Alpha Flight nº03


Título: Bajo la Superficie (III)
Autor: Miguel Ángel Naharro 
Portada:Santiago Ramos
Publicado en: Marzo 2011

La batalla contra el Amo da un giro inesperado con la aparición de Marrina. Mientras Puck, Sasquacth y Ave Nevada se internan en las cuevas bajo el lago para rescatar a Aurora, si no es demasiado tarde...
Unidos para derrotar a las amenazas que sobrevienen sobre su país y más allá. Son los defensores de Canadá: ¡Vindicator! ¡Puck! ¡Ave Nevada! ¡Sasquatch! ¡Lobezno! ¡Shaman! ¡Aurora! ¡Estrella del Norte! ¡Box! Ellos son
Creado por John Byrne


Resumen de lo publicado: Mientras  se encuentran investigando la escena del crimen cerca del lago, Aurora es atacada por varias criaturas anfibias y secuestrada. Despierta en unas cuevas subacuáticas en las profundidades del lago y debido al pánico regresa a su personalidad de Jean Marie. Allí se encuentra con Erica, la mujer que buscaban, y que misteriosamente está preñada, según ella, por culpa de las criaturas. Al mismo tiempo, El Amo lucha contra Alpha Flight y Lobezno conoce a una joven plodex a la que bautiza como Marrina por las similitudes con su compañera.
Sasquatch analiza las muestras recogidas en los cadáveres hallados, descubriendo que tienen similitudes con unas criaturas mutadas a partir del salmón común y a las que se enfrentaron años atrás…


-Tenemos que salir de aquí, pequeña. Mis amigos necesitarán ayuda.- Observó Lobezno mirando por donde había caído desde los niveles superiores de las instalaciones.

-¿Amigos?- Preguntó ella casi como si no supiese a que se refería.

-Gente en quien puedes confiar, eso son amigos.- Dijo Lobezno.

-¿Tu eres mi amigo?

Lobezno asintió.

-Puedes darlo por seguro, nena.- Apuntó.- Ahora ¿puedes ayudarme a llegar arriba?
La joven recién bautizada como Marrina se separó del lado de Lobezno como buscando alguna cosa. De repente se quedó quieta, y clavó sus manos en las planchas metalizadas del suelo del laboratorio, arrancando las planchas como si estuviese pelando una fruta antes de comérsela. –Es muy fuerte.-Pensó Lobezno.
Marrina encontró lo que buscaba, unos grandes conductos de agua que parecían recorrer el subsuelo debajo del laboratorio. La chica golpeó uno de los conductos y el agua comenzó a fluir del mismo con una potencia descomunal.
La muchacha extendió los brazos y el agua pareció seguirla, como si siguiesen sus órdenes, subida en el geiser de agua, agarró a Logan con fuerza.
-¿Estas segura de lo que haces?
Marrina lo miró.

-Yo te ayudaré, confía en mí.

Lobezno se dio cuenta de que la joven cada vez se expresaba mejor, como si su nivel de aprendizaje se estuviese acelerando por  momentos.
El agua los envolvió, y un torbellino líquido les catapultó fuera de allí.





El monstruoso bebé lloraba sin parar desde hacía rato. Jeanne-Marie se tapaba los oídos, intentando no escuchar el chillido estremecedor que se le metía en el cerebro y no le dejaba pensar con claridad.
Erica sentía como la vida que crecía en su interior se removía inquieta, como reaccionando a la llamada de su especie. El dolor fue tan intenso que casi no podía soportarlo.
Los gemidos de dolor de la mujer le eran tan insoportables como los aullidos de la criatura. Jeanne-Marie se puso pálida cuando escuchó un nuevo sonido. Era similar al del recién nacido, pero más profundo y agudo.
En la entrada de la gruta, varias criaturas grotescas y anfibias caminaban con sus pies palmeados hacía ellos.
Jeanne-Marie estaba aterrada al pensar en que algo mucho peor que la muerte le aguardaba si le ponían un dedo encima, el destino de Erica sería el suyo, y estaba totalmente paralizada de terror.
Un grito desgarrador surgió de su garganta.
Narya, la diosa del norte conocida entre los mortales como Ave Nevada,  nadaba en su forma de león marino albino. Salió del agua y su forma cambió rápidamente, hasta tonarse en la mujer humana de larga melena rubia.
Caminó por la red de cavernas con mucho sigilo. Todos sus sentidos permanecían alerta. No podía saber cuántas criaturas podían hallarse en ese lugar, ni donde se encontraría Aurora. Esperaba no haber llegado demasiado tarde.
Sus reflexiones fueron ahogadas por unos gritos de pánico que resonaban por los túneles.
-¡Aurora!-Exclamó Ave Nevada iniciando el vuelo hacía el lugar donde procedían los gritos.



