Alpha Flight nº04


Título: La Sombra del Cuervo
Autor: Miguel Ángel Naharro
Portada: Santiago Ramos
Publicado en: Noviembre 2011 

Shaman y su hija Talismán tienen que impedir que un joven indio caiga en las manos del señor de la decadencia y la muerte ¡¡Podredumbre!!
Unidos para derrotar a las amenazas que sobrevienen sobre su país y más allá. Son los defensores de Canadá: ¡Vindicator! ¡Puck! ¡Ave Nevada! ¡Sasquatch! ¡Lobezno! ¡Shaman! ¡Aurora! ¡Estrella del Norte! ¡Box! ¡Marrina!  
Stan Lee y Action Tales presentan: Alpha Flight
 Creados por John Byrne

Jason caminaba con la mirada perdida el camino de  la reserva india que le llevaba a su casa. Si alguien se hubiese fijado en él, habría pensado que estaba borracho o consumiendo alguna sustancia psicotrópica. Se paraba de vez en cuando, como si viese algo; pero allí no había nada que pudiese llamar su atención.
A ojos del muchacho, todo se distorsionaba, los colores, las sensaciones, los sentidos en general era como si se hubiesen vuelto locos. En un instante escuchó un sonido atronador que le hizo llevarse las manos a los oídos y mirar después por si habría ocurrido algún accidente de tráfico o una explosión. Nada. Las pocas personas que se cruzaron con él apenas se percibieron de su presencia.
Sintió su mano extraña, como si hubiese perdido sensibilidad. La levantó para mirarla bien y casi gritó al darse cuenta que durante unos instantes parecía trasparente, pudiendo ver perfectamente. Repentinamente volvió a la normalidad, aunque se tocó la mano para cerciorarse que volvía a ser sólida.
¿Se estaba volviendo loco? Hacía dos noches que comenzó todo, con esos extraños e inquietantes sueños con cuervos ¿Qué significado tenían? ¿Acaso le advertían que estaba perdiendo la noción de la realidad?  Su madre sospechaba que algo le ocurría. Lo podía ver en sus gestos y en su manera de preguntarle. Probablemente pensaba que su hijo estaba drogándose a escondidas. Y no la culparía de ser así.
Desde que su padre murió cuando él era sólo un niño, ella luchó duramente para sacarlo adelante, sólo con un pequeño sueldo de secretaria y mucho sacrificio. Temía su reacción si le contaba lo que estaba pasando. ¿Lo llevarían a un psiquiatra? ¿Lo encerrarían en una institución mental?
Por fin, esperanzado, vio la silueta de su casa. Abrió la puerta y  comprobó que su madre no se encontraba allí. Miró la nota. Se había quedado a hacer horas extras, como de costumbre. La cena estaba en el horno.
Jason no tenía siquiera hambre. Pensó que lo mejor seria irse a dormir pronto, con la esperanza de que cuando despertase por la mañana todo hubiese sido un mal sueño y volviese a recuperar la normalidad.
Se introdujo en la cama y cerró los ojos. Tuvo una extraña sensación, como si estuviese a punto de caer. Y entonces abrió los ojos y creyó que su cordura finalmente se había desvanecido de una vez.
Estaba en un lugar extraño e irreal. Un paisaje lleno colores y que le era extrañamente familiar. Estaba  en una especie de desierto eterno de un material solido de colores iriscentes. Unos puntos luminosos pasaron sobre él. Y en ese momento se percató del cielo. Era un espectáculo hermoso, a la vez que aterrador.  Miles de esferas, como lunas o mundos flotaban hasta donde alcanzaba su vista. No asemejaban del todo sólidos, como si estuviesen del todo allí. Vio unas nubes, pero no eran como ninguna otra que hubiese visto con anterioridad. Las capas se sucedían unas con otras, eran capas de colores dispares. Puntos parecidos a esferas energéticas iban y venían, moviéndose velozmente entre las nubes.
Fue consciente de que había extrañas formas que se movían por el éter. Eran criaturas aberrantes en
su mayoría, que se deslizaban por el cielo como serpientes por la arena del desierto. Otras eran luminosas y traslucidas, como curiosas y hermosas medusas estelares que dejaban una estela de luz a su paso. No parecían haberse dado cuenta de su presencia, como si no hubiesen llamado su atención.
Decidió ponerse a andar y explorar el lugar donde se encontraba.
No supo cuanto tiempo estuvo vagando por ese onírico paisaje. Jason pensó que sin duda se trataba de un sueño, así que era cuestión de esperar a que despertase.
En el cambiante lugar, algo acaparó la atención del chico.
Era nieve, nieve y hielo. Era cómo si se hubiese trasportado al ártico. Miró hacía atrás. El resto de lo que contemplaba no había cambiado. Decidió que se arriesgaría a internarse en el frío polar.
Aunque no tenía frío realmente, ni siquiera notaba el viento helado. Cuando llevaba un rato caminando se detuvo. Ante él se erigía un gran barco que estaba atrapado en el hielo. Era un barco con un diseño que Jason sólo había visto en películas antiguas.
Cerca del barco aprisionado se encontraban media docena de personas. Se acercó con mucho cuidado y miró desde detrás de un montículo de hielo.
Eran hombres, o lo que quedaba de ellos. Estaban delgados y harapientos, con rostros cadavéricos y famélicos. A algunos les faltaban la nariz o varias falanges de sus manos. Sin duda por congelación —Pensó Jason recordando que lo había estudiado en algún libro del instituto.
Entre temblores y una tos tremenda, varios de ellos estaban cortando algo con un cuchillo. Se fijó en que la hoja estaba ensangrentada.
—Tiene poca carne, pero nos tendremos que conformar. —Dijo uno de ellos mostrando unas encías casi sin dientes.
Fue  en ese momento cuando se dio cuenta de lo que estaban cortando. Era cuerpo, un cuerpo humano. Lo estaban troceando y repartiendo en raciones para después masticarlas con avidez.
Jason había leído y escuchado historias de gente que se queda atrapada y sin comida que acaban sucumbiendo al canibalismo como método de sobrevivir.
 —Lastima que enterrásemos bajo tanto hielo al capitán Crozier. Me hubiese encantado poder darle un buen mordisco al muy bastardo.
Se pusieron a reír como si eso les hubiese hecho mucha gracia el comentario. Jason miró al roto casco del barco y leyó las letras que rezaban en el casco: HMS Terror.
Recordó que había leído la historia de ese barco y la expedición inglesa que se perdió en el ártico.
Fue una expedición comandada por el explorador británico John Franklin en mil ochocientos cuarenta y ocho. Franklin comandaba el Erebus y el capitán Crozier el Terror. Viajaron hasta el Ártico en busca del mítico paso del Norte hacia las Indias Orientales, que permitiría alcanzar la India desde Inglaterra sin tener que bordear toda África. La llegada del invierno sorprendió a los barcos que quedaron bloqueados por el hielo. Nunca se supo realmente el destino de sus tripulaciones.
Notó repentinamente algo. Era una vibración. Todo su ser le decía que saliese de allí. La vibración, como una nota musical regresó. Y era... mala.
Algo terriblemente maligno.
Jason salió corriendo como si el diablo le persiguiese.
Y en las profundidades del plano de existencia donde se encontraban, algo se revolvió ansioso… y hambriento.
Mary entró en el salón de su casa cansada. Llegaba agotada y con sueño, pero el dinero de las horas extras les venían muy bien para llegar a final de mes.
Abrió la nevera y se sirvió un poco de zumo de naranja. Miró el horno y vio que la cena que le había preparado a Jason seguía allí. Llevaba unos días algo raro, pero el apetito no solía perderlo con facilidad ¿estaría enfermo?
Preocupada, se dirigió a la habitación de su hijo. Tocó un par de veces en la puerta esperando una respuesta. Al no escuchar nada, no esperó y abrió la puerta de su cuarto.
Un escalofrío recorrió a Mary cuando contempló la cama vacía. Jason  no estaba. Había desaparecido.



