SJA nº 02

Titulo: Karotequia  (II)  
Autor: Miguel Angel Naharro
 Portada: Elizabeth Torque y Carolina Benslser
Publicado en: Mayo 2012

Mientras la SJA hace frente a Solomon Grundy, una nueva amenaza acecha en su cuartel general... ¡Y sólo Wildcat puede enfrentarse a ella!!
 Durante los días de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de hombres misteriosos se unió para formar el primer y más grande grupo de superhéroes de la historia. Hoy, más de medio siglo después, su legado continúa vivo de la mano de una nueva generación de héroes. Ellos son la Sociedad de la Justicia de America. Ellos son la...



La criatura que ni siquiera se podía considerar que estuviese viva y que conocían como Solomon Grundy estaba enrabietado; lleno de rabia y su furia no conocía limites.

Clavando sus manos en el asfalto, arrancó parte del mismo, formando una inmensa bola que lanzó con todas sus fuerzas contra Nuklon, que aún se encontraba un poco aturdido tras el correctivo recibido a manos de Grundy .(1)

Justo antes de que diese en el blanco, un muro de luz esmeralda se interpuso en su objetivo, interceptándolo.

Jade se acercó a Nuklon para ver como se encontraba, mientras Silver Scarab voló, dejando una estela dorada a su paso, a su lado, Phantom Lady y Obsidian, que atacaron al mastodonte no muerto por diferentes frentes, intentando desorientarle y no darle tiempo a que pudiese reaccionar.

Silver Scarab disparaba rayos solares lo más rápido que podía, mientras el hermano de Jade, Obsidian, convertido en su sombra, golpeaba duramente por todo el cuerpo del villano, Phantom Lady usaba sus prismas para formar rayos de luz negra.

Con un gruñido de rabia, Grundy se revolvió con mayor fuerza, derribándolos a los tres como si fuesen simples muñecos.

— ¡Estúpidos! Primero traéis a Grundy a la odiosa ciudad ¿y después creéis que podréis vencerle? ¡Acabaré con todos vosotros!

Mister Terrific se quedó quieto al escuchar esas palabras. «Grundy ya ha repetido varias veces que le han traído allí contra su voluntad ¿con que fin?» Era algo para pensar una vez hubiesen neutralizado su amenaza.

Terrific se detuvo delante de Grundy, con los brazos cruzados, y mirándole desafiante.

Al verlo, el muerto viviente alzó sus puños dispuesto a descargar su ira contra él.

— ¿Te burlas de mí? ¡Nadie se burla de Grundy y sigue vivo!

Con un grito de rabia, dio un fuerte golpe con ambos brazos, pero sus manos habían realizado un cráter en el suelo, y Terrific no estaba allí.

— ¿Dónde estas? ¡No huyas, cobarde! —Dijo Solomon Grundy algo confuso.

—No me he ido a ninguna parte, amigo, sigo aquí. —Comentó Terrific detrás de él.

La corpulenta criatura mostró su enfado en su rostro. Y se acercó dando pesados pasos que hacían temblar todo.

— ¿Cómo has podido moverte tan rápido?

Lanzó su manaza a modo de maza contra Terrific, y este desapareció justo antes de que le golpease. Reapareciendo a pocos metros de allí.

Grundy, enloquecido como un animal rabioso, salió lanzado como si fuese un rinoceronte contra él, la imagen de Terrific parpadeó un instante y se desvaneció.

«Maldición, la Esferas-T aún están dañadas y no pueden mantener el holograma»—Pensó Terrific que en realidad había estado manipulando sus esferas para crear un doble holográfico para distraer a Grundy.

Solomon Grundy pareció darse cuenta del engaño y estalló en cólera.

— ¡Nadie trata de engañar a Grundy!

Unas cadenas de color esmeralda apresaron al gigantesco no-muerto.

—No nos puedes culpar por intentarlo, Karloff. —Observó Jade que había creado con su poder las cadenas que atrapaban a la criatura del pantano.

Estar sujeto por la energía esmeralda hacía si no enrabietar aún más a Grundy, que odiaba a Green Lantern más que a nada en este mundo.

Con un movimiento de sus poderosos músculos rompió las cadenas de energía, deshaciéndose al instante. Apenas tuvo tiempo para crear una barrera que impidiese que Grundy la golpease con violencia.

En ese momento, apareció Silver Scarab, rodeado por un aura de energía se dispuso a golpear con rapidez a Grundy, que sorprendido, retrocedió por un instante.

«Envuelto por la energía del amuleto mi fuerza aumenta durante un breve tiempo, quizás así pueda ganar algo de tiempo»—Pensó Scarab sin dejar de golpear mientras pudiese.

—El hombre plateado creé que puede derrotarme ¡Grundy es invencible!

Grundy soltó uno de sus puños que lanzó en el aire a Scarab, e hizo que su aura solar desapareciese por completo, Jade creó guante de beisbol gigante para frenarlo y recogerlo sin que se causase daño.

— ¿Estas bien? —Preguntó Jade a su compañero.

—Si, no estoy acostumbrado a enfrentarme a tipos así, —Contestó Scarab aturdido. — ¿Hay algún modo de derrotarle?

Jade resopló.

—Grundy es especialmente testarudo, es cómo el asesino de las películas que siempre parece que lo has derrotado pero se levanta una y otra vez.

Silver Scarab y Jade contemplaron como esta vez era Obsidian quien se enfrentaba a Grundy. La criatura no-muerta pareció que tenía la sombra de una sonrisa en su rostro pálido.

—Grundy no te teme, hombre-sombra, sabe que puede hacerte daño ¡y que tú no puedes vencerle!

—Yo no estaría tan confiado, monstruo. —Dijo Obsidian que a cada paso que daba su masa crecía más y más, su sombra se había tornado una gigantesca silueta que rivalizaba con la de Grundy.

— ¡No sabía que tu hermano podía hacer eso! —Exclamó Scarab

«Yo tampoco»—Pensó Jennie con preocupación. «Todd…»

Se estremeció levemente al pensar que esa manifestación inesperada de sus poderes tuviese algún terrible significado.

Obsidian sujetaba por las muñecas a Grundy que parecía incrédulo ante lo que estaba sucediendo.

Todd Rice sabía que extrayendo materia del mundo de las sombras podía incrementar sus poderes para poder plantarle cara a un peso pesado como Grundy, pero no podía hacerlo durante mucho tiempo o corría el riesgo de volver a perder el control que tanto la había costado lograr.

— ¡Dale duro, Obsidian! —Gritó Stargirl descargando todo el poder de su vara cósmica contra el cuerpo de Grundy aprovechando que estaba inmovilizado.