Puck, Walter Langkowski y el agente Jules habían seguido la señal del traje de Aurora hacía una serie de cuevas submarinas bajo el lago. Propulsados por los pequeños motores de los trajes,  pasaron por una serie de columnas subacuáticas, para después entrar por una gran abertura que les llevó a una extraña formación de cavernas.
Puck se preguntaba cuanto tiempo llevarían ocultas al hombre, sin que nadie sospechase el horror que se escondía bajo las aguas.

-¿Te encuentras bien, Jules?- Preguntó Puck al agente de policía.

Este asintió, al tiempo que se quitaba el casco.

-Estos trajes son fantásticos, Judd, deberíais patentarlos.- Observó con una sonrisa.

Langkowski se quitó el traje de submarinismo, y se transformó en la bestia de pelaje anaranjado que respondía al nombre de Sasquacth.
Jules se sintió algo inquieto, le costaba acostumbrarse a la forma antropoide de Sasquacth.

-No hay tiempo que perder.- Dijo Sasquacth sin poder quitarse de la cabeza a Aurora.

-No te preocupes, Langkowski, encontraremos a tu chica ¿eh?

De pronto, se escucharon unos gorgoteos, primero uno, al que se le unieron otros, desde diferentes
direcciones.

-¿Qué demonios es eso?- Preguntó inquieto Jules.

-Me temo que ya saben que tienen visita- Dijo Puck.



Los ojos grandes y rojos de las criaturas miraron a las dos mujeres en silencio, sin moverse.
Nadie podía sospechar que hasta hacía poco tiempo eran simplemente unos huevos de salmón que fueron tocados por las artes oscuras y arcanas de los Fantasmas tiempo atrás, y que al sobrevivir al desastre ocurrido en Beaver Falls, quedaron en hibernación, sin eclosionar, al estar alejados de la magia negra que les había creado. Fue el cambio en los campos mágicos terrestres lo que les hizo nacer finalmente, mutados por las energías místicas que rezumaba por todo el planeta(1),crecieron con rapidez, más fuertes y peligrosos que lo que nunca fueron los llamados monstruos salmón creados por la malévola raza alienígena.
Una de las criaturas salmón abrió su boca, y Jeanne-Marie pudo contemplar la hilera de dientes. Se acercó a ella, extendiendo su mano con dedos acabados en garras y membranas entre sus dedos.
-¡Non! ¡Aléjate de mí, criatura del Diablo!- Exclamó ella retrocediendo, hasta que chocó con una pared de piedra.- ¡N-no me toques!
En ese momento, llegó Ave Nevada, que observó como Aurora parecía tener alguna especie de ataque de pánico. Sin pararse a pensar en ello, acudió en ayuda de su compañera.

-¡Por Nelvanna y por Hodiak! ¡Dejadla tranquila!

Usando su habilidad de metamorfosis, Ave Nevada fue cambiando de su estado humano al de un gigantesco y enfurecido oso polar que saltó sobre las criaturas acuáticas.
El oso polar dio un zarpazo en la cabeza a una de las criaturas, que cayó salpicado en un charco de su propia sangre. La otra criatura atacó a Ave Nevada, clavando sus dientes en uno de sus costados. Ave Nevada rugió a través de la garganta del animal del que había tomado la forma, y contraatacó con fiereza hasta conseguir matar a la criatura.
La última criatura que quedaba en pie, emitió un potente gorgoteó que resonó por las grutas y después saltó a encontrarse con la semidiosa del norte.
Flexiono los brazos, y varias púas salieron disparadas, clavándose una en una de las patas del oso polar. Esto pareció enfurecerlo, e irguiéndose a dos patas, se abalanzó sobre la criatura salmón, aplastándola con su peso y clavando sus garras en su cuello hasta que dejo de moverse.
Ave Nevada retornó a su forma humana, quitándose la espina clavado en su muslo y tirándola a un lado.
Se acercó a su asustada compañera.

-¿Por qué no me ayudaste? ¿Qué es lo que te pasa?- Preguntó confusa Narya.

-T-tu eres como ellos, un engendro enviado por el Diablo para ponerme a prueba.- Dijo histérica
Jeanne-Marie.- ¡Que alguien me ayude! ¡Socorro!

Parecía fuera de sí por completo. Ave Nevada sólo vio una opción.
Le soltó un sonoro bofetón en toda la cara.

