Los 4 Fantásticos: Crepúsculo nº01


Título: Estrella Némesis(II)
Autor: Miguel Ángel Naharro
Portada: José P. Cerqueira
Publicado en: Noviembre 2009

¡Con la participación de los 4 Fantásticos en el Crepúsculo de los Dioses!
 Ghorth, el dios primigenio, órbita en la atmosfera terreste, causando toda clase de desastres climáticos en el planeta. Reed Richards y la primera familia de Marvel son los encargados de la misión de neutralizarlo... ¡O la vida tal y como la conocemos desaparecerá en cuestión de días! ¡Con la aparición estelar de Tarene!.
Se enfrentaron a lo desconocido con la cabeza bien alta, y el destino les otorgó poderes increíbles. Y cuando podían haber utilizado esos dones para su propio beneficio, decidieron emplearlos para proteger a toda la Humanidad. Superhéroes, aventureros, exploradores, celebridades públicas, y sobre todo una familia. Reed, Sue, Johnny y Ben, pero para el mundo son
Creado por Stan Lee y Jack Kirby


Nota: Esta historia esta situada antes del 4 Fantásticos#14

- Mmmm Veamos, peninillos, cebolla, lechuga, beicon, huevo…
- ¡Benjamin J. Grimm! ¿Qué es lo que  estas haciendo?- Dijo con voz severa Susan.
Ben Grimm miró la hamburguesa de cuatro pisos que se estaba preparando, sin advertir que su sobrino Franklin había estado observando como se preparaba el “ten ten pie” matutino y su lado su enfadada madre.
- Pues pensaba comerme este magnifico “cosa burguer”, Suzie.
-¿Y como crees que puedo hacer que mis hijos se alimenten con comida sana si te ven atiborrándote de comida basura?
La Cosa frunció su pétreo ceño.
- ¿Comida basura? Esto es una delicatessen, Suzie.
- Si quieres tener una sobredosis de colesterol seguro, y no me llames Suzie, Ben.
- Mama ¿no nos vas a dejar comer hamburguesas nunca más?
- Cariño, creo que es hora de que empecéis a comer decentemente. Mens sana in corpore sano. Tenéis que alimentaros con comida sana.
La Cosa y Franklin se miraron mutuamente.
- ¿Tenemos?- Preguntó Ben fijando sus ojos en su apetitosa hamburguesa de varios pisos.
- Tú haz lo que quieras, Ben, pero no delante de Franklin o Valeria.
Y la  “cosa burguer” desapareció en un instante de  donde estaba.
- Sue, ¡eres una aguafiestas!- Exclamó Ben
- Mamá ¿Por qué el cielo esta rojo?- Preguntó el hijo mayor de los Richards, que miraba ensimismado por la ventana de la habitación.
Sue se acercó a su pequeño y le pasó el brazo por encima de los hombros.
- Aún no lo sabemos, pero papá esta trabajando en ello, cariño.- Dijo Sue mientras observaba con preocupación el color rojo sangre que tenia el cielo.
Mientras Ben intentaba comerse la hamburguesa sin poder verla, se escuchó un pitido en el cinturón, y la voz de Reed Richards se escuchó por el comunicador.
- Ben ¿puedes venir al laboratorio? Necesito que muevas maquinaria pesada para el trabajo que estoy realizando.
-¡Ya voy, Reed! si total, aquí ni me dejan tomarme un aperitivo tranquilamente...- Dijo Ben fulminando con la mirada a Sue que sonreía, divertida.
-¡El Edificio Baxter! - Exclamó Bonita Juárez con asombro. – No lo recordaba así.
- La verdad es que lo han reconstruido en varias ocasiones. De hecho, cuando me acompañaste la última vez era la Torre Cuatro Libertades, claro que nosotros también teníamos otros nombres. – Comentó Chaqueta Amarilla mientras atravesaban la puerta giratoria del edificio.  Observó el vestíbulo despejado. – Se nota que estamos en una crisis, generalmente esto suele estar repleto de turistas curiosos y personal de mantenimiento. – Y se encaminó hacia los ascensores.
Ave de Fuego se detuvo un momento a observar la gran estatua situada en el centro del vestíbulo, allí las colosales figuras del famoso cuarteto parecían recibir amistosamente a todos los visitantes.
- Has visto, Hank, es maravillosa. Parece casi viva.
- Sí, los trabajos de Alicia Masters nunca dejan de sorprenderme. – Contestó Pym sin apenas desviar la mirada hacia el monumento – Me pregunto si Reed estará en casa.
- ¡Alto! – Ordenó una voz autoritaria. Un hombre uniformado apareció ante ellos apuntándoles con un extraño aparato. 
 