—Parece que este tipo no se da por vencido por más que lo derrotemos ¿he?- Puck saltó haciendo agiles cabriolas para esquivar los rayos de plasma surgidos de los cañones del traje tecnificado de su enemigo.
Puck, Vindicator, Lobezno y Marrina habían acudido a la ciudad de Calgary cuando identificaron una llamada de emergencia de la policía sobre un individuo acorazado que estaba asaltando el mayor banco de la ciudad.
Cuál fue su sorpresa al encontrarse con Calibre, un viejo enemigo del grupo.(1)
—Esta vez no podréis conmigo, ¡he mejorado mi armadura para poder barrer el suelo con vosotros!
—Gritó Calibre sin dejar de lanzar andanadas de plasma.
—Deberías aprender la lección después de derrotarte una vez tras otra, Calibre. —Comentó Vindicator disparando una descarga electromagnética contra el villano acorazado.
Calibre resistió los impactos y varios pequeños misiles salieron despedidos de una parte de su armadura, explotando contra Vindicator, que cayó contra el suelo.
— ¿Estas bien, nena? —Preguntó Lobezno.
—Solo en mi orgullo, Logan. Mi campo de fuerza me ha protegido del impacto.
Lobezno miró a Calibre con cara de enfado.
—tenías que  haberte quedado en casa hoy, amigo. —Dijo el mutante canadiense desenvainando sus garras de adamantium de sus nudillos.
Las mortíferas hojas metálicas hicieron un arco hacia abajo, resquebrajando la armadura de Calibre allá donde tocaban el metal. Una serie de circuitos explotaron y comenzaron a echar humo.
— ¡Maldito enano! ¡Has cortocircuitado parte de la red energética de mi traje! ¡Te hare pedazos por eso!
Marrina que se había mantenido al margen, se deslizaba en una ola de agua sacada de una fuente pública cercana.
—No te dejaré hacerlo. —Dijo Marrina al tiempo saltaba de la ola y este adquiría una forma, como la de un puño cerrado y golpeaba con fuerza contra Calibre. Justo un instante después, la armadura expulsaba humo en gran cantidad y se hallaba boca arriba e inmóvil.
— ¡Me rindo! ¡Me rindo!
—Vaya, vaya, parece que la chica no para de sacarse conejos de la chistera ¿eh? —Observó Puck.
Marrina miró a Vindicator y Puck que se acercaban para examinar al caído Calibre; y después se quedó observando a la gente que se había reunido en torno al combate y se fijo en sus caras. Sus miradas a ella no eran como las que recibían los otros. Sus rostros reflejaban rechazo, e incluso miedo y temor.
“Es un monstruo, mírala”
“¿Qué es esa mujer pez?”
Las docenas de comentarios a su alrededor y la manera en que la trataban le hicieron sentir triste ¿Tenían razón? ¿Era sólo un monstruo creado en un laboratorio? ¿Nunca podría ser como los demás?
Logan se acercó preocupado por la expresión de pena en el rostro de la chica.
— ¿Te encuentras bien, Marrina?
—N-no lo sé. Notó el miedo reflejado en sus ojos. ¿Tan repulsiva soy?
Lobezno frunció el ceño un segundo, para después intentar poner una cara afable.
—No les hagas caso, cariño. Tú no eres ningún monstruo y que nadie se atreva a decirlo delante mío.
Sus palabras le arrancaron una sonrisa.
En ese instante Lobezno sintió algo en su mente, un grito psíquico que resonó en su consciencia como un eco.
“Logan... Te necesito”
Durante unos segundos no dijo nada, para después mirar de nuevo a Marrina.
—Será mejor que volvamos a casa, nena, ya no tenemos mucho más que hacer aquí. —Apuntó Lobezno señalando al resto de sus compañeros de Alpha Flight.