-¡Reacciona! ¡Debes controlarte, Aurora!
La joven había vuelto el rostro por el golpe que le había dado. Al mirar de nuevo a Ave Nevada, era diferente, su mirada, su pose, era de nuevo una mujer muy segura de sí misma, alejada de la chica asustada y aterrada que era segundos antes.
-¡Narya! ¿Cómo has llegado aquí?- Preguntó Aurora.- Recuerdo que estaba planeando sobre el lago, cuando las criaturas me arrastraron al fondo de las aguas, llevándome lejos en las profundidades… No puedo recordar nada más.
Ave Nevada frunció el ceño preocupada. La experiencia parecía haber traído de vuelta a la personalidad de Jean-Marie ¿Significaba eso que Aurora volvía a tener problemas con sus personalidades disfuncionales? Pensaba que eso era algo ya del pasado. Parecía que no era del todo así, pero no era el momento ni el lugar para pensar en ello.
En ese momento reparó en Erica, a la que reconocía de su visión. Se encontraba inconsciente.
-¡Es Erica! La mujer que se llevaron, pero no puede ser, no estaba preñada ¿Cómo es posible?
Entonces vio al pequeño y monstruoso bebe anfibio y un escalofrío le recorrío por el cuerpo. Usaban a las mujeres para reproducirse. No había otra explicación.
-¿Qué es lo que le ocurre?
La barriga de Erica comenzó a moverse, e hincharse, hasta que se desgarró el vientre, dejando salir a una pequeña criatura salmón.
-Ha dado a luz. Y gracias a los dioses no ha tenido que ver lo que ha nacido de sus entrañas, Aurora.






-Estabais vencidos una vez pusisteis un pie en este lugar.- Dijo el Amo.- El intento por haceros con la tecnología plodex es totalmente en vano, sólo mi intelecto superior puede llegar a comprenderla en toda su magnitud.
Shaman no escuchaba las palabras del Amo del Mundo, estaba demasiado ocupado convulsionándose. Las ondas  mentales del casco de control del villano hacían interferencias y anulaban la mente  de Michael Twoyoungmen, que se había cerrado como mecanismo de emergencia.

-¡Michael! ¡No me dejes!- Gritaba Vindicator con el pánico reflejado en su hermoso rostro mientras intentaba ayudar a su amigo.- ¡Madison! ¡Si no hacemos algo podemos perderlo!

Box seguía luchando contra docenas de los seres voladores en lo que habían evolucionado las criaturas creadas por el Amo.
Una de ellas enroscó su cola alrededor de su cuerpo, e intentó arrancarle su brazo de un mordisco. Madison Jeffries usó su poder para crear unos tentáculos de metal que apresaron a la bestia, para después golpearla con fuerza con otro brazo.

-Su número no para de aumentar.-Pensó Box.- Si no derrotamos pronto al Amo, les vencerían por la ventaja numérica. Tengo que acabar con esto de una vez y por todas.

Los propulsores del robot se encendieron y transmutó sus brazos en alas como los de un aeroplano y se dirigió volando hacía el Amo.
Descargó haces de protones en una ráfaga que hizo caer a varias de las creaciones genéticas, para despejarle el camino hacía el villano. Disparó dos proyectiles explosivos que quedaron sin fuerza y cayeron antes de tocar al Amo.
-¿Pensabas acabar conmigo con unas simples bombas? Te creía más listo, Box.- Inquirió el Amo.
-Harías bien en no subestimarme.- Dijo Box
Los optisensores de Box analizaban la gama de espectros visuales alrededor de la figura del Amo, detectando un campo que le envolvía por completo.
-Sólo tendré una oportunidad.- Dijo para sí mismo.
Y calibrando su cañón de  plasma para la frecuencia adecuada, disparó.
El rayo de protones, atravesó el campo e impacto en el Amo.
El Amo se levanto dificultosamente.
-Yo soy el Amo del Mundo... Yo soy el Amo del Mundo… El Amo…- Repetía una y otra vez como una cinta.
Su mirada parecía perdida, confusa.
Shaman pareció estabilizarse. La influencia del Amo había desaparecido por el daño realizado por Box. Heather miró al Amo ¿Qué es lo que le ocurría? Era como si algo se hubiese cortocircuitado en él.
Escucharon un sonido, como un trueno que resonaba, y el suelo tembló. Un torrente de agua surgió
del subsuelo y deposito en la superficie a Lobezno y una muchacha de color  esmeralda.
Vindicator la miró extrañada. Era el vivo retrato de la fallecida Marrina ¿Cómo podía ser? La joven se elevó en el aire, mecida por el agua que era como si recibiese órdenes de ella.

-¡Logan! ¿Quién es ella?

-Que no te engañe su aspecto. No es Marrina, aunque sospecho que no es si no un experimento del Amo por intentar replicar el proceso exacto que llevó a la creación de Marrina.

Estrella del Norte empezó a recuperar repentinamente el vigor perdido por al ataque del Amo. El campo que rodeaba al villano pareció haber desaparecido tras el disparo de Box. El veloz mutante no perdió el tiempo y  lo rodeó a supervelocidad, soltando una lluvia de cientos de golpes en apenas un segundo.
El Amo se vio rodeado por un haz de energía que chocó contra Estrella, lanzándolo violentamente contra unas consolas.

-C-cometéis un error si pensáis que me habéis derrotado, soy el A-amo del M-mundo.-Dijo casi con dificultad.

-No paras de repetirlo, amigo.- Dijo Lobezno extendiendo sus garras de indestructible adamantium.- Eso no te va a salvar de mí.