- ¡Hank! – alertó Ave de Fuego. Pero el científico vengador la tranquilizó.
 
- Tranquila, Bonita, solo es un analizador portátil. Está leyendo nuestros signos vitales y comprobando que somos quien decimos ser. Ni clones, ni androides, ni aliens impostores… ¡Buenos días, teniente Oswald!  Desearía ver al Dr. Richards.
 El teniente James Oswald de los Four S.W.A.T., el Equipo de Operaciones Especiales de la Policía de Nueva York destinado al Edificio Baxter , saludó a la pareja de Vengadores.  [1]
Reed Richards se encontraba como en el era habitual, totalmente ensimismado en su trabajo. Un extraño visor de aspecto futurista le cubría gran parte del rostro, mientras con una gran habilidad manipulaba un panel de control.
A su lado, el titán con aspecto rocoso que respondía al nombre de Benjamin Grim, observaba impaciente sin entender la mayor parte de los datos y símbolos que aparecían en el panel que manejaba su mejor amigo. Johnny Storm bostezaba, pensando en salir de misión y olvidarse del tedio de la investigación en el laboratorio que tanto interesaba a su cuñado.
- Podéis pasar, Hank.- Dijo Reed sin apartar la mirada de lo que estaba haciendo.
Hank Pym y Bonita Juárez se miraron extrañados.
- En cuanto fuisteis analizados por los sensores de vigilancia se me comunico vuestra visita.- Dijo Mister Fantástico con aire algo distraído.
- ¡Bonita! ¡Benditos los ojos que te contemplan! ¡Cuánto tiempo!- Dijo Ben Grim levantando a la muchacha con evidente alegría reflejaba en sus fulgurantes ojos azules.
- Yo también me alegro de verte, Ben.- Dijo Ave de Fuego con una sonrisa dibujándose en su hermoso rostro.- Pero no aprietes tanto que no soy tan invulnerable como tu.
Ben la dejó con cuidado en el suelo.
- Perdona, Bonita, me he emocionado al verte después de tanto tiempo.- Dijo Ben
Hank Pym se acercó a donde se encontraba una de las grandes mentes científicas del mundo y observó con atención el monitor del panel con el que estaba trabajando Richards.
- Venia a saber lo si…
- ¿Si nos uniremos a vosotros para ayudar en la presente crisis? Créeme, Hank, mientras vosotros luchabais, nosotros estábamos estudiando todo el fenómeno.
Reed accionó un botón táctil y un diagrama en 3 dimensiones se desplegó ante ellos.
La imagen central era una esfera de color rojo óxido, de mayor tamaño que la luna. Su superficie estaba surcada de fallas y grietas. En su mismo centro se hallaba un gran ojo rojo que parecía atravesarles con su mirada.
Al lado de la imagen se formaban listas de datos que se iban actualizando segundo a segundo.
- Dios santo… Su aspecto es perturbador.- Dijo Ave de Fuego.- casi maligno.