Solomon Grundy soltó un gruñido gutural, y inesperadamente, dio un fuerte cabezazo a Obsidian, que hizo soltar su presa, lo que aprovechó Grundy para soltar una descarga de golpes sobre Obsidian, cuya sombra fue disminuyendo de tamaño hasta recuperar su estatura habitual, regresando a su forma humana.

La criatura, lo levantó, arrojándolo con fuerza y violencia contra Stargirl y ambos cayeron inconscientes por el tremendo impacto.

Hourman había decidido que había que acabar ahora con Grundy, y derrotarlo de una vez y por todas, se acercó a Nuklon, que ya estaba totalmente recuperado, y dispuesto a devolverle a Grundy multiplicado por cien el daño recibido.

—Es nuestro turno, Al. —Dijo con decisión Hourman. — Ataquemos por ambos flancos y no le demos respiro alguno,

Nuklon asintió y comenzó a aumentar su tamaño, cuando la mano de Phantom Lady lo detuvo.

La hermosa muchacha sonreía.

—Creo que tengo un plan mejor.


Ted Grant dio un último y fuerte puñetazo al saco de boxeo y decidió que ya era suficiente por el momento. Se secó el sudor de la frente con una toalla y pensó que una ducha relajante sonaba muy bien en esos momentos.

Aunque la perspectiva de tener que examinar la montaña de documentos que tenia pendientes de revisar no era muy reconfortante, el papeleo no era lo suyo ¡quien le mandaría a él aceptar un cargo como administrador en la Fundación Dodds!

Sus sentidos forjados y pulidos por décadas de experiencia le indicaron que algo no iba bien, así que cuando escuchó unos pasos pesados bajando por la escalera, se ocultó detrás de una de las columnas.

Por el sonido, dedujo que eran tres, y no era nadie de la SJA. —Intrusos—Pensó Ted ¿Cómo habrían entrado? ¿Dónde estaban sus amigos?

Dio una mirada rápida y furtiva, que le permitió dar un vistazo a los intrusos.

Iban vestidos con algún tipo de uniforme militar de color negro, llevaban cascos de soldado y una especie de máscara que les cubría todo el rostro por completo, con tubos aquí y allá y unas lentes rojas que le proferían un aspecto siniestro e inquietante. Iban armados con fusiles de asalto y el sonido de su respiración era muy elevado.

Uno de ellos pareció percatarse de la presencia de Ted y comenzó a disparar su fusil; con una agilidad felina, Ted saltó esquivando la lluvia de balas y rodando por el suelo, lanzó un puñetazo directo al estomago del soldado, que para su sorpresa, no le hizo ningún efecto y le intento golpear con la culata de su arma, Ted lo eludió con una finta y viendo una sombra por el rabillo del ojo, lo agarró, y lo puso entre él y los soldados justo cuando estos se pusieron a disparar, acribillando a su compañero.

Aprovechando el elemento sorpresa, se lanzó sobre otro adversario, disparando como un resorte su famoso gancho de izquierda, haciendo que la máscara que llevaba se rompiese, soltando una nube de gas y haciendo que se derrumbase entre convulsiones.

Sin dar tiempo a que el tercer soldado reaccionase, usando el fusil como arma contundente, la rompió en su cabeza, rompiendo uno de los tubos y haciendo que se liberase el gas. Cayó como una marioneta a la que habían cortado los hilos de repente.

¿Quién demonios eran estos tipos? Se inclinó sobre el que se le había roto la máscara y la retiró, el hedor casi le hace marearse, su rostro era el de un cadáver putrefacto, con la carne seca y podrida de una persona que llevaba mucho tiempo muerto.

Aunque lo que más le llamó la atención fue un símbolo que llevaba cosido en el uniforme, el símbolo para su desgracia era muy reconocible, una esvástica.

Frunció el ceño con evidente malestar. —No me fastidies ¿nazis zombis? —Dijo en voz baja y entre dientes.

Estaban bajo ataque e ignoraba el destino del resto de las personas que estaban en el edificio, por lo que creía, la mayor parte del equipo habría salido para solventar la amenaza anunciada por la alarma. Estaba claro que necesitarían su ayuda.

Corriendo fue a una de las taquillas y la abrió, pensando en que siempre tenía uno en el fondo del armario, sacó un traje con una máscara felina. Parece que es hora de que Wildcat volviese a la acción. Lo habían puesto de muy mal humor, y lo iban a pagar con creces, vaya que sí lo harían.

Ma Hunkel despertó con un fuerte dolor de cabeza y enseguida fue consciente de la situación límite en la que se hallaba. Estaba atada de pies y manos en el suelo, pero podía ver como no se encontraba sola. El Doctor Mid-nite se hallaba colgado, sujeto por unas fuertes ataduras en sus brazos. Había tres personas más en la sala, que no era otra que sala de reuniones de la mansión.

La anciana se estremeció al contemplar el aspecto de sus captores. Eran alemanes, eso era evidente a sus viejos ojos, pero no eran hombres normales, ni mucho menos.

El más alto de ellos era un soldado con un rostro agraciado, aunque con una expresión de crueldad que se acentuó cuando vio los afilados y cortantes dientes que tenías en su boca; un anciano que parecía frágil y delgado, se apoyaba en un bastón y permanecía con los ojos cerrados, como si estuviese concentrado y algo ausente.

El más siniestro y perturbador de ellos era como la misma representación de la muerte y la decadencia, con una piel putrefacta y unos ojos que brillaban con un fulgor rojo cada vez que hablaba.

— Nekromant ¿Qué es lo que dicen las piedras? ¿Han encontrado a su hermana perdida?

El anciano se volvió hacía su compatriota de piel podrida.

—Oigo su llamada, Herr, Mordgier. Proviene de lo que la Sociedad llama sala de trofeos.

El llamado Mordgier rió, y para Ma Hunkel, su risa era escalofriante y macabra.

—Que ironías del destino que tuviesen el trofeo más valioso y no supieron valorarlo en su justa medida… Un error que les costará caro…

— ¿A qué te refieres?

Era Mid-nite, había recobrado el conocimiento y en silencio estaba escuchando.

—Doktor Mitternacht, ¿verdad? —Dijo Nekromant. —Tu antecesor y sus compañeros fueron el terror del tercer reich, pero los tiempos cambian y esta vez, serán para mejor.

— ¿Qué es lo que queréis de nosotros? ¿Quiénes sois?

—Sois sólo un obstáculo para el renacimiento de un nuevo orden mundial que fue solo postergado por la derrota de mi patria en la gran guerra. Y en cuanto a quien somos, tienes el honor de ser una víctima de la Karotequia. —Comentó Mordgier con satisfacción.

—Déjame acabar con ellos, Otto. —Dijo el soldado sacando un reluciente y afilado cuchillo de su cinturón. Parecía impaciente e inquieto.