Marrina pareció asombrada al observarlas por primera vez.
El Amo miró a varias de sus creaciones voladoras y estas se abalanzaron  de nuevo contra los Alpha.
La criatura intentó apresar a Logan, envolviéndole para aprisionarlo y aplastarlo, pero no pudo hacer nada para contener las afiladas garras, que seccionaron como si fuese mantequilla la piel y la carne de la bestia voladora.
Tras encargarse de la primera de ellas, Lobezno saltó encima de otra, que hizo abrió con fiereza su mandíbula para partirlo en dos. No tuvo la oportunidad de hacerlo ante el movimiento sincronizado de los golpes del fiero mutante que destrozaba a la criatura con sus mortales envites.
Box se transmutó en una especie de tanque de guerra, que lanzaba cañonazos a diestro y siniestro contra la jauría aérea.
Vindicator se acercó a Estrella del Norte.

-¿Te encuentras bien, Jean Paul?

-Oui.- Dijo intentando incorporarse.- Sólo estoy herido en mi orgullo, Heather.

Marrina cabalgaba la columna de agua que había traído desde el subsuelo de las instalaciones. Con un gesto, se convirtió en una ola embravecida que chocó con violencia contra media docena de seres voladores, arrastrándolas como la marea a los peces.
La joven sintió cierta lastima. Podía notar que como ella, estas criaturas tenían un origen en cierta manera similar al suyo, siendo creadas en las entrañas de esta base.
Shaman se levantó. Estaba un poco mareado, pero ya estaba totalmente recuperado de lo que le había hecho el Amo. Tenía que detenerle de cualquier manera. Él controlaba a sus obreros, ahora mutados en asesinos descontrolados, si podía dejarlo inutilizado, probablemente quedarían también fuera de combate. Rebuscó en su bolsa sagrada, y sacó algo en su mano, un puñado de lo que parecía un simple polvo amarillento.
Extendió la palma de su mano y soplo. Se formó una nube de humo que fue directamente hacía el Amo.
El humo envolvió al villano, y este sintió como si miles de agujas se le clavasen en su cerebro. Se sentó de rodillas con las manos en la cabeza. Justo en ese momento, como si se activase un resorte, todas las criaturas aladas se quedaron paralizadas, hasta que empezaron a descomponerse, dejando solo tras de sí una especie de protoplasma burbujeante. Shaman se sintió turbado por el destino de esas pobres criaturas.
Marrina observó la aparente debilidad del Amo y descendió del surco de agua, que se disipo una vez ella hubo tomado suelo. Se dirigió con determinación a su encuentro.
 





“Estamos Heather y yo, felices, enamorados, agarrados de las manos, caminando por un sendero, que increíblemente flota en el vacío, como si estuviésemos en medio de ninguna parte.
Andamos por lo que parece una eternidad, hasta que nos detenemos. Heather me mira con ojos tristes y me aparta la mirada. Yo la intento atraer hacía mí, pero ella me rechaza y en ese instante se desvanece, dejándome solo y perdido en el vacío…”
-Interesante.- Afirmó el doctor John Entragian apuntando algo en su libreta y observando que la grabadora seguía grabando toda la sesión. Era un psicólogo con contactos con el antiguo Departamento H en sus inicios y formó parte del grupo de psicólogos que examinaba a los candidatos para ser miembro de Alpha Flight años atrás, por lo que tener una sesión con Guardián no era tan extraño como lo sería para cualquier otro de su profesión.

-Ese sueño se repite una y otra vez. Todas y cada una de las noches. Me despierto como si no hubiese descansado nada durante la noche, y con una sensación de pérdida.-Dijo James McDonald Hudson tumbado en el diván.
-No me cabe duda de que todo gira en torno a Heather. Tu ex-esposa se va con uno de tus mejores amigos, eso es un duro golpe para cualquiera, James.- Apuntó el doctor.
-Todo parecía irnos bien, incluso llegamos a hablar de tener un hijo.- Comentó con tristeza.- Entonces llegaron las manipulaciones del general Clark y del Departamento H y todo se derrumbó. Manipularon las mentes de Heather, Puck y otros una y otra vez, y cuando acabamos con ese asunto… Heather se marchó con Judd, no me lo podía creer. (2)
-¿Crees que todo es culpa de la manipulación mental? ¿Alguna secuela?- Preguntó Entragian.
-No sé qué pensar realmente. No podía estar en Alpha Flight viéndoles juntos todo el rato, era superior a mí. Y sin el grupo y sin Heather ¿Qué queda de mí? Hace mucho que no vivo siendo simplemente James Hudson.
-Está claro que necesitas rehacer tu vida, de manera radical, añadiría.- Dijo Entragian.

-¿Y qué es lo que propone, doctor?