- ¿Qué es lo que has averiguado sobre esa cosa, Reed?- Preguntó con evidente curiosidad Hank.
- Su llegada causo la destrucción de la estación internacional y el inicio de los fenómenos atmosféricos que azotan el planeta. La he analizado con todos los medios a nuestra disposición y sólo he conseguido averiguar dos cosas: Las emisiones residuales que emanan de la esfera determinan que su procedencia es extradimensional. La segunda es que indudablemente, pese a su aspecto, no se trata de un cuerpo celeste inerte, si no de un ser vivo.
- ¡¿Qué?!- Exclamó sorprendido Hank Pym.
- Y es más. Su presencia esta alterando gravemente el equilibrio natural de la Tierra. Lo que hemos contemplado es sólo el principio. Las catástrofes naturales aumentarán de una manera que no podemos ni concebir. Y eso no es lo más grave que esta por venir.
- Siempre dando buenas noticias, Reed.- Dijo con ironía Johnny.- Tu siempre tan optimista.
Reed hizo aparecer un nuevo listado de datos.
- Los datos obtenidos por mis sensores no dejan lugar a la duda. La criatura esta soltando una serie de emisiones sobre la atmósfera terrestre. Esas emisiones están empezando a transformar la atmosfera con rapidez. Mis previsiones estiman que esta alterándola de una manera que ningún ser humano será capaz de sobrevivir en el planeta una vez acabe la transformación.
El temor se vio reflejado en los ojos de Bonita Juárez. Al normalmente risueño Johnny Storm se le había borrado su habitual sonrisa. Hasta Ben Grim parecía más serio que de costumbre. Hank Pym evitó el miedo pensando en la manera de resolver esto.
- ¿De cuanto tiempo disponemos?- Preguntó Hank.
- Unos pocos días antes de que la composición de la atmósfera se vuelva totalmente irrespirable para la raza humana. El proceso ha comenzado, aunque de momento pasé totalmente inadvertido para la población mundial. Tenemos un tiempo limitado para revertir el proceso, si no lo logramos en las próximas cuarenta y ocho horas, será totalmente irreversible.
- ¿Y bien? ¿Cuánto partimos? Avisaré al resto de los Vengadores y…
Reed posó la mano en el hombro de su amigo.
- Nosotros nos ocuparemos, Hank. En veinte minutos partiremos fuera de la atmosfera terrestre, para ir al encuentro de esta extraña y hostil forma de vida.
- Pero podéis necesitar ayuda…
- Alguien tiene que cuidar el fuerte mientras estamos fuera, Hank. La población civil necesitará de vuestra ayuda ahora más que nunca. – Dijo Reed intentando esbozar una leve sonrisa.
Hank movió negativamente la cabeza y apretó los puños.
- Maldita sea… Odio que siempre tengas la razón de tu parte, Reed.
- Permaneced alerta, Hank. Por que si no triunfamos… ¡El fin del mundo estará más cerca! [2]