Lil Se quedó descansada tras una relajante ducha. El día había sido complicado. Todos lo eran desde que había cortado con Madison. El distanciamiento entre los dos ya comenzó antes el secuestro de Madison por el zodiaco y su posterior liberación por parte de Shield. (2)
El tiempo que permaneció siendo curada del virus insertado en su cuerpo por el general Clarke le hizo reflexionar sobre muchas cosas y ver que era el momento de darse un tiempo y que cada uno fuese por su lado una temporada.
Sonrió para sí misma pensando que era cuanto menos paradójico que una mujer indestructible por fuera fuese vulnerable por dentro.
Se preguntaba cuanto tiempo aguantaría en su nueva vida. Trabajaba por la noche como guardia de seguridad en unos grandes almacenes, lo suficiente para ir triando, pero después de ser supervillana y superhéroina no era algo muy enriquecedor realmente.
Se envolvió con una toalla su cuerpo y salió del cuarto de baño cuando escuchó un ruido. Vivía sola en su apartamento, por lo que enseguida se puso en guardia.
— ¿Quién hay ahí?
De las sombras salió un anciano en silla de ruedas, que respiraba  con dificultad por una bombona de oxigeno.
—No tienes nada que tener… Diamante Lil.(3)
Lil torció el gesto.
— ¿Me conoces? ¿Quién diablos eres, viejo?
El anciano sonrió con una mueca desagradable.
—Me llamo Jeremiah Winters, Lil, y tengo una oferta que irresistible que hacerte.
Jason se detuvo cuando se dio cuenta de que el entorno gélido donde contempló la extraña y macabra escena había desaparecido por completo.
Comenzaba a tener la sensación de que esto no era en verdad ninguna pesadilla. Y si lo fuese, era terriblemente real.
Ahora parecía estar en un lugar rocoso y desolado. Escuchó un graznido, y el aleteo de unas alas. Un pájaro se posó en una piedra cercana. Era  un cuervo.
En los días anteriores sonó con cuervos ¿tenía algún significado que también los viese aquí?
El cuervo graznó, y a Jason le pareció que salían palabras de su pico.
“J-A-S-O-N”
Sin duda estaba enloqueciendo. Ahora veía cuervos que hablaban.
Sintió un estremecimiento, una sensación extraña que no supo identificar. Como si alguien le llamase, un eco distante en la lejanía.
Se dio la vuelta y vio una aparición fantasmal. Un hombre, un nativo americano como él, con una cabellera larga y negra, vestido con un traje de color verde oscuro y naranja y con pinturas ceremoniales en el rostro.
La aparición le atravesó como si no estuviese allí. Abrió su boca como para decirle algo a Jason cuando se desvaneció como si nunca hubiese existido.
¿Quién sería? En sus ojos le pareció ver preocupación.
El suelo comenzó a temblar, apartándose de sus pensamientos. Roca y piedra se erosionaron con rapidez, surgiendo de las profundidades de la tierra dos criaturas de pesadilla. Tenían el cuerpo como una serpiente, acabado en una cola con una especie de garra de tres puntas; tenía dos extremidades superiores con dos afiladas garras y dos más pequeñas debajo. Su cabeza acorazada, caería de ojos, pero si tenía unas poderosas mandíbulas llenas de afiladas hileras de dientes.
Las monstruosidades emitieron un sonido estridente y una de las criaturas se lanzó a por el muchacho. Jason saltó justo a tiempo para evitar que la boca de la criatura le desgarrase la carne.
Corrió y corrió y las dos bestias surgidas de la nada se colocaron una a cada lado de Jason. Esta vez no pudo evitar la larga cola prensil de una de las criaturas que se enroscó alrededor de su cuerpo, aprisionándole con fuerza.
— ¡Suéltame! —Gritó Jason intentando liberarse sin éxito.
El ser acercó su boca, y un hilo de baba se deslizó por la comisura de sus labios. Pudo sentir el fétido aliento sobre su rostro.
Jason entró en pánico. Sabía que si no se liberaba estaba perdido. Intentó liberarse de nuevo y gritó con todas sus fuerzas. Sintió un estallido repentino dentro de él y dio cómo un golpe en el aire. En ese instante una fuerza surgió de Jason y golpeó a la criatura con dureza.
Jason cayó al suelo viendo como el monstruo de la tierra se retorcía de dolor.
¿He hecho yo eso? —Pensó Jason estupefacto.
Sintió un graznido y el cuervo se posó en su hombro.
La segunda criatura se decidió a atacarle. Jason sintió el estallido de cólera y instintivamente movió sus brazos hacía adelante y una fuerza surgiendo de sus manos, impactando violentamente y quebrándola la piel acorazada de la criatura hasta dejarla inerte.
El cuervo graznó, y a Jason le resultó de algún modo familiar. Cómo un viejo amigo que no veía mucho tiempo atrás.
¿Qué había ocurrido?
Fue en ese instante cuando tuvo la misma sensación que tuvo cuando vio la visión del Terror. De pronto, lo notó.
Una oscuridad que parecía engullirlo todo...Una fuerza terriblemente maligna que se acercaba, muy deprisa, y su intensidad iba en aumento.
Quiso huir, pero sintió como una opresión en su pecho que le paralizó.
Estaba tan cerca que podía percibía su forma, una inmensa masa de puro terror. Notaba como sus miembros se extendían hacia la fuerza vital más cercana, la fuente de energía capaz de alimentar su hambre insaciable...
Una figura se fue formando de la oscuridad. Era un hombre, o lo fue alguna vez.
Sus ropas eran fuera de época, como sacados de más de cien años atrás.
Su piel era pálida como la de un cadáver. Sus ojos inyectados en odio miraban con curiosidad mientras se frotaba las manos muertas. Algunos gusanos se retorcían sobre carne putrefacta. Hizo una mueca que podía ser una sonrisa macabra.
—Vaya, vaya, que tenemos aquí… Un delicioso manjar para un hambriento.
— ¿Quién eres? —Preguntó Jason, dándose cuenta de que el cuervo parecía alterado visiblemente.
—En otra vida fui el capitán Francis Crozier, segundo al mando de la expedición de Sir John Franklin