Kyle Gibney se movió con sigilo, expectante y dispuesto a saltar en cualquier instante. El ciervo comía hierba tranquilamente, ajeno a que un depredador se encontraba observándole con ojos hambrientos. Un segundo antes el ciervo notó un movimiento, pero fue demasiado tarde. Un hombre, que parecía más alejado de la humanidad y más cercano al mundo animal que otra cosa, clavó sus garras en el cuello del animal, que cayó, retorciéndose y convulsionándose mientras la sangre manaba a borbotones.
Tras la muerte del ciervo, empezó a devorar su carne con ansía. Tras un rato, su rostro se hallaba cubierto de sangre y saciado.
Sus sentidos súper desarrollados detectaron un intruso que se movía entre la maleza.
Se dio la vuelta dispuesto a enfrentarse a alguna amenaza, y se encontró con algo inesperado. Un hombre de aspecto frágil y de unos sesenta y tantos años, se hallaba en una silla de ruedas y respirando gracias a una botella de oxigeno. El sonido de su respiración era muy forzada, como si tuviese que luchar por cada a liento  con todas sus fuerzas como si fuese el último.

-Márchate, anciano, y te dejare vivir.

-¿Así es como ha acabado Chico Salvaje? Deberías mirarte a un espejo, pareces un animal rabioso y perdido.

Chico Salvaje rugió y enseñó sus dientes.

-Como te atreves… ¡Te arrancaré la piel a tiras!

El mutante se dispuso a abalanzarse sobre el anciano, cuando de  repente, notó que no podía mover ni un musculo de su cuerpo.

-¿Qué? ¿Qué me has hecho?- Preguntó contrariado.

El anciano se acercó a Chico Salvaje y le miró intensamente.

-Escúchame con atención. Me llamo Jeremiah Winters y he venido a rescatarte.

-¿Rescatarme?

-Eres como un animal perdido, llevas sin rumbo y sin dirección mucho tiempo, necesitas un camino a seguir, un objetivo que puede redimirte.- Dijo Winters.- Y  yo te lo daré.

Chico Salvaje lo atravesó con la mirada.

-No necesitó nada de ti. Te mataré dolorosamente…

Winters rió con una risa que helo la sangre en las venas a alguien tan difícil de impresionar como Chico Salvaje.

-Oh, me necesitas, y al final me lo agradecerás.- Dijo Jeremiah Winters asintiendo.-Vaya si me lo agradecerás…



Puck, el agente de policía Jules y Sasquatch se internaron en las galerías subterráneas, encontrando una más amplia y espaciosa.
Estaba semi inundada y pudieron observar como hasta donde alcanzaba la vista, innumerables vástagos monstruosos de las criaturas salmón parecían dormir a la espera de alimento.

-Si sigue reproduciéndose así pronto serán una plaga mortal que no se podrá contener- Pensó Puck para sí mismo.

Varios gorgoteos les alertaron de que ya no se encontraban solos. Les habían descubierto profanando su criadero y eso era algo que no podían tolerar.
Una docena de criaturas se acercaban con más rapidez de la que uno pensaría dado su tamaño.

-¡Malditos monstruos!- Dijo Jules desenfundado su pistola y apuntando a una de ellas.

La criatura salmón abrió su inmensa boca, y de esta se extendió una larga lengua prensil que se enredó en las manos del agente de policía y lo arrastraba hacía las peligrosas fauces.

Puck actuó de inmediato, de un impresionante salto acrobático, se plantó frente a la criatura, y sacando uno de los bastones de combate que había incorporado recientemente a su equipo, lo golpeó con dureza contra uno de los ojos del ser anfibio.
La criatura se revolvió con intensidad, soltando a Jules.
Vio como otra criatura que se lanzaba contra su aún aturdido amigo, sin pensárselo arrojó el bastón que impacto contra esta, y el arma regresó a su mano como un boomerang.
Jules estaba atónito por la demostración de Puck.
-Daredevil debería morirse de envidia ¿eh?- Dijo Puck riendo.
Sasquatch sujetó a dos criaturas salmón y las hizo chocar entre sí, dejándolas fuera de combate.
Sintió varios pinchazos en su espalda, eran unas afiladas púas que una de las criaturas le había arrojado.
Gruñó enrabietado. Pisó con fuerza el suelo y las criaturas se tambalearon. Estaba enfurecido, seguían sin saber donde estaban Ave Nevada y Aurora. Si le había pasado algo a Aurora… Desterró esa idea de su cabeza, y se concentró en el combate.
Puck saltó, dando volteretas en el aire, y chocando contra uno de los monstruos anfibios. Ocupado con su ponente, no se dio cuenta de que una pequeña criatura, con apenas unos días, saltó hacía él con sus garras y sus dientes dispuestos para matar.
Dos disparos lo atravesaron en pleno salto. El pequeño ser aterrizó ya muerto.
Los ojos de Puck pasaron del cañón humeante de la pistola de Jules a la cara de su amigo.
-Gracias por cuidarme las espaldas, Jules.

-Como en los viejos tiempos, Judd.- Contestó el sin sonreír. La situación actual era demasiado difícil para Jules como para ello.

La fuerza del número les estaba haciendo retroceder, cuando una estela luminosa apareció velozmente golpeándoles como un relámpago.
La esbelta y grácil presencia de Aurora se detuvo a su lado.