Ben Grimm estaba encendiéndose uno de sus puros, mientras esperaba que Reed terminase los preparativos del vuelo espacial que les esperaba, cuando las alarmas comenzaron a sonar.
- ¡Parece que tenemos visita!- Dijo La Cosa saliendo apresuradamente de la habitación donde se encontraba.- Sea quien sea, va a desear no a ver venido.
Caminando hasta donde indicaban los sensores que el intruso estaba intentando penetrar las defensas del Edificio Baxter, se cruzó con la Antorcha, que venía volando dejando tras de si su estela llameante.
- ¿Quién será tan idiota para intentar atacarnos precisamente ahora? Apuesto un dólar a que se trata de Pete pote de pasta.
- ¿Pote de pasta? ¡Te doblo la apuesta! ¡Seguro que es el Fantasma Rojo o el Mago!
El intruso estaba tratando de ser capturado por unos lazos de acero templado, parte de las defensas del cuartel general del cuarteto, que le rodearon, sin mucho esfuerzo los destrozó sin ningún miramiento y sin mucho apuro.
Una nube de gas adormecedor con una formula especial creada por Reed Richards se liberó, intentando dejar inconsciente al intruso.
Movió el arma que llevaba en su mano, y un viento surgió de la nada, despejando el gas.
Trató de caminar hacía adelante, y se dio cuenta de que una barrera energética le había rodeado por completo.
Con un golpe certero, disgregó la energía de la barrera y quedó totalmente libre.
La Cosa se abalanzó sobre la figura, tratando de apresarlo, para sorpresa del titán de piel rocosa, el intruso, lo sujetó y lo lanzó con una gran fuerza contra una de las paredes.
Al darse la vuelta para devolver el golpe, se fijo en la apariencia de su oponente.
Era una hermosa y esbelta mujer, de apariencia juvenil, de una larga cabellera rubia y unas vestimentas que le eran muy familiares.
-¡Pero si es Thor con tetas!- Exclamó La Cosa.
-¡Y esta cañón!- Dijo la Antorcha Humana al tiempo que rodeaba a la intrusa con una celda de llamas.
- La diversidad de las apariencias de los mortales no deja de sorprenderme.- Dijo la joven.
- Puedes soltarla, Johnny. Eres Tarene ¿verdad?- Dijo Reed Richards que se hallaba junto a su esposa.
- En efecto, mortal. Soy Tarene, la Elegida, designada como defensora de Midgard por Thor, el señor de Asgard.- Dijo Tarene.- He venido a ayudaros. [3]
- Espera, Reed ¿Cómo sabes quien es?- Preguntó algo sorprendido la Antorcha Humana.
- Oh, cada vez que aparece un nuevo meta-humano proceso sus datos y sus características con uno de mis programas. Tarene es aliada de Thor, por lo que también lo es nuestra. ¿Cómo puedes ayudarnos, Tarene?
A la Diosa asgardiana se le ensombreció el rostro.
- Se esta librando una guerra más allá de la vista de ojos mortales. Los dioses se enfrentan a un enemigo oscuro y monstruoso, cuyas fuerzas, lideradas por Loki, amenazan con engullirlo todo en una gran oscuridad. Bien puede ser el Crepúsculo de los Dioses… [4]
- Suena trágico.- Observó Sue.
- Para mi sois como un libro abierto en el que puedo leer, planeáis derrotar a Ghroth  y yo puedo ser útil en esa campaña.
- ¿ Ghroth ?- Dijo La Cosa.
-  Dios primigenio que esta sobre el cielo de Midgard. Es el heraldo de las canciones que sólo las estrellas insensibles y los Primigenios muertos pueden oír. Las estrellas son urgidas a colocarse en la posición correcta y los Primigenios despiertan en los mundos por los que Ghroth pasa. Su caída es importante para evitar la victoria de Loki.- Explicó Tarene.- Y con mi poder a vuestro lado ¡lo conseguiremos!
- ¿Loki? ¿Asgard? ¿Dioses Primigenios? Esto parece lejos de nuestra habitad natural, desde luego.- Dijo Johnny Storm.- Pero parece divertido.
-Partiremos en breve, Tarene y puedes acompañarnos. Tu experiencia con este tipo de amenazas nos será útil.- Indicó Reed.
-¡Así sea! – Contestó Tarene con energía.
- Listorro, ahora que me he dado cuenta ¿Qué haces con nuestro traje negro?- Dijo Ben.
- He preparado estos trajes para adaptarse a cualquier ambiente ajeno a la atmosfera terrestre, incluido el vacío espacial y la falta de oxigeno. Su tejido es mucho más que el normal de moléculas inestables, capaz de aguantar frío y calor extremo. Además, tiene un campo de oxigeno que se genera alrededor del traje para poder respirar ante la falta de oxigeno y que dura varias horas, y también dispone de botas magnéticas, de sensores de largo…
- Entendido, estirado, sólo era una pregunta, no hace falta que me expliques los doscientos accesorios de los que has equipado estos trajes, creo que me esta empezando a doler la cabeza…
- Ya tendremos ocasión de probarlos, maridito. Creo que es hora de partir ¿no creéis?- Comentó Sue son una sonrisa.