al ártico y capitán del Terror(4). Los tripulantes de ambos barcos murió por el frio y la congelación, la hambruna o matándose entre ellos para alimentarse unos de otros. Yo sobreviví enterrado en el hielo polar para convertirme en algo diferente. Soy la corrupción y la negación, la muerte y el final,  quien gobierna... ¡La Podredumbre!(5)
—Me he acercado, pero no lo suficiente.
Michael Twoyoungmen estaba disgustado, tan cerca, pero a la vez tan lejos.
Frente a él se hallaba su hija Elisabeth, también conocida como Talismán.
El humo ritual de la hoguera que tenían situada en medio, entre padre e hija subía en cascada hacía la inmensidad de la noche.
La magia que trataban de invocar era antigua y difícil, incluso para los más versados en los ritos tribales podrían tener dificultades en lograr lo que tenían intención de hacer.
Se  hallaban en un lugar donde la energía residual mística potenciaba este tipo de magia.
Era un antiguo santuario indio de la tribu de los abnaki situado en el centro de un valle. Un sitio donde la magia se podía palpar y que sin duda era un auténtico foco para que un hombre medicina pudiese potenciar sus poderes; y más alguien como Shaman.
Estaba lleno de grandes tótems adornados con símbolos e inscripciones en la lengua nativa de los abnaki. Las historias contaban que los espíritus de los más sabios y ancianos de la tribu durante cientos de generaciones se acababan transformándose en sus guardianes. Los ojos de los tótems inmóviles y antiquísimos parecían observarlos con atención.
El caudal de un rio desembocaba en una cascada de agua cristalina que creaba un estruendo al caer.
En el centro mismo centro de la hoguera, una esfera luminosa de color azulada.
Talismán se hallaba seria, intentando concentrar su voluntad y su poder en el ritual.
Cuando su padre contactó con ella, se alegró, no sólo por volver a verle, si no por volver a sentirse útil de nuevo tras ser usada como vehículo para el regreso de Ave Nevada al mundo de los hombres(6).
Había recuperado las fuerzas por completo y sus poderes y se sentía mejor que nunca.
— ¿Pudiste contactar con él? —Preguntó Talismán a su padre.
—No tenía suficiente fuerza… Lo vi durante un instante, y él me vio, pero no pude hablar con él. A sus ojos no sería más que una visión que se esfumó rápidamente.
— ¿Estas completamente seguro que se trata de él realmente?
Shaman asintió.
—No tengo duda. Los espíritus guías me han conducido a Jason Nightwind. Y tú eres la elegida, y sabes que los espíritus no han errado ¿verdad, Elisabeth?
—Cierto, padre. Mi pregunta es si estas preparado para apartar a ese muchacho de su vida normal y llevarlo por la senda que le trazarás. Su vida cambiará para siempre y lo sabes. —Observó Talismán.
—No tengo opción. Sin alguien que le enseñe a usar sus dones, se pondrá en peligro a si mismo y a los que le rodean. Su potencial es enorme y no tenemos tiempo que perder. Sentí una presencia maligna muy cerca.
—Muchos espíritus ansiarán su poder…
—Concentrémonos para contactar con él antes de que sea demasiado tarde. —Anunció Shaman cerrando los ojos y sumiéndose de nuevo en un trance.
Jason podía sentir en cada brizna de su ser la pura maldad que emanaba del visitante que se le había aparecido.
—N-no entiendo nada. N-no sé donde e-estoy ni quien o qué e-eres tu.- Dijo Jason intentado tranquilizarse, pero sin poder evitar que le temblase la voz.
Podredumbre sonrió. Mostrando una hilera de dientes podridos.
—Tan desconocedor de lo que te rodea… Estas en el plano astral, o debería decir uno de los innumerables planos astrales. Llevaba  atrapado en uno de ellos, mucho más tenebroso y oscuro que este… Cuando sentí tu presencia, tu energía a dimensiones de distancia… Tu aura de poder me atrajo como una gota de sangre atrae a un tiburón blanco en mitad del océano…
— ¿Mi poder?
La figura de Podredumbre pareció agrandarse y la de Jason empequeñecer.
—Estas físicamente en un plano astral… Saturado de energía mística, tu energía vital será un fabuloso banquete que me permitirá de nuevo acceder al mundo terrenal…
Jason se apartó y salió disparado intentando alejarse de Podredumbre.
Para sorpresa del joven indio, surgió como una sombra espectral delante de él.
Antes de que pudiese reaccionar, Podredumbre  atravesó con su mano el pecho de Jason.
Este  notó como su misma esencia vital, su vida era absorbida, como si energía era succionada. Mientras Jason se debilitaba, Podredumbre era cada vez más fuerte.
—Ahhh delicioso. —Dijo Podredumbre como sumido en un delirio.
En ese momento, el espectro recibió una lluvia de cristales de hielo que le produjeron una profunda agonía apartándole de su víctima.
Se dio la vuelta rabioso y entonces vio la figura astral de Shaman.
— ¡Apártate del chico! —Gritó Shaman con todas  sus fuerzas.
— ¡Tú! ¡Ya te derroté una vez, anciano, eres menos que nada ante mi poder!(7)
Shaman no se amilano ante las amenazas del espíritu maligno.
—En aquel momento me pillaste en uno de mis momentos más débiles, Podredumbre. Eres la maldad encarnada, el espíritu de la podredumbre y la descomposición y no permitiré que le hagas ningún daño.
— ¡Acabaré contigo esta vez!
Podredumbre abrió la boca hasta su límite y de su interior surgió una auténtica nube de insectos carroñeros de un tamaño superior al normal que envolvieron a Shaman.
El hombre medicina de los sarcee sopló, creando un torbellino que deshizo la nube de insectos que le amenazaban. Shaman sabía que no tendría de muchas oportunidades. En el mundo espiritual no contaba con el poder de su bolsa mágica.
Las uñas rotas y sucias de Podredumbre parecieron crecer hasta convertirse en unas largas y afiladas garras. Las garras del espíritu malévolo chocaron contra un escudo mental creado por Shaman, pero al segundo golpe este se quebró.
Cuando Podredumbre estaba presto a asestar el golpe de gracia sobre Shaman escucharon ambos una voz.