—Nein! —Exclamó Mordgier con enfado. — Podemos necesitarlos, Der Kannibalen. Cuando completemos el ritual, puede que ella requiera sacrificios en su honor, y sus vidas le pertenecen hasta entonces.

—« ¿Ella?» —Se preguntó Mid-nite.

Der Kannibalen le desafío con la mirada, para luego apartarla.

—Cada uno de nosotros tiene un papel en todo esto, Wölfin Blutstein y mi escuadrón asegurán el perimetro, y los otros registrar cada habitación de esta mansión para evitar sorpresas inesperadas. —Explicó Nekromant— Tú vigilaras a la anciana y al Doktor ¿crees que podrás hacerlo?

El soldado se puso firme ante el anciano.

—Por supuesto.

—Gut! Si los dioses están de nuestra parte, esta noche completaremos lo que llevamos soñando tantas décadas, regocíjate en ello, mein Freund.

Se marcharon, dejando al soldado que parecía ensimismado y concentrado en la hoja de metal de su cuchillo. Después, se giró hacía ellos, dibujando una sonrisa que con sus afilada dentadura, asemejaba la de un tiburón hambriento.

—No puedo mataros, pero no han dicho nada de que no pueda divertirme un poco ¿verdad?

La mirada de sus ojos dejaba muy claras sus intenciones, caminó hasta ponerse frente a Ma Hunkel, que sintió un estremecimiento al ver la sombra del germano amenazante sobre ella.

— ¡Déjala! ¡No te atrevas a tocarla! —Gritó Pieter intentando atraer su atención.

El soldado miró un instante a la anciana y después al Doctor Mid-Nite, y pareció satisfecho.

—Danke, herr doctor. —Dijo acariciando el filo de su cuchillo. —Tienes razón, la carne de esa vieja seguro que es dura y poco apetitosa… Tu carne será más sabrosa, si te corto un trozó o dos, seguro que no les importará mientras sigas vivo… Y tengo tanta hambre.

Solomon Grundy se acercaba amenazadoramente a Obsidian y Stargirl, que yacían sin sentido, derrotados de un solo y certero golpe del villano.

Se golpeó el pecho con furia, y un rugido descomunal salió de su garganta.

Repentinamente y sin esperarlo, recibió un tremendo impacto de los puños de Nuklon, lanzando a Grundy varios metros y rompiendo todo lo que se encontraba en su camino, hasta aterrizar violentamente contra un edificio, y sepultado bajo los escombros debido al terrible impacto. Por suerte, los alrededores habían sido evacuados por la policía local y no hubo que lamentar víctimas.

—Buen golpe, Al. —Dijo Hourman a su lado.

Grundy se incorporó enrabietado, haciendo volar los cascotes por todos lados.

— ¡Has atacado a traición! ¡Acabaré contigo!

Nuklon se preparó para el envite de su poderoso oponente, Grundy cegado por la ira, agarró un vehículo todo-terreno que se encontraba a su alcance y lo arrojó como un proyectil contra él.

Con gran habilidad, Al lo interceptó con un impacto de sus puños que convirtiendo en chatarra el coche en apenas unos segundos.

—Vas a tener que hacerlo mejor, Grundy. —Dijo Nuklon.

Grundy y Nuklon chocaron con fuerza, como dos locomotoras desbocadas a máxima velocidad; dos titanes frente a frente, que se lanzaban golpes a cual más duro.

Finalmente, Grundy lanzó un certero golpe en pleno plexo solar a Nuklon que lo dejó sin aliento, cuando la muerte andante estaba a punto de asestar otro golpe, Hourman agarró con sus dos manos el brazo de Grundy, y con la fuerza que le proporcionaba la píldora Miraclo, arrojó en el aire la tremenda masa del muerte viviente.

— ¡Ahora! —Gritó Hourman.

En la trayectoria de Grundy, un portal apareció de la nada, creado por Phantom Lady, que vio como el villano lo atravesaba impulsado por la fuerza de Hourman, la superheroina lo siguió.

Solomon Grundy abrió mucho los ojos al darse cuenta de donde se encontraba. El pesado cuerpo del zombi descendía a gran velocidad en las capas más altas de la atmosfera terrestre.

Grundy vio a Phantom Lady que volaba cerca de él e hizo un movimiento para atraparla, pero sus manos atravesaron a la chica, que se hallaba en fase, en su forma fantasmal.

— ¡Bon voyage, monstruo! —Pensó Phantom lady haciendo un saludo con su mano mientras Grundy caía como un meteorito, comenzando a arder mientras descendía hacía la Tierra.

Stormy Knight desapareció al atravesar el portal, dejando a Solomon Grundy a su suerte, cayendo a una velocidad astronómica convertido en una auténtica bola de fuego.

Sus compañeros vieron cruzar su portal de nuevo a Phantom Lady sonriente.

— ¿Ha funcionado? ¿Grundy esta neutralizado? —Preguntó Hourman.

—Eso espero, no creo que sea capaz de sobrevivir a una caída desde una altura semejante ¿verdad? —Dijo Phantom Lady

Hourman y Nuklon se miraron entre ellos.

—No apostaría por ello, Grundy siempre vuelve, pero al menos estará fuera de combate una temporada. —Observó Nuklon.

—Buena iniciativa, Stormy. —Dijo con sinceridad Hourman.

El resto de miembros del grupo se fueron reagrupando, Jade ayudó a su hermano, y le dio un abrazo cariñoso, intentando quitarse ese sentimiento amargo cuando lo vio usando sus poderes al límite. Stargirl se apoyó en el hombro de Silver Scarab, y Terrific se acercó a Hourman.

—Rick, creo que debemos volver de inmediato a la mansión. —Indicó Mister Terrific.

— ¿Qué ocurre, Michael?

—Hay algo en todo esto que no me cuadra. Grundy parecía confuso, como si lo hubiesen traído aquí por la fuerza ¿y si alguien querría atraer nuestra atención por algún motivo?

Hourman abrió la boca y los ojos mucho.

— ¿Crees que era una trampa?

—Me temo que alguien nos la ha querido jugar. —Sentenció Terrific.

Por más que lo intentase, Robotman no conseguía zafarse de la masa que lo engullía y lo mantenía prisionero, haciendo que todos sus esfuerzos fuesen en vano. Y eso no era lo peor, Robert Crane podía notar como el metal crujía ante la presión ejercida por la sustancia de la que estaba hecho el cuerpo de su captor.

Sus ojos foto-eléctricos se volvieron hacía un grupo que de soldados uniformados y con parte de su cabeza cubierta por algo similar a una máscara anti-gas; al frente de los soldados estaba una mujer alta y hermosa, de generosas formas y una cabellera rubia. Iba también uniformada

—Te aconsejo que no luches, robot, nada puede escapar a la presa de Umschlag. —Dijo la mujer germana.