El tamaño de la nave espacial quedaba totalmente empequeñecido por el colosal cuerpo celeste al que se acercaba. Como un satélite intruso en la orbita del planeta, su gran ojo central tenía su mirada maligna enfocada hacía la superficie terrestre.
Tarene sintió un leve mareo y tuvo que apoyarse en un panel  para no caerse.
- ¿Te ocurre algo, nena?- Preguntó con preocupación Johnny Storm.
La diosa movió el gesto negativamente, y aunque durante un segundo su rostro había reflejado vulnerabilidad, ahora volvía a tener una expresión altiva y segura como en ella era habitual.
- Mi estado divino me hace percibir ciertas cosas que los mortales no podéis llegar siquiera a percibir.
La maldad de Ghroth  es tal que siento como si miles de pequeñas agujas se clavasen continuamente en mi misma mente, en mi alma.
Y no me llames nena, Johnny Storm. Soy Tarene, la elegida y tú sólo un frágil mortal ¡No lo olvides!
Johnny sonrió y le susurro algo en el oído a Ben.
- Cada vez me gusta más esta chica, Ben. ¡Lo tiene todo!
- ¿Tú y ella? No creo… Además, hay una diferencia de edad considerable.
- ¿Me estas llamando viejo?- Dijo Johnny torciendo el gesto.
- No, cerilla, lo digo por ella. Siendo amiga de Thor apuesto a que tiene a sus espaldas varios cientos de años como poco.- Dijo divertido.
- Mm... Un reto, me encantan los retos, ya lo sabes.
Cada centímetro de metal de la nave comenzó a vibrar y a crujir, emitiendo un sonido lastimero que casi asemejaba un gemido de dolor.
La Cosa asomó su cabeza por la escotilla del puente.
- ¿Hay problemas, estirado?- Preguntó la Cosa.
Reed sin dejar de manejar los controles de la nave contestó a su viejo amigo.
- El ente al que Tarene llama Ghroth  irradia energía a su alrededor que esta creando unas turbulencias que si siguen creciendo destrozarán la nave como si fuera de hojalata. Reforzaré la integridad estructural del caso para compensarlo, pero no se si será suficiente.
- No es el único de nuestros problemas, Reed.- Observó Sue que se encontraba en el asiento de co-piloto.
Del cuerpo celeste al que se dirigían,  surgió una oleada de extrañas formas, que se extendían como una auténtica plaga hacia la nave. Reed amplió el alcance de los monitores y pudieron observar el aspecto de lo que les amenazaba.
Unas criaturas rosadas, como de un metro y medio de largo, con cuerpos como crustáceos y dos enormes alas membranosas, con varios juegos de patas articuladas y dos amenazadoras pinzas en la parte superior.
- ¡Por mi tía petunia! ¿Qué son esas cosas, Reed?- Exclamó la Cosa abriendo mucho sus ojos azules.
- Sospecho que son algún tipo de parasito que se alimenta del cuerpo de Ghroth , sin duda no son ni una molestia para este ser.
- ¡Estupendo! ¡Garrapatas de un Dios primigenio! ¡Esto se pone cada vez más interesante!- Dijo Ben.
Reed activó el comunicador para hablar con la parte trasera de la nave.
- ¡Johnny! Tarene y tú tendréis que despejarnos el camino para llegar hasta Ghroth .- Dijo Reed.
- ¡Yujuuu!- Exclamó Johnny Storm.- Tenía ganas de hacer algo útil al fin.
- Si quieres hacer algo de utilidad cierra un rato la bocaza, torchi.- Dijo Ben.
-¡Alto, mortales! ¡Si alguien debe detener a esos engendros del abismo es Tarene, la elegida!- Dijo
Tarene haciendo girar su martillo para impulsarse.
- ¡No! ¡Cuida…
Tarene atravesó el acero y el titanio reforzado del casco como si fuese de papel y se metió de cabeza en el enjambre de los parásitos.
En un momento, el boquete dejado por la diosa hizo que la descompresión dentro de la nave amenazase con lanzar al espacio a todo lo de su interior. Fueron unos segundos de incertidumbre, hasta que un campo de fuerza creador por Sue cerró la brecha en la nave.
- ¿Pero que mosca le ha picado? Si no llego a estar yo aquí, podría habernos matado a todos.- Comentó Sue enfadada.
- Me temo que Tarene es tan poderosa como inexperta y no comprende aún el alcance de su poder y la fragilidad de los “mortales”.- Dijo Reed Richards alargando su cuello desde la cabina para poder hablar con el resto de su familia.- Es como una niña con un lanzallamas en estos momentos. La experiencia es algo que templará su poder y su mente hmmm quizás hagan falta siglos para eso…
- ¿Y tu querías que fuese tu novia, cerilla? Desde luego tienes un ojo con las chicas…- Dijo la Cosa.