— ¡Déjalo!
Jason parecía diferente, con el cuervo aleteando sobre su hombro. Sus ojos brillaron con un resplandor y del cuerpo del muchacho salieron una bandada  de cuervos negros como la noche que envolvieron a Podredumbre y entre gritos de dolor se lo llevaron, alejándolo por el horizonte.
El chico se miró las manos, como no creyéndose lo que acababa de hacer.
— ¿Qué es lo que ha ocurrido?
Shaman se acercó al muchacho.
—Has usado tu poder por instinto. Tienes un gran potencial para la magia y lo arcano, eres Jason Nightwind de la tribu Absarokee(8), portador del espíritu cuervo. El espíritu cuervo puede moverse con entera libertad entre el mundo espiritual y el material y está en ti, Jason.
—Eres Shaman, te he visto en la tele, eres un superhéroe ¿puedes ayudarme?- Preguntó intrigado por las palabras que le acababan de decir.
—Tu poder es tal, que has cruzado el umbral hasta penetrar en el plano espiritual físicamente. Puedes ver y caminar por ambos mundos por igual. Te ayudará a regresar a casa, Jason.
Shaman sintió el lazo con su hija y se concentró para guiar de nuevo a Jason al mundo material. La energía rodeó al muchacho lentamente, como una barrera. Cuando de repente, apareció de la nada Podredumbre con el rostro desencajado por la rabia golpeando a Shaman y lanzándolo lejos. La forma espiritual de Shaman rompió el lazo que le mantenía allí y se desvaneció en un instante.
— ¡El espíritu cuervo! Cuando te dejé como una cascará vacía tu poder me permitirá ser más poderoso que lo que nunca fui…
— ¡No!
Jason se lanzó sobre Podredumbre, agarrándolo con todas sus fuerzas y ambos parecieron desaparecer al atravesar una especie  de velo de luz.
Elisabeth Twoyoungmen sintió que algo no iba bien. Su poder sustentaba el ritual que  estaban realizando y que les permitió encontrar al joven que llevaba en su interior el poderoso espíritu cuervo. Shaman se hallaba en trance, con los ojos cerrados. El movimiento de  estos tras sus parpados denotaba que algo ocurría.
De pronto, Shaman despertó alterado.
— ¡Podredumbre! —Exclamó Shaman mirando a su hija. — Ha aparecido para intentar apoderarse del poder de Jason.
—No es posible —Dijo Talismán.
No pudo evitar recordar que fue por su culpa que se creó Podredumbre. Ave Nevada estaba embarazada y debían encontrar un lugar adecuado para que diese a luz a su hijo concedido por una diosa y un humano. Cegada por su rencor a su padre por haberla convertido en Talismán, controló a los espíritus guías para que llevasen a su padre donde descansaba a quien creyó un espíritu maligno que habitaba bajo el hielo. Lo que creía un espíritu maligno no era tal aún, se trataba de  un marinero llamado Francis Crozier, que tras tomarse un elixir de su invención quedó en un estado de vida suspendida enterrado durante más de cien años en el ártico.
Su error resultó letal, al no ser un espíritu, no pudo controlarlo y Podredumbre se hizo con la energía vital del hijo de Ave Nevada convirtiéndose en un heraldo de la decadencia y la Podredumbre(9). Consiguieron derrotarle más tarde, pero pagando el alto precio de la vida de Ave Nevada y su marido.
—Si se hace con el poder del muchacho…
Las palabras de Shaman fueron interrumpidas por un fogonazo de intensa luz procedente de la esfera mística que se hallaba en la hoguera creada para hacer funcionar el ritual. Cuando la luz disminuyó vieron dos figuras que habían aparecido ante ellos.
Jason Nightwind agarrado a un sorprendido Podredumbre. Podredumbre se incorporó y rió con una risa macabra que helaría la sangre de quien la escuchase.
— ¡Nos has traído al plano material, niño! No sabes lo que has hecho.
Talismán se encaró ante Podredumbre extendiendo sus manos.
—Puede que hayas conseguido atravesar el velo entre los mundos, Podredumbre, pero yo soy la Elegida, soy Talismán, aún eres sólo un espíritu incorpóreo y  ¡los espíritus están bajo mi mando!
Un aura mágica rodeó a Talismán y se extendió hacía Podredumbre, sepultándolo bajo su torrente de luz. La demostración de poder de Talismán pareció derrotar a Podredumbre, hasta que un aura negra que pareció tragarse toda luz extinguió el ataque de la joven.
—Pobre insensata, gracias a la fuerza robada al muchacho soy inmune a tu poder. Sigo siendo el mensajero de la putrefacción, la decadencia y la muerte… ¡Y vosotros no podréis resistir mi fuerza!
La tierra sobre la que pisaban Talismán y Shaman comenzó a removerse y unas manos esqueléticas intentaron agarrar y tirar de ambos.
—Bajo este suelo hay enterrados cientos de cuerpos de nativos innominados y todo lo corrompido y muerto es mío…
Shaman intentaba desembarazarse de los cadáveres que trataban de arrastrarle hacía sus tumbas sin nombre.
Talismán era apresada por media docena de brazos que la estaban inmovilizando
Michael Twoyoungmen introdujo su mano en su bolsa mágica y sacó un puñado de arena que lanzó contra los esqueletos invocados por Podredumbre. En milésimas de segundo creció un musgo verdoso que cubrió a los cadáveres hasta cubrirlos por completo y hacer que se convirtiesen en polvo antes sus ojos.
Shaman alargó la mano y ayudó a su hija a salir del agujero en la tierra donde estaba semi enterrada.
Podredumbre desató todo el poder que tenía a su disposición y el agua que caía en la cascada se tornó muerta y sucia. Se formó un torrente de agua que antes de que pudiesen reaccionar los golpeó, arrastrándolos en el liquido infecto hasta que la marea de agua se retiró, dejando a Shaman y Talismán tirados en el suelo aturdidos.
Talismán tosió, expulsando agua sucia de sus pulmones.
Podredumbre se abalanzo sobre ella, poniéndole las manos alrededor del cuello estrangulándola con fuerza. El espíritu era parcialmente solido debido al poder robado a Jason, por lo que podía ahogarla hasta matarla.