Una parte de la masa informe, sin dejar de cubrirlo, adoptó una forma humanoide, puede que para recibirla.

—Es un auténtico virus viviente, capaz de acabar con todo lo que toca, para tu desgracia, robot. —Dijo la mujer sonriendo. —Un gran éxito de herr Nekromant, sin duda.

Wildcat había observado con sigilo como se introducían en la enfermería. Sin saber con certeza si aún había alguien en su interior ¿estaría el Doctor Mid-nite?, tomó la decisión de comprobarlo personalmente.

Se introdujo por uno de los tubos de ventilación y se arrastró por él hasta que llegó a situarse en el interior de la enfermería. Lo que vio lo dejó asombrado, Robotman estaba sujeto por una especie de masa de carne y tres soldados acompañaban a una mujer, probablemente una oficial superior.

Ted tenía que reconocer que la alemana estaba de muy buen ver… Y era probable que ella pudiese revelarle quién demonios eran y que hacían invadiendo la mansión Dodds.

No tenía tiempo que perder, tenía que rescatar a Robotman y reducirlos con rapidez.

Lo que más le preocupaba era esa criatura informe, pero ya se le ocurría alguna cosa.

Arrancó la tapa, y antes de que pudiesen reaccionar, saltó con agilidad felina sobre dos de los soldados, aplastando sus dos cabezas contra el suelo y haciendo que se quedasen inmóviles.

— ¡Alto! —Exclamó el veterano héroe.

—Vaya, vaya, un lindo Kätzchen.(2)

El otro soldado disparó una ráfaga de balas contra Wildcat y este la eludió con la pericia de un experto en mil batallas, y con dos certeros puñetazos se deshizo de él sin muchos problemas.

La oficial aplaudió. La masa informe se inquietó y la parte que tenía forma humanoide abrió la boca, de donde surgió un sonido ronco y gutural.

La oficial hizo un gesto.

—Atrás, Umschlag, el gatito amerikaner es mío. —Dijo ella quitándose los guantes.

—No luchó con mujeres, guapa.

—Que considerado por tu parte, mi nombre es Wölfin Blutstein—Dijo la germana arrojando su gorra también al suelo. — Que en tu burdo idioma podrias traducir como... Loba Sanguinaria.

Antes los ojos de Wildcat, la mujer sufrió una espantosa transformación, sus huesos crujieron, sus musculos y carne se retorcieron, sus facciones fueron cambiando, un vello le cubrió todo el cuerpo, su boca y nariz se fundieron hasta formar un morró animal, sus manos se transformaron en garras. — ¡Es una mujer loba! —Exclamó Wildcat sin poder creérselo.

La licántropo se arrojó sobre el soltando un aullido como el de un lobo enfurecido.

Der Kannibalen se acercaba cuchillo en mano chasqueando los dientes, Ma Hunkel le gritaba para tratar de distraerle, pero el soldado alemán era impasible ante nada excepto hacía su presa.

Rudolf Heicke llevaba haciendo esto mismo durante muchas décadas, aunque aparentaba tener unos treintena en realidad estaba cerca de los noventa años. Mucho tiempo atrás descubrió, gracias a unos rituales llevados a cabo por una tribu salvaje del amazonas, la forma de mantenerse joven y fuerte, debía alimentarse regularmente de carne humana, que combinado con una serie de elaborados rituales le hacían prácticamente inmortal.

Disfrutaba enormemente jugando con sus víctimas antes de devorarlas hasta roer sus huesos.

Justo cuando Rudolf estaba a punto de asestar una cuchillada ha Mid-nite, para sorpresa del germano, este se liberó, rodando por el suelo, para apartarse de su captor.

— ¡Estas libre! Parece que serás una presa más divertida de lo que pensaba. —Dijo enseñando sus afilados dientes.

Mid-nite respiró profundamente. Aunque le habían registrado quitándole todo su instrumental médico y sus armas, no podían saber que guardaba un micro-bisturí en un bolsillo oculto de uno de sus guantes, con el que había podía ir cortando las cuerdas que le sujetaban mientras observaba a sus captores pacientemente.

El caníbal intentó darle con su cuchillo, y Mid-nite lo eludió, e intento contraatacar con un puñetazo, el alemán evitó su golpe y esta vez la punta del cuchillo dio en su blanco, hundiéndose en su hombro.

Mid-nite sintió una tremenda debilidad, como si la hoja le quitase parte de su fuerza. Esa no era un arma normal.

El siguiente cuchillazo lo esquivó, y se movió con agilidad, Mid-nite le dio un golpe certero en las costillas, que hizo doblarse al alemán, pero esto no hizo que se frenase, apretó los dientes y el cuchillo le hizo un nuevo corte, esta vez en la pierna.

Pieter se tambaleó, como si estuviese mareado.

—Sientes su efecto ¿verdad? Mi cuchillo encantado drena la energía de quien siente su contacto, una o dos veces más y estarás totalmente paralizado y a mi merced.

Aún con la debilidad adueñándose de él, no podía desistir o él y Ma Hunkel estaban perdidos.

Espero hasta el último momento, y cuando Der Kannibalen intentó cortarle de nuevo con su cuchillo, saltó, dando una voltereta en el aire y aterrizando sobre el pecho de alemán, que soltó su arma.

El caníbal esgrimió una maldición en su idioma natal e intento asestarle un mordiscó a Mid-nite, respondiendo este con un una serie de golpes en pleno rostro de su oponente hasta que este quedó aparentemente neutralizado.

Tambaleándose, se levantó como pudo y se acercó a Ma Hunkel.

— ¿Estas bien, doctor?

Mid-nite la desató y asintió.

—Necesito sólo un momento para descansar. Tengo que recuperar mi equipo e intentar detenerlos. Aunque antes te he de poner a salvo.

La anciana sonrió amablemente.

—No te preocupes por mí, doctor, se cómo cuidar de mi misma.

—Estoy seguro de ello, pero me sentiré más seguro si sé que estas bien.

Tengo que ir a la enfermería, y saber que ha pasado con el resto de miembros del grupo que aún estaban aquí en el momento del ataque.

Mid-nite esperaba que no fuese ya demasiado tarde para ellos.

Los miembros de la SJA se hallaban frente a la entrada de la mansión Dodds, tras regresar de la batalla contra Solomon Grundy. Estaban sorprendidos ante el devenir de los acontecimientos.

— ¿Qué es lo que ocurre? —Preguntó intrigada Stargirl.

Nuklon había intentando pasar hacía la entrada y había chocado con algo que no estaba ahí aparentemente, sufriendo una descarga de energía que ilumino lo que asemejaba algún tipo de barrera que rodeaba la mansión. Tras unos minutos, intentaban averiguar que era realmente lo que ocurría.