- Al menos yo voy con chicas ¿Cuándo fue la última vez que …
-¡Callaros ya!- Gritó en tonó severo la Mujer Invisible- Tenemos trabajo que hacer. Johnny, sal fuera y ayuda a que Tarene no nos borre del mapa por accidente…
-¡A tus ordenes, hermanita!
La Antorcha Humana se metió en la exclusa que daba acceso al exterior, y tras cerrarla detrás suyo, se envolvió en llamas y salió disparado como un misil llameante.
El material del que estaba fabricado el uniforme le facilitaba encender su llama en cualquier ambiente, aunque careciese de oxigeno.
- Puedes hacer desaparecer tu campo, Sue. He activado un campo energético de emergencia que sella la nave.- Dijo Reed.
Sue asintió e intentó observar a su hermano por una de las mamparas de la nave espacial.
Tarene movía su martillo dorado con velocidad, haciendo trizas todo lo que se encontraba en su camino, en este caso, las extrañas criaturas que le rodeaban.
-¡Caed, demonios! ¡Seréis derrotados por la furia de Tarene!- Gritaba la diosa sin dejar de golpear a las criaturas. Tan ensimismada estaba en seguir golpeando que no se dio cuenta de que unas letales pinzas la iban a golpear por la espalda. La criatura estalló en llamas gracias a una ráfaga ígnea de la Antorcha Humana.
- ¡No te descuides, guapa! ¡Esas pinzas parecen ser capaces de cortarte tu bonito cuello!- Dijo Johnny volando alrededor de Tarene y extendiendo su llama contra las criaturas.
- ¡No necesito de tu ayuda, mortal! ¡Tarene puede valerse por si misma!- Y para demostrarlo, un rayo dorado surgió de su martillo contra la horda de engendros.
- ¿El hablar siempre en tercera persona es común de todos los dioses?- Dijo Johnny sonriendo.- Eres tan sexy como buena luchadora y disfrutas con ello.
- ¿Acaso tu no? Desde mi nacimiento he estado oculta y protegida, sin poder disfrutar de los placeres de la vida, para cumplir mi cometido debo saborear cada instante como si fuese el ultimo.¡Y la canción de la batalla me llama!
Varias criaturas escupieron una sustancia que rápidamente envolvieron el cuerpo de la Antorcha.
- ¡Santa Vaca! ¡Esta cosa me esta cubriendo por completo!
Johnny Storm se concentró hasta subir la temperatura de su cuerpo mucho más de lo que ya estaba, hasta conseguir disolver el capullo gelatinoso que lo cubría.
- Puede que no sea yo quien necesite ayuda, pequeño mortal.- Dijo Tarene con una media sonrisa.
- Mira, nena, yo me enfrento a lo desconocido desde que iba al instituto, ¡estos bichos no son nada comparados con Annihilus o Galactus!- Dijo Johnny lanzando una gran llamarada que fulmino a una docena de las criaturas.
- En verdad que eres valeroso, mi ígneo mortal. Empiezo a entender que ve Thor en los mortales de Midgard. Vuestras vidas son breves, pero las vivís con intensidad.
Pero mi paciencia se ha agotado, el señor de Asgard me envió a una misión ¡y debo cumplirla!
Tarene levantó su martillo que brilló con tal intensidad que Johnny tuvo que cerrar los ojos.
Cuando volvió a abrirlos, las criaturas habían desaparecido, desintegradas por el poder divino de la diosa.
-¡Uau! ¡Eso ha sido todo un golpe, nena!
Tarene se giró malhumorada.
- No me llam…
No pudo terminar la frase, los labios de Johnny besaron a los de Tarene y esta se quedó paralizada durante un instante. Cuando reaccionó, lo apartó de su lado violentamente.
- ¿Qué es lo que has hecho? ¿Cómo te atreves?
- Hmmm Lo siento, eres tan guapa y estas tan sexy cuando te enfadas.- Dijo con su mejor sonrisa.- Admite que lo has disfrutado, ¿he?
Tarene con el gesto torcido volvió hacía la nave dejando a un sonriente Johnny Storm tras de si.
- La tengo en el bote, ¡esta loca por mí, seguro!- Dijo chasqueando los dedos.

Continuará...

Próximo Número:  ¡La batalla final contra Ghorth!



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Referencias:
1 .- Fragmento escrito por Lobo Rojo en el Vengadores nº14
2 .- Os recuerdo que esta visita ocurre durante el Vengadores #14 de AT
3 .- Vimos como Thor la designo en los primeros números de la serie regular del Dios del Trueno en AT.
4 .- Como se esta viendo principalmente en Thor y en el resto de series implicadas en el Crepúsculo de los Dioses

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