—Este es un placer que anhelado largo tiempo, maldita piel roja.

Jason contemplaba como sucedía la escena con estupefacción. No podía permitir que los matase. No le dejaría hacerlo. Algo se rompió en su interior y la energía mística bulló y crepitó por cada poro de su piel. Podredumbre soltó a Talismán y comenzó a retorcerse de dolor.

— ¡Argh! ¿Qué es lo que ocurre? ¡El chico! —Exclamó clavando su mirada en Jason.
Shaman se levantó en ese momento y sacó de su bolsa shamánica unas semillas que cayeron delante del espíritu creando un muro de llamas entre él y el muchacho.
— ¡Acabaré contigo, chico! ¡Y después con todos tus seres queridos!
La idea de que esa cosa pudiese hacerle daño a su madre le enfureció. De las palmas de sus manos surgieron ondas místicas que chocaron contra Podredumbre haciendo oscilar y parpadear su imagen, como si se estuviese desvaneciendo.
Con un quejido lastimoso, su forma se fue emborronando, y finamente desapareció.
—Su potencial es increíble. —Pensó Shaman.
— ¿Ha acabado con Podredumbre? —Preguntó Talismán con cara de sorpresa.
Shaman negó con la cabeza.
—Me temo que ha dispersado su espíritu por todo el globo terráqueo. Tardará en poder volverse a rematerializarse. De momento no tenemos que temer nada de él.
Shaman y Talismán se acercaron a Jason Nightwind, que no terminaba de creer lo que  había ocurrido.
Shaman le puso la mano encima del hombro al muchacho.
—El espíritu de mi difunto abuelo me dijo que tenía que buscar un aprendiz, Jason. Uno con un enorme potencial para el mundo de los espíritus y capaz de asimilar como nadie la sabiduría de los antepasados según sus palabras(10). Los espíritus me guiaron hacía ti y por eso te buscaba. Te puedo enseñar a usar tu poder y llegar a alcanzar tu verdadero potencial. Si lo aceptas, puedo ser tu maestro.
Jason se quedó boquiabierto. Un superhéroe famoso, que era una celebridad entre los de su pueblo le estaba invitando a enseñarle a ser alguien como él.
—Y-yo… Quiero aprender, saber qué es lo que ocurre en mi interior y que son estos poderes. —Dijo Jason mirando a Shaman y Talismán.
—Entonces está decidido, Jason. Te vendrás a la mansión Alpha y te enseñare los caminos de la magia y el mundo de los espíritus.
— ¿La mansión Alpha? —Dijo Jason con los ojos muy abiertos. —Mi madre… No lo entenderá…
Shaman le miró y asintió.
—Le diremos a tu madre que se te ha concedido una beca para estudiar medicina(11) conmigo, Jason. En cierta forma, no le estaremos mintiendo. —Dijo con una sonrisa.