-¡Aurora!- Gritó Sasquatch agarrándola y levantándola en alto.

-Méfiez-vous! Je vais partir de deux, mon amour.- Dijo Aurora esbozando una picara sonrisa.- Esta claro que estas contento de verme, mon cheri.

Sasquatch la dejo cuidadadosamente en el suelo.

-Perdona, Aurora, temía por ti.- Dijo Sasquatch.

-Las manitas para más tarde, Langkowski  ¿eh?- Dijo Puck.  

Una lechuza blanca descendió, transformándose en Ave Nevada.

-Amigos míos, tenemos que detener este horror.- Dijo la semidiosa con preocupación.- Estas criaturas están secuestrando a mujeres humanas para reproducirse, lo he visto con mis propios ojos… Erica, la mujer que buscábamos murió dando a luz a una de esas monstruosidades.

-¡Gran Scott!- Exclamó Sasquatch.- Es algo horrible.
Jules Evereth sintió un escalofrío al pensar en las mujeres que habrían desaparecido en poblaciones cercanas y las no denunciadas y el horrible destino que los acontecimientos les tenían reservados.
-No podemos dejar este lugar intacto, estas aberraciones no pueden estar libres por el mundo.- Dijo Jules.
-Estoy de acuerdo, aunque nuestros “amigos” parece que no lo están ¿eh?- Observó Puck viendo como los monstruos salmón se habían reagrupado y cada vez llegaban más.
-Creo que tengo una idea.- Indicó Sasquatch.
-Somos todos oídos ¿eh?- Dijo Puck rebotando contra las paredes de la cueva y lanzándose contra varias criaturas.
Aurora emitió luz, aumentando la intensidad de su brillo, hasta límites cegadores, que hicieron huir a muchas criaturas, acostumbradas a la oscuridad de las profundidades.
Ave Nevada decidió cambiar a una forma más efectiva para la batalla que tenían entre manos, en pocos segundos se obró la metamorfosis de humana a la forma de Sasquacth, que en cierta manera era una criatura del norte, y Narya podía transformarse en cualquiera de las mismas a voluntad.
El Sasquacth albino clavó sus manos en el suelo, levantando parte del mismo, derribando a sus oponentes como piezas de dominó.

-Narya, te necesito para llevar a cabo mi plan.- Dijo Sasquacth.- Vamos a hundir este lugar para siempre.

Ave Nevada asintió.

-Aurora, será mejor que nos saques de aquí a mí y a Jules.- Dijo Puck a la mutante.- Parece que esto va a ponerse muy feo ¿eh?

-Dd' accord, pero tened cuidado.- Dijo Aurora.

E inmediatamente agarró a Puck y el agente Jules y desaparecieron a supervelocidad.

-Sígueme, Narya.- Dijo Sasquacth.

Sasquacth se puso a correr intensamente, tanto a dos patas como a cuatro, con Ave Nevada siguiéndole el ritmo. Los dos enormes antropoides aguantaron la respiración antes de lanzarse al
agua, nadando hacía fuera de las cuevas.
Observaron las columnas subacuáticas que vieron cuando llegaron a este lugar. Según los cálculos de Walter Langkowski, las columnas de piedra  actuaban como pilares, sosteniendo la red de cavernas, si las destruían se desplomarían la mayoría de ellas, sepultando a las criaturas salmón bajo toneladas de escombros.
Poniendo en funcionamiento sus poderosos músculos, los dos impresionantes seres consiguieron con un tremendo esfuerzo destruir las columnas una tras otra hasta conseguir finalmente su objetivo.
Los monstruos salmón contemplaban sin comprender realmente lo que estaba pasando, las paredes y techos caían sobre ellos, las rocas los aplastaban, hundiendo sus ansías y esperanzas de expandirse y reproducir su especie.
Una vez creyeron que estaba ya conseguido su objetivo, los dos miembros de Alpha Flight salieron a la superficie, donde les esperaban sus compañeros.
Sasquacth volvió a la forma de  Walter Langkowski, y antes de que pudiese decirle nada, Aurora le dio un beso en los labios.
Ave Nevada regresó a su apariencia mortal y se quedó observando las ondas que se formaban en el agua, como esperando que algo apareciese, pero no ocurrió nada.

-¿Creéis que se ha acabado?- Dijo Aurora.- ¿Hemos terminado con esas criaturas?

-Espero que no volvamos a saber de ellas.- Observó Sasquacth.- Avisaremos a las autoridades para  que establezcan un perímetro de seguridad alrededor del lago una temporada, por lo que pudiese pasar.

-No se vosotros, pero creo que no probare sushi en una buena temporada ¿eh?- Comentó Puck intentando hacer sonreír a sus compañeros.