—Tenias razón, Michael, era una trampa, una argucia para hacernos abandonar la mansión ¿pero por qué? —Dijo Hourman pensando en que en su interior se encontraban Mid-nite, Ted Grant, Robotman y Ma Hunkel, sin saber que era lo que les podía estar pasando.

Mister Terrific no dijo nada, se hallaba concentrado, analizando los datos que sus Esferas-T, que se hallaban desplegadas en varios puntos alrededor de su cuartel general, le daban sobre el fenómeno que estaban asistiendo.

—Puede que sea buena idea intentar ver sus límites. —Dijo Stargirl apuntando con su cetro cósmica.

—Ten cuidado, Courtney, no sabemos nada de los efectos ni el origen de esta barrera o campo de fuerza o lo que sea que nos impide entrar en la mansión. —Observó Jade mirando a su compañera.

Stargirl asintió y una poderosa descarga de energía impactó contra la barrera, la energía cósmica se dispersó sin hacer ningún daño aparente. —Parece que sea lo que sea es muy resistente. —Dijo frunciendo el ceño Stargirl.

—Todd, puede que si te transformas en una sombra puedas atravesarla. —Apuntó Jade poniéndole una mano en el hombro a su hermano.

—No perdemos nada por intentarlo. —Dijo Obsidian concentrándose y convirtiéndose en una auténtica sombra viviente.

La sombra de Obsidian fue hacía donde estaba la barrera invisible y intento atravesarla, sintió un dolor agudo y gritó.

—¡¡Todd!! —Exclamó asustada Jade.

La barrera pareció repeler a Obsidian, que cayó al suelo volviendo a su forma humana.

Todd se intento incorporar con gestos de dolor en el rostro.

—E-e-estoy b-bien, d-dadme un instante. —Dijo Obsidian para tranquilidad de todos.

—Intentaré crear un portal para introducirme en la mansión. —Dijo Phantom Lady decidida.

Hourman negó con la cabeza.

—Es mejor que no te arriesgues, Stormy, no quiero que corras ningún peligro. —Dijo Hourman mirando a Obsidian.

El presidente de la SJA se acercó a Terrific.

— ¿Puedes arrojar alguna luz, Michael? —Preguntó a su compañero.

Mr. Terrific pareció salir de algún trance en el que se hallaba y se volvió hacía Hourman.

—He examinado la barrera con todo tipo de ondas y espectros energéticos y según todos los datos no está ahí…

— ¡Pero si que esta!

—Exacto. Lo que me lleva a una conclusión, no concluyente, pero probablemente la única explicación plausible. La barrera es de origen mística.

— ¿Magia? ¿Quién puede ser? ¿Mordru o…?

—Ahora no es trascendente, lo importante es centrarnos en atravesarla y poder entrar, Rick, y para ello necesitamos a alguien.

—Hector. Tenemos que ir a buscar al Doctor Fate.

Mordgier y Nekromant paseaban por la llamada sala de trofeos de la Sociedad de la Justicia de América, aunque apenas dedicaban miradas a ninguna de las piezas que formaban el impresionante museo de la historia del grupo.

Otto Reinhart estaba deseando que por fin pudiesen realizar el ritual que tan largamente habían postergado. Las artes oscuras que manejaban les indicaron décadas atrás que llegaría un instante preciso para realizar el rito con mayor efectividad. Sabiendo que el mundo de los Dioses estaba en el caos tras un conflicto sin igual(3), tenían que actuar para llevar a buen puerto los planes que llevaban maquinando desde la segunda guerra mundial.

Durante la gran guerra actuaron como el circulo que controlaba a la Thule-Gesellschaft(4) también conocida como Sonderkommando H(5) ; un departamento de la SS alemana dedicado en exclusiva a la investigación de lo paranormal y lograr ayuda en el esfuerzo de la guerra contra los aliados. Después de la caída del tercer reich muchos de sus miembros fueron perseguidos y acabaron siendo cazados por los aliados, pero no ellos.

Sus conocimientos de lo oscuro y de lo místico, les permitió escapar y permanecer ocultos esperando el propicio momento que les fue revelado. Y la espera ya había finalizado.

—Haz los honores, Nekromant. —Indicó Mordgier.

El anciano nigromante abrió una pequeña bolsa que llevaba consigo, y lanzó su contenido, media docena de piedras con extraños símbolos rúnicos grabados en su superficie se pusieron a flotar como si tuviesen vida propia, emitiendo susurros y murmullos.

—Las piedras Norn(6) han hablado, amigo mío. Su hermana perdida acude a su ruego y se une a ellas…

Una piedra aparentemente sin importancia, que se hallaba en un lugar de poca relevancia en el museo, salió despedida, volando velozmente para reunirse con el resto de piedras, unas marcas que habían permanecido invisibles durante más de cincuenta años aparecieron en la piedra, revelando unas runas similares a las del resto de piedras Norn.

— ¡El circulo esta completo ahora! —Exclamó entusiasmado Mordgier.


Wildcat apenas pudo esquivar las garras de la mujer lobo alemana, que trazaron un surcó por su costado, desgarrando su traje y horadando su piel.

Wölfin Blutstein soltó un aullido desgarrador y sus ojos totalmente nublados por la sed de sangre se clavaron en Ted, que saltó por encima de la alemana y le dio una fuerte patada en la cara, que sólo hizo enfurecerla.

—Un gato contra una loba, esto sí que va a ser movido. —Observó Wildcat al ver como la mujer licántropo gruñendo se impulsó con sus patas traseras, cayendo sobre el héroe, dándole un fuerte mordisco en un brazo.

Wildcat gritó de dolor, e intento liberar su brazo sin éxito, los dientes de la alemana se clavaban profundamente en su carne; con un gesto desesperado, le dio un tremendo puñetazo que con un alarido lastimoso hizo apartarse a la germana.

—Te arrancaré la piel a tiras y te devoraré el corazón. —Dijo la mujer con voz profunda y cavernosa.

—Ponte a la cola, guapa, muchos lo han intentado y pocos lo han conseguido. —Dijo Wildcat tapándose la herida del brazo.

Robert Crane, alias Robotman, no había cejado sus esfuerzos e intentos por liberarse de la trampa viviente que era el alemán al que se habían referido como Umschlag.

Una vez se dio cuenta de que resistirse físicamente era un esfuerzo inútil, decidió que el plan de acción seria otro totalmente diferente.

La masa amorfa y viscosa que lo cubría estaba asistiendo con interés al combate entre su oficial superior y Wildcat, esa momentánea distracción debía aprovecharla si quería tener una oportunidad de ser libre.

Wölfin Blutstein volvió al ataque, Wildcat evitó el primer ataque y con una habil estratagema, se colocó detras suyo, haciendole una presa que inmovilizó a la mujer lobo, que rugia y lanzaba mordiscos para intentar liberarse.