Epilogo
Mansión Alpha, isla Tamarindo
Eugene Judd sacó una caja de cervezas de la nevera preguntándose en que demonios pensaba Logan. Se fue al hangar y se montó en una de las Omninaves sin decir nada a nadie marchándose quién sabe a dónde(12).
Heather le dijo que no se preocupase, que Lobezno tendría un buen motivo para hacerlo. Y sin duda seria así, hacía muchos años que conocía a Logan; pero si quería permanecer en el grupo tenía que aprender a confiar en ellos y no irse de esa manera.
Cerró la nevera y vio como un joven de raza india era acompañado por Elisabeth. Era muy bueno tener de nuevo a Talismán con ellos, aunque sólo fuese una fugaz visita para acompañar a este  nuevo inquilino de la mansión. No conocía muchos detalles, sólo que  el chico iba a ser el aprendiz de Shaman y que se trasladaba a vivir allí para que Shaman pudiese protegerle y entrenarle al mismo tiempo. Parecía un chico normal y corriente, pero si uno viene avalado por el mayor Shaman y la elegida era que estaba hecho de una pasta especial. ¿Acabaremos teniendo un nuevo Beta Flight? Con Marrina y el chico ya tenían dos chavales que eran nuevos en esto. Descartó la idea de inmediato. Sólo les faltaba tener el cuartel general lleno de críos a todas horas.