Marrina clavó su mirada en el Amo. Y por primera vez en su vida sintió el odio corriendo por cada centímetro de su cuerpo.
Desde el momento de su nacimiento, cuando fue creada tras una selección de genes ideada para adaptarse mejor al experimento para el que había sido elegida, creció entorno aparentemente seguro, un útero artificial formado por el tanque llenó de los nutrientes que la alimentaban mientras se desarrollaba y crecía.
Su crecimiento acelerado fue cuestión de días. Y entonces, por primera vez fue arrancada del vientre artificial que había sido su “hogar” todo ese tiempo. Conoció a su creador, quien no le dio ternura ni amor, sólo indiferencia, interrumpida por algún análisis, como si fuese sólo una más de sus cobayas de laboratorio, sin ningún valor para él más que los resultados que esperaba lograr.
Sus ojos fríos y calculadores se le quedaron grabados en su joven mente, siempre que cerraba los ojos los veía amenazantes.
Pero fue mucho peor cuando comenzaron las pruebas; incisiones, pruebas físicas buscando averiguar sus límites al dolor físico, inyecciones e inoculaciones con toda clase de virus y enfermedades para poner a prueba su sistema inmunológico… Miles y miles de pruebas a cual más cruel e inhumana que pasaba cada vez que salía de su útero artificial. Y siempre con esos ojos observándola.
Marrina se dejó llevar por esta emoción nueva y desgarradora, y de su garganta salió un chillido de dolor y de venganza. La joven anfibia de color esmeralda se lanzó a por el Amo. Descargó una lluvia de golpes en el cuerpo y el rostro de quien se jactaba a menudo de tenerlo todo bajo su control, que apenas pudo intentar rechazar los violentos golpes que estaba recibiendo. Su sangre manchaba las manos de Marrina y no parecía que fuese a pasar.

-¡Alto! ¡Ya, basta, Marrina!

Al escuchar la voz de Logan, la muchacha se detuvo, y se volvió y miró a los ojos al mutante canadiense. En ellos, Lobezno vio confusión y miedo.
Sujetó con sus manos el casco cibernético del Amo y se lo arrancó con un último grito de rabia.

-Él… Me hizo mucho daño.- Dijo Marrina.- Debe pagar por ello.

-Y lo hará, nena, pero no así. Eso es lo que él buscaba, convertirte en un animal salvaje, sin sentimientos, que se deja llevar por tus instintos, y tú no eres así,  eres una persona, lo sé.

Marrina miró al Amo, cuya cara estaba llena de moratones e hinchada, con sangre manando de sus heridas y luego volvió a mirar a Lobezno, y finalmente lo soltó.

-Y-yo solo quiero saber que soy, quien soy r-realmente.

-Te ayudaremos, nena, te lo prometo.

Marrina se apartó a un rincón, y se envolvió en las sombras, como si no quisiese que nadie la mirase, como si estuviese avergonzada por lo que acababa de hacer.
Heather se acercó a Lobezno y le hablo al oído.

-¿Estas seguro de confiar en ella, Logan?- Preguntó Heather.

-No puedo estar más seguro, Heather.- Contestó Lobezno.- Es sólo una chica asustada, no es peligrosa.

-Parecía fuera de control, como un animal…

-Rabioso ¿no te recuerda a alguien que conociste hace mucho tiempo?

Heather entendió inmediatamente a que se refería y su espíritu protector con la joven plodex.
El Amo se intentó arrastrar por el suelo, magullado y malherido.

- Y-yoo s-soy el Am-oo del Mund-do.

Shaman se acercó a él y frunció el ceño.

-No lo es. Este no es el Amo del Mundo.- Afirmó con rotundidad.- El Amo tiene su casco cibernético fusionado con su cráneo, si se le hubiese retirado tan violentamente le habría causado terribles traumatismos.

-¡Sacre bleu! ¿No es el Amo? ¿Y quién demonios es?-Dijo Estrella del Norte indignado.

-Sabia que había algo que no cuadraba, aunque físicamente se parece, analizándolo de tan cerca se puede ver que no es el rostro del Amo.- Observó Vindicator.

-¡No! ¡Soy el Amo del Mundo, el Amo del…*

Se empezó a retorcer, como si tuviese algún tipo de ataque. Shaman se acercó a socorrerlo.

-Está teniendo algún tipo de colapso, tenemos que llevarlo a la enfermería de la Omninave de inmediato.

-De acuerdo, Michael, marchémonos de aquí, y averigüemos quien es y que hacía en este lugar.- Dijo Vindicator.



Epilogo


Jules Evereth salió de su oficina para despedir a su viejo amigo. Lo que había visto en las cuevas submarinas le dejó algo inquieto. Sabía que había más ahí fuera en el mundo de lo que las personas corrientes siquiera tenían noción alguna, pero no le gustaba involucrarse en esos asuntos.

-Ha sido divertido, ¿verdad, Jules? –Dijo Puck.- Espero que no pase tanto tiempo en volver a vernos.
-Si, en cierta manera me recordó a los viejos tiempos y eso no me ha gustado, Judd. Si el tenerte por aquí, eres un buen amigo y lo aprecio, pero Wesboro es un sitio tranquilo y “normal”. Me hago viejo para estas cosas, entiéndelo, amigo.