—«Es muy fuerte, apenas puedo contenerla. —Pensó Wildcat sin soltarla.

En ese instante, Wildcat notó una presión en su cuello y soltó la presa, liberando a la alemana. Un pseudópodo del virus viviente le estaba estrangulando.

—Muy bien, Umschlag, ahora acabaremos esto, ha sido divertido —Dijo paseándose su lengua por los dientes aún con sangre de Wildcat. — Pero tengo cosas más importantes que jugar contigo.

Ted lo veía ya todo nublado, no conseguiría mantenerse consciente mucho más tiempo.

La germana alzó una garra, dispuesto a destripar a Wildcat.

—«Es el momento, ahora o nunca»—Pensó Robotman activando una serie de micro-circuitos de su cuerpo.

Reunió gran parte de la energía que alimentaba su cuerpo-robótico en un solo y definitivo golpe, un estallido de energía, una explosión electromagnética que hizo que la masa de la criatura que lo atrapaba se dispersase, lanzando fragmentos suyos por toda la enfermería.

Robotman libre al fin, se movió hacía la licántropo que se encaró hacía él.

—Estoy muy enfadado, y me temo que vas a pagar los platos rotos, señora. —Dijo Robotman mirándola con sus sensores ópticos.

La alemana aulló desafiante, y Robotman alargó uno de sus brazos hidráulicos, dándole un fuerte golpe en el rostro a la mujer lobo, que cayó al suelo sin sentido, y recobrando su aspecto humano.

Se acercó a Wildcat, que estaba sin aliento y claramente dolorido.

— ¿Estas bien, amigo?

Ted asintió, y vio de repente como la sustancia de la que estaba compuesto Umschlag se estaba recomponiendo y volviéndose a formar.

—Oh, oh, creo que tenemos problemas. —Anunció Wildcat intentando incorporarse ayudado por Robotman.

— ¿Puedes volver a hacer ese truco con el que te soltaste? —Preguntó Wildcat.

—No. Mis baterías están a un cincuenta por ciento, no me es posible generar la energía necesaria para otra descarga igual. —Contestó Robotman.

Umschlag volvía a estar completo y este soltó un sonido gutural y ronco, terriblemente inhumano y muy alejado de lo que podría surgir de ninguna garganta humana.

Su forma osciló, aumentando de tamaño y en su piel se formaron unos bultos que se volvieron afilados. Un montón de espinas afiladas salieron disparadas contra ellos, Robotman protegió con su cuerpo metálico a Wildcat, la mayoría de las espinas rebotaron contra él.

La masa del cuerpo del caos viviente que era el alemán comenzó a crear pseudópodos que se movían peligrosamente contra ellos.

Cuando estaban listos para enfrentarse contra el informe ser, algo chocó contra la superficie de la criatura, Umschlag empezó a quedarse inmóvil, y una fina capa de hielo comenzó a cubrirle hasta que quedó completamente paralizado.

—Una bomba de nitrógeno líquido, nunca salgas de casa sin ella. —Dijo la familiar voz del Doctor Mid-nite.

— ¡Pieter! —Exclamó Wildcat.

Mid-nite sonrió, pensando en que era una suerte haber recuperado sus gadgets antes de decidir venir a la enfermaría para ver si aún estaba allí Robotman.

—Me alegro de verle, doctor. —Dijo Robotman. — ¿Sabe quiénes son estos tipos?

—Se hacen llamar la Karotequia. —Dijo Mid-nite.

— ¿La Karotequia?

—Os contaré lo que sé y lo que ha ocurrido mientras le curó esa fea herida del brazo, Ted.

A regañadientes Wildcat accedió a que Mid-nite usase su espuma selladora hecha de proteínas elástica para contar la hemorragia de la herida causada por la mujer lobo, mientras les explicaba lo sucedido desde que fue capturado por sorpresa en la sala de monitores, hasta que escapó y puso a salvo a Ma Hunkel.

— ¿Ya has acabado, doctor?

Mid-nite asintió.

—Por el momento podrás luchar y moverte sin problemas.

— ¿Y cuál será nuestro siguiente movimiento? —Preguntó Robotman que hacía mucho tiempo que no se veía envuelto en situaciones similares.

—Yo iré al museo, a intentar averiguar qué es lo que buscan, mientras tanto, debéis intentar contactar con el resto del grupo, necesitamos refuerzos, son muchos enemigos sólo para nosotros. —Observó Mid-nite.

Wildcat frunció el ceño.

—Creo que nos necesitarás ¿piensas que es buena idea ir solo? —Dijo Wildcat.

—La mansión está plagada de enemigos, Ted, seguramente la sala de monitores estará fuertemente vigilada para impedirnos contactar con el exterior.

—Está bien, ten cuidado, Pieter. Espéranos y no acapares toda la diversión. —Dijo Wildcat intentando sonreír.

Mid-nite asintió pensando en que estarían haciendo ahora sus compañeros ausentes.


La llamada Torre del Destino estaba situada en un reino más allá del tiempo y el espacio, más allá de los límites entre las dimensiones. Sin embargo, tiene varios lugares de acceso desde nuestro mundo, uno de ellos y el más conocido se hallaba situado en Salem, Massachusetts.

Este emplazamiento fue destruido tiempo atrás, pero Fate lo reconstruyó de nuevo(7)

Stargirl, Phantom Lady, Silver Scarab y Hourman aparecieron a las afueras de la ciudad, donde se alzaba la inquietante y majestuosa torre. Una construcción uniforme sin ninguna ventana o apertura visible.

—Uau ¡es impresionante! —Exclamó Phantom Lady boquiabierta.

Silver Scarab la observó con interés, analizando el estilo y la arquitectura del edificio, frunció el ceño como contrariado.

—Es curioso que siendo el Doctor Fate de origen egipcio el diseño de la torre sea medieval, no tiene ningún sentido. —Observó Silver Scarab.

—Rara vez lo tiene con Fate o la magia de por medio, amigo. —Dijo Hourman.

— ¿Y cómo se supone que vamos a entrar?

La pregunta de Phantom Lady no tenía fácil respuesta. Nada podía atravesar los muros de la torre sin el permiso del Doctor Fate.

Stargirl tocó con la palma de su mano la superficie de la torre.

— ¡Hector necesitamos tu ayuda! ¡Déjanos entrar! —Exclamó en voz alta Courtney.

Unos minutos de silencio, y para su sorpresa no ocurrió nada.

—Quizás Fate no esté en casa…—Dijo Silver Scarab.

— ¡Maldita sea! No tenemos tiempo que perder, puede que debamos buscar a otro místico…

Mientras Hourman se lamentaba, Silver Scarab tuvo un súbito impulso y planto sus dos manos en la torre. Su amuleto en forma de escarabajo brillo con intensidad, con multitud de matices y de colores diferentes hasta que se formó un arco de energía similar a un portal.