—Tardes, Michael. —Dijo Puck a Shaman que se hallaba a las afueras de la mansión Alpha con la mirada perdida en el horizonte.

—Judd, me han comentado que neutralizasteis sin muchos apuros a Calibre. —Dijo con aire distraído Shaman.

Puck se abrió una lata de cerveza y dio un largo trago, para después dar un acrobático salto para situarse encima del tronco de un árbol que se hallaba caído.

—Apuesto lo que quieras a que volverá de nuevo a que le demos una paliza ¿he?
Puck se puso serio en su rostro normalmente afable.
— ¿En qué piensas, Michael? Está claro que algo te turba.
—Pienso en Jason Nightwind, quien está predestinado a ser un gran Shaman, quizás mejor que yo mismo. Me preocupa el cometer los errores del pasado, Judd. Estuve a punto de perder a mi hija al hacer que asumiese su puesto como Talismán. ¿Estoy preparado para ayudar a este chico y  hacerle alcanzar todo su potencial?
Puck esbozó una sonrisa.
—Amigo mío, ni Obiwan Kenobi sería mejor maestro que tu ¿he? —Dijo Puck guiñándole un ojo.
—No conozco a nadie más adecuado para guiar a un nuevo Shaman que tú, Michael. No te menosprecies, guiaras al chico hasta donde deba llegar.
—Ojala tengas razón, Judd. —Dijo Shaman. —Por el bien de ambos.

Hidrobase II, Base de los Invasores, costa de Nueva Jersey.



Namor entró a la sala de control, donde se hallaba observando los monitores Jim Hammond, el androide creado en la segunda guerra mundial y conocido como la Antorcha.
— ¡Namor! Me alegro de verte, viejo amigo. —Comentó la Antorcha visiblemente alegre.
El atlante se sintió satisfecho por las palabras de su viejo camarada de armas. En verdad había echado de menos estar con sus amigos y creía que estar de nuevo con los Invasores una temporada había sido una decisión más que acertada(13).
—Dime, Antorcha ¿Qué es lo que haces?
Jim señaló los varios monitores a su alrededor.
—Observando las noticias alrededor del mundo, nunca se sabe donde nos podrán necesitar ¿verdad?
Namor levantó una ceja. No creía que esas tareas fuesen dignas de un monarca del milenario reino de Atlantis. Iba a añadir algo cuando su mirada se posó en uno de los monitores.
Los protectores de Canadá, el grupo llamado Alpha Flight se enfrentaba a algún tipo de villano con una armadura tecnificada. En un momento, algo llamó su atención. Una figura femenina que reconoció en el acto. La expresión seria y fría de Namor cambió de inmediato.
—¡¡ ¿Marrina?!!

Próximo Número: ¡¡Llega Namor!! ¡Y otro espectacular e inesperado invitado!



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Referencias:
1 .- Aparecido por primera vez en Alpha Flight#23 usa vol. 1
2 .- Madison Jeffries, en la etapa de Steve Seagle en Alpha Flight. La liberación del Zodiaco por parte de Shield es una aventura que no ha sido contada aún.
3 .- Diamante Lil: Mujer con la piel tan dura como el diamante y con superfuerza, que primero perteneció al grupo de entrenamiento de Alpha Flight: Gamma Flight antes de la primera disolución del grupo. Después fue enrolada como un miembro del grupo de villanos Omega Flight. Posteriormente se unió a Alpha Flight y se enamoró de Madison Jeffries, con el que mantuvo una relación amorosa.
4 .- Personaje histórico y expedición de la Terror y la Erebus que se perdió en el siglo XIX.
5 .- Podredumbre apareció por primera vez en Alpha Flight vol. 1 37 Usa.
6 .- En el especial Alpha Flight Crepúsculo, donde Talismán literalmente trajo al mundo a Ave Nevada al dar a luz
7 .- Alpha Flight 37-38 USA
8 .- Cuervos
9 .- Resumen de los anteriormente citados Alpha Flight vol. 1 #37-38 USA
10 .- En el Alpha Flight#1 aquí mismo en AT
11 .- Shaman es médico en su identidad civil.
12 .- Para saber dónde va Lobezno, leer el X-men#17
13 .- A partir del Invasores#17

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