-Lo entiendo perfectamente, Jules. La próxima vez te llamaré en mejores circunstancias.- Dijo Judd con rostro serio.- Y tenemos pendiente una noche de poker, te desplumaba a menudo si mal no recuerdo, y las viejas costumbres deben mantenerse ¿eh?

-Yo lo recuerdo al revés, Judd.- Dijo Jules intentando sonreír.- Queda pendiente esa partida de poker. Cuídate, viejo amigo.

-Tu también, y no olvides que si algo raro vuelve a pasar por aquí sólo tienes que darnos un toque ¿eh?

Se estrecharon la mano a modo de despedida, y Jules vio como se marchaba tranquilamente. Volvió a meterse en su despacho, deseando una taza de café cargado más que nunca.


La Omninave reemprendía el vuelo con Heather a los mandos, y los miembros de Alpha Flight de vuelta a casa.

-¿Y quién es realmente el individuo que se hacía pasar por el Amo?-Preguntó Vindicator confusa.
-Según la base de datos se trata de Daniel Smith, miembro de Shield.- Informó Box.- Consta como desaparecido durante unas prácticas en la Tierra Salvaje. (3)

-¿Pertenece a Shield? ¿Y qué hacía en la base del Amo?

Michael Twoyoungmen entró en la cabina de la nave.

-¿Cómo esta Michael?

-Ha tenido un colapso cerebral, me temo que se ha convertido poco menos que en un vegetal. No hay nada que pueda hacer por él, Heather.- Dijo Shaman.

-Santo Dios…- Dijo Heather.-Pobre diablo.

-Es probable que algún tipo de plan de contingencia del Amo, por si algo le ocurría, se activase, aplicando sus esquemas mentales en la mente de otro sujeto, para continuar su obra.- Comentó Jeffries.

-Entonces ¿eso significa que el Amo continua muerto?- Dijo Heather.

-Eso parece, aunque quien sabe cuántos pobres infelices creyéndose el Amo hay sueltos por el planeta.- Apuntó Shaman.

-Eso no es muy tranquilizador, aunque siempre es mejor enfrentarse a malas copias que al original.- Observó Heather pensando en que probablemente el Amo del que se había tenido noticias recientemente en otro lugar era también uno de estos falsos Amos. (4)
Esperaba que estos dobles no fuesen realmente una verdadera amenaza.

En la parte de atrás de la nave, Lobezno se encendía uno de sus puros, mientras contemplaba como Marrina miraba con los ojos muy abiertos el paisaje a través de la ventanilla de la Omninave. Para ella todo era nuevo y maravilloso, y nada podía serlo más que el mundo exterior tras los muros de la base del Amo que jamás había visto en lo que tenía de vida. Le quedaba mucho por descubrir.
Estrella del Norte los observaba a los dos con curiosidad. No dejaba de resultarle chocante como Logan tenía apreció por esta joven recién conocida. Estaba claro que se había establecido algún tipo de vínculo. La herencia plodex de esta nueva Marrina no era muy tranquilizadora para ninguno de ellos, aunque Lobezno casi parecía como si quisiese ser su hermano mayor o su padre. Sonrió divertido al relacionar esa palabra con Logan.

En el punto más profundo de los océanos de la Tierra, a más de once mil metros de profundidad, en la llamada Fosa de las Marianas, conviviendo con el calamar gigante y toda clase de extrañas y desconocidas especies y formas de vida marina, se encontraba unas instalaciones de un tamaño colosal. Parecía tanto orgánico como metálico, y no había sido construida, si no que creció, extendiéndose por el fondo oceánico en uno de los lugares más enigmáticos y desconocidos del planeta.
Sentado en el interior de tamaño leviatán, se encontraba una figura sombría y pensativa. Sus planes
seguían su curso, tal y como había trazado, sin mayores inconvenientes. Sonrió satisfecho. Que pensasen que estaba fuera de circulación por el momento, era mejor para el transcurso de sus planes que no le metiesen en la ecuación y creyesen que estaba bajo tierra. Era divertido ver cómo podían siquiera llegar a pensar que era un simple villano de opereta. Ilusos.
Sus mayores enemigos ni siquiera podían imaginar lo que se les veía encima. Casi le daban lastima, no en vano no dejaban de ser sus súbditos, como todos los habitantes del planeta aunque no lo supiesen ¿Acaso no era el Amo del Mundo para disponer de ellos como le placiese? 


Próximo Número: El regresó de un viejo enemigo, más sobre Marrina ¡y muchas cosas por descubrir!

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Referencias:
1 .- En el Crepúsculo de los Dioses
2 .- En la etapa de Steve Seagle en Alpha Flight vol. 2
3 .- ¿Alguien recuerda su secuestro por sabuesos plodex en el Shield#4?
4 .- En los Campeones del Viejo Mundo#2 al 4, aunque es sólo una deducción de Vindicator.

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