— ¿Qué es lo que has hecho, Silver Scarab? —Preguntó asombrada Stargirl.

Alex Friedman se quedó estupefacto, era cómo si la mismísima torre hubiese respondido de alguna forma a la firma energética de su amuleto ¿era posible que este lugar arcano reconociese al amuleto? Estaba claro que tenía muchos misterios que resolver aún sobre el artefacto que le otorgaba sus poderes y habilidades especiales. Si encontraban a Fate, era una de las preguntas que sin duda le haría.

—No estoy muy seguro, Stargirl.

Hourman les hizo el gesto para que avanzasen.

—Crucemos ahora que podemos. —Indicó el líder de la SJA.

Al entrar en el interior de la torre todo pareció volverse del revés, no sabían si estaban arriba o abajo, caminando por el suelo o por el techo, las leyes físicas no funcionaban de igual forma en ese lugar. El interior era inmenso, lleno de infinitas escaleras, cámaras y salas, puertas, sellos y todo tipo de cosas que escapaban por entero a su entendimiento.

Se sentían raros, como desorientados

—Uff, que viaje, este sitio es el paraíso de un adicto a las drogas psicodélicas…—Comentó Phantom Lady.

—La torre del Doctor Fate es un nexo de realidades, existiendo al mismo tiempo en todos los planos.-Indicó Hourman.

—Cuesta un poco acostumbrarse ¿verdad? —Dijo Stargirl sonriendo.

—Este es un laberinto infinito ¿Cómo encontraremos al Doctor Fate? —Preguntó Silver Scarab que extrañamente se encontraba perfectamente, el efecto del lugar no le afectaba como a los demás, al contrario, se encontraba mejor que nunca.

—Haré un vuelo de reconocimiento. —Dijo Phantom Lady propulsándose en el aire.

— ¡No! ¡No te alejes! Las leyes de nuestro mundo no rigen igual aquí. —Dijo Hourman.

Pero Phantom Lady no escuchó a Hourman, ya estaba muy lejos de sus compañeros.

Cuando se dio cuenta, Stormy Knight había perdido de vista a sus compañeros.

Se mordió un labio enfadada consigo mismo por actuar sin pensar.

Intentó volver por donde vino, sin mucho éxito, el entorno era totalmente cambiante y maleable, podría estar a una diferencia sideral de ellos o estar a pocos metros y no lo sabría. Se impulsó con todas sus fuerzas, y acabó en una sala cubierta de espejos negros donde parecía moverse sombras y su reflejo no aparecía. Se acercó a uno de ellos, intentando ver alguna cosa que quizás le ayudase a salir de allí, y entonces unas hebras oscuras y pegajosas salieron despedidas hacía ella; cubriéndola por completa hasta sujetarla y atraparla por completo.

Phantom Lady intentó volverse intangible sin éxito mientras las hebras le ahogaban y le asfixiaban. Con un movimiento desesperado, de los prismas de sus guantes surgieron ondas energéticas que desintegraron las hebras oscuras que la rodeaban.

Sin aliento, tomó una decisión y creó un portal transportador y desapareció en su interior.

— ¡Puede estar en cualquier sitio! Este sitio es un caos, si alguien se pierde es posible que jamás se le vuelva a encontrar. —Dijo Hourman contrariado, y pensando en donde demonios se encontraría Fate ahora que lo necesitaban.

El amuleto de de Silver Scarat emitió una especie de murmullo apagado que sólo pudo escuchar su dueño, Alex Friedman se quedó extrañado sin comprender que era lo que sucedía.

No fueron conscientes de que una enorme sombra los cubría, y una forma comenzó a volverse solida, con un aspecto monstruoso, unos ojos amarillos llenos de odio, una piel rugosa y verde, y una boca repleta de dientes afilados como un carnívoro.

—« Mortales…Seréis un bocado exquisito para quien lleva exiliado tanto tiempo en este lugar maldito por el odiado Fate ¡Typhon el señor de Caos por fin esta libre!»(8)

La gigantesca forma del demoniaco señor del caos avanzó, y con una rapidez sorprendente para una criatura de su envergadura, atrapó con sus zarpas a Hourman y lo levanto en el aire.

— ¡Arght! —Exclamó intentando liberarse de la presa de la infernal criatura.

Stargirl voló, descargando el poder de su vara cósmica contra el ser.

— ¡Suéltale, Typhon! —Gritó la chica volando alrededor suyo.

Los ojos del señor del caos refulgieron de poder.

« ¡No digas mi nombre!»

Los ojos de Typhon brillaron y rayos de pura fuerza caótica salieron despedidos hacía Stargirl, que esquivó con habilidad la joven superheroina.

—Tengo que ayudarles—Pensó Hourman y haciendo acopio de todas sus fuerzas y consiguió forzar los dedos de Typhon y abrir la mano, ante la sorpresa de su captor.

Saltando sobre la monstruosa criatura, dio un fuerte golpe que hizo soltar una exclamación de dolor a Typhon.

« ¡Me has causado daño, mortal! ¡Te devoraré en una dolorosa digestión que durará eones!»

Del cuerpo del señor del caos surgieron pseudópodos que como si fueran látigos golpearon a Hourman con dureza, Silver Scarab corrió a socorrer a su compañero.

Se tranquilizo cuando vio que estaba algo conmocionado, pero vivo.

— ¡Si le has hecho daño lo pagarás, Typhon! —Dijo Stargirl lanzándose contra la inmensa masa del engendro del caos, clavándole la punta de su vara en uno de los ojos.

Esto hizo revolverse a Typhon, una sustancia negruzca y viscosa rezumaba por la herida en el ojo.

« ¡Tu castigo será peor que mil muertes, niña!»

En su furia, su tamaño creció hasta empequeñecerlos por completo.

Silver Scarab apretó los puños, dispuesto a ayudar a Stargirl contra el señor del caos, cuando un portal salió de la nada, y la esbelta figura de Phantom Lady la cruzó con el rostro lleno de alivio.

— ¡Lo he logrado! Me he transportado por docenas de portales tratando de llegar a vosotros, pensaba que no lo conseguiría.

En ese momento, fue consciente de la presencia de Typhon, que trataba de capturar a Stargirl.

— ¡Madre mía! ¿Qué es esa cosa? —Exclamó sorprendida.

—Un enemigo al que tenemos que doblegar. —Dijo Silver Scarab que se fue directo hacía el titán del caos, chocando con todas sus fuerzas contra el pecho de Typhon, haciendo tambalear por un instante al gigante.

Phantom Lady lanzó un haz de luz negra contra el rostro del señor del caos que sólo hizo enfurecerlo aún más.

«Nunca conseguiréis derrotarme, pobres e infelices mortales ¡sólo Fate podría y no está aquí!»

Silver Scarab se acercó al rostro de Typhon.

—Al menos lo intentaremos monstruo.

Fue a lanzar una descarga de energía solar, cuando repentinamente, su amuleto brilló con una intensidad tal que hizo entrecerrar los ojos a todos menos a Scarab.

La luz que surgía del amuleto parecía hacer mella en Typhon, y su tamaño fue disminuyendo poco a poco, como si su fuerza fuese robada por el objeto místico del que era poseedor Silver Scarab.

« ¡Es imposible! ¡El escarabajo! No debería existir, estaba fuera de esta realidad, está prohibido…»—La expresión de su rostro deforme era de ¿miedo?

Typhon fue encogiéndose hasta tener una estatura poco más que un hombre normal.

« ¡No es justo! ¡Era libre! libreeeeeeeeeeee»

La luz del amuleto brillo por última vez mientras la forma del otrora señor del caos se desvanecía en un charco de materia oscura.

Silver Scarab se quedo paralizado, sin saber cómo reaccionar.

Stargirl le abrazó, pillándole por sorpresa.

— ¡Nos has salvado!

—Ha sido alucinante, Alex, parecía que te tenía miedo ¿Cómo lo has logrado? —Comentó Phantom Lady.

—N-no lo sé—Dijo algo asombrado Scarab. — Desde que entre en este lugar es como si mi poder hubiese aumentado, el poder de mi amuleto…

—Sin duda el poder que posees es mayor de lo que pensábamos, y parece muy efectivo contra lo místico. —Observó Hourman que ya se había recuperado. —Fate no se encuentra en su Santa Sanctorum por los motivos que sean, y debemos apañarnos sin su ayuda, esperemos que el efecto de la torre en tu amuleto perseveré fuera de sus límites.

— ¿Crees que yo puedo romper la fuerza mágica que rodea la mansión?

— ¡Seguro que si, Alex! —Exclamó Phantom Lady con entusiasmo.

—Ahora mismo no tenemos muchas más opciones. —Dijo Hourman pensando en el paradero del Doctor Fate y el significado de su ausencia, un misterio que debían retomar en otro momento más optimo. —Debemos volver a New York de inmediato.

Las piedras Norn giraban alrededor de Mordgier que se hallaba junto a Nekromant, que se apoyaba en su bastón unos pasos más atrás. Las runas nórdicas brillaban con un sobrecogedor brillo azul, y palpitaban como si estuviesen vivas. Los dos germanos elevaban un extraño cantico.

Mid-nite no sabía lo que estaban haciendo, pero algo le decía que no era nada bueno para ellos, sin duda era algún tipo de hechizo o invocación. No quería imaginar que era el horror que estaban intentando traer a este mundo.

Un viento aullante comenzó a soplar y a formarse un remolino de niebla; más allá del velo de brillante neblina, se empezó a hacer visible algo, como una sombra que iba tomando una forma.

Pieter Cross supo que era el momento de actuar antes de que fuese demasiado tarde, arrojó varias cuchillas voladoras contra los dos hechiceros alemanes, una alcanzó en el hombro al llamado Mordgier, que no se inmutó ni dejo de pronunciar el cantico, dos más impactaron en la espalda del anciano Nekromant. Una sustancia verdosa manó de las heridas lentamente, este se volvió con el rostro deformado por la rabia.

— ¡Mein Gott! ¡Vas a pagar caro esto! ¡No nos impedirás nuestra victoria cuando estamos tan cerca!

El anciano, con una vitalidad inusitada para alguien de su aparente edad, fue directo hacía Mid-Nite empuñando su bastón, levantándolo por encima de él, la punta del bastón emitió una tenue neblina y surgió una nube de horrendos engendros voladores, deformes y repulsivos que fueron directos hacía él.

El doctor lanzó varias granadas de fosforo para intentar dispersar o retrasar a las criaturas y sacó su laser portátil y fue derribando a todas cuanto se le pusieron a tiro.

El hombre que una vez fue Otto Reinhart elevó su cantico con más fuerza y energía

—E'las eloyhim! ¡Maraath savinday! ¡Khora mar! Khora mar! pan-kur!

Ka-my'een dai-el!Da-en'var hoy'aarth!

Entonces hubo un asombroso estallido de luz azul, como de cien relámpagos estallando al unisonó, la neblina se ha transformado a un vórtice giratorio de forma oscura, algo parece retorcerse y agitarse, como si un poder sobrecogedor estuviese intentando romper una invisible barrera entre los mundos.

—E'las eloyhim! ¡Gudra! —Exclamó finalmente Mordgier.

De pronto, el vórtice se colapsó sobre sí mismo con un destello cegador y una terrible explosión de energía.

Mid-Nite mientras intenta no ser cubierto y devorado por las criaturas invocadas por el anciano nigromante, puede ver como cuando el humo se ha despejado alguien o algo ha aparecido finalmente.

Una esbelta y alta mujer de rasgos nórdicos, vestida con una armadura de guerrera, con un yelmo metálico con alas a los lados, y una larga cabellera rubia recogida en trenzas, una lanza en su mano y un escudo en la otra, en su mirada, se adivinaba la misma muerte. Desprendía a pesar de su belleza, un aura tenebrosa y aterradora. Con ojos fríos y crueles, sin rastro de sentimiento en ellos, miró a quienes le rodeaban.

—¿Quien ha rotó el velo entre los mundos para invocar a Gudra, la reina de las valkirias y la elegida de la misma muerte?

Continuará… 
Referencias:
(1).- Como vimos en el número anterior
(2).- Gatito en alemán
(3).-Ver Wonder Woman: La Maldición de Pandora, aquí mismo, en Tierra-53
(4). -La sociedad Thule)
(5).- hexen, bruja en alemán
(6).-Las Nord (en vikingo antiguo) o Nordas, son las tejedoras de los hilos del destino en la mitología nordica
(7).- ver Fate #13 USA
(8).- Typhon es uno de los Señores del Caos. Luchó en contra del segundo Doctor fate (Doctor Fate II) cuando atormento a Eric Strauss (el alter-ego del heroe ) y mantuvo poseído por un tiempo al mortal Jack C. Small. Finalmente Fate lo derrotó y lo exilio en el interior de su torre.

3 comentarios:

  1. "genial, cada vez la cuestion se pone mas interesante"

    Comentario publicado originalmente por el usuario "William Darkgates" el 16/07/2012

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  2. Una pena que esta serie se haya quedado parada, porque la verdad es que su comienzo fue genial, unos personajes muy bien llevados y unos personajes inventados que cualquiera pensaría que siempre han estado en DC, simplemente genial!

    Comentario realizado originalmente con fecha 11/05/14

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  3. A si puedo seguir con la serie y al menos terminar la saga. Se hará lo que se pueda.

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