Alpha Flight nº01


Título: Bajo la Superficie (I)
Autor: Miguel Ángel Naharro
Portada: Santiago Ramos
Publicado en: Febrero 2010

¡El regresó de los héroes de Canadá! Vindicator, Puck, Estrella del Norte, Aurora, Shaman, Sasquacth, Box y Lobezno ¡El retorno a la grandeza de Alpha Flight! En su primera aventura tras el Crepúsculo de los Dioses, Alpha Flight tiene que enfrentarse, no sólo a una amenaza, ¡si no a dos!
Unidos para derrotar a las amenazas que sobrevienen sobre su país y más allá. Son los defensores de Canadá: ¡Vindicator! ¡Puck! ¡Ave Nevada! ¡Sasquatch! ¡Lobezno! ¡Shaman! ¡Aurora! ¡Estrella del Norte! ¡Box!
Stan Lee y Action Tales presentan:


Alpha Flight
Creados por John Byrne


El conejo trotaba tranquilamente entre los arbustos del bosque, se paró un instante a olfatear, levantó sus largas orejas al intuir un peligro. Se movió para salir corriendo, pero no le dio tiempo. Un animal más grande saltó sobre él, agarrándole entre sus mandíbulas llenas de dientes. El lobo blanco se sació con su carné y con su sangre, se alimentó lentamente, disfrutando cada bocado como si fuese el último.
El lobo notó que algo le observaba y se dio la vuelta con su hocico blanco manchado de sangre.
—Felicidades, Narya, veo que no has perdido facultades—observó Lobezno aplaudiendo.
El lobo comenzó a cambiar de forma, hasta transformarse en una hermosa joven de larga melena rubia y ojos oscuros.
—No recordaba cómo se siente al ser mortal de nuevo. No sólo humana, si no cada forma de vida que puebla este mundo. Lo echaba todo en falta, era como si tuviese una gran pérdida y ahora hubiese reencontrado mi verdadero ser.
—Eres mitad humana, es parte de ti, nunca lo olvides, muñeca —dijo Lobezno.
Ave Nevada asintió y miró durante un momento al firmamento, quizás recordando su estancia en su segundo hogar, en otro plano de existencia, donde vivían los Dioses del Norte. Tras regresar al plano mortal, usando de vehículo al cuerpo de Talismán, ya volvía a revivir las sensaciones que tuvo en su anterior vida, en esta nueva encarnación (1). Se preguntó si volvería a ser tan feliz como lo fue la otra vez. Sólo los dioses lo sabían. Se giró hacía Lobezno, y los dos se encaminaron hacia la mansión.
—Me sorprende verte aún por aquí, Logan. Es difícil hacerse a la idea de que estés tanto tiempo alejado de tus amigos de la Patrulla-X, siempre pensé que eran como tu familia.
—Alpha Flight es también mi familia. Digamos que necesitaba un cambio de aires— apuntó Logan —. No puedo estar en dos equipos al mismo tiempo.
—Y tanto. Si pudieses estar en más de un sitio a la vez, serias mucho más que un simple mortal, Logan —dijo Ave Nevada.
Lobezno no dijo nada, pero pareció divertirle el comentario y una leve sombra de una sonrisa se atisbo en su duro rostro.



— ¿Estas preparada, cariño?
—Más que nunca, Judd—contestó Heather con una sonrisa de confianza.
Heather y Puck se hallaban en una de los gimnasios de la mansión. Puck insistía en que todos debían mantenerse en buena forma física, para no depender demasiado de sus respectivos poderes y habilidades, y Heather, como la líder, debía dar ejemplo.
Heather sostenía una larga vara de madera, y Puck llevaba dos pequeños bastones en cada mano.
Puck evitó el primer golpe con la vara, bloqueándola con sus dos bastones, después la desarmó, usando los mismos bastones. Heather reaccionó, y con una de sus piernas, hizo un barrido y derribó a Puck, que cayó fuertemente contra el suelo. Heather se alarmó, y corrió a su lado para asegurarse que estaba bien.
Puck que estaba inmóvil, y con los ojos cerrados, los abrió y rápidamente, le hizo una presa con sus cortas piernas, sujetándola por el cuello y haciéndole dar una voltereta que dio con Heather en el suelo. Con una agilidad increíble, Puck se situó encima de ella, con sus dos bastones en su cuello.
—Eliminada—anunció Puck sonriendo.

—No es justo, Judd. Si hubiese sido un enemigo, no hubiese ido a ver si se había hecho algún daño.
—En un combate, no hay amigos, recuerda esta lección ¿eh?
—Tramposo—dijo ella, antes de pasar sus brazos alrededor suyo y empezando a darle un sonoro y cálido beso, que Puck deseó que siguiese eternamente.
—Ya está bien de entrenamiento por hoy. Debe estar al llegar Madison—comentó Heather levantándose.
—El bueno de Jeffries ¿eh? Lleva mucho fuera de circulación ¿crees que es buena idea?
- Con la baja de James(2) tenemos una vacante y Madison me pareció muy adecuado para poder ayudarnos—observó Heather.
— ¿Crees que James estará bien? —preguntó pensativo Puck.
—Espero que si… Creo que le vendrá bien un cambio de aires, desconectar y mirar nuevas metas.
- Y así no puede vernos juntos continuamente.-Apuntó Puck.
—Tiene que hacerse a la idea de que lo nuestro está terminado, y no hay vueltas atrás. Es el mejor para él y para nosotros.
—Seguro—dijo Puck—. Nos vemos después, cariño. Ah, esta cabeza, un viejo amigo me ha llamado esta mañana. Es agente de policía en una pequeña localidad. Ha habido una serie de extrañas muertes y creé que deberíamos ir a echar un vistazo ¿Qué te parece?
—Ve tú con quien necesites, además, los chicos necesitarán algo de acción.
—Eres un sol ¿eh?
—No tardes, cariño—dijo Heather antes de salir del gimnasio.
Puck se guardó sus bastones de combate y se quedó pensativo unos instantes. Hasta que algo cayó al lado suyo. Era una revista. Al contemplar quien lucía en portada, se le abrieron mucho los ojos.
- ¿Has visto esto, Judd?- Dijo Walter Langkowski.- De camino a la mansión pille a un montón de chicos de instituto comentando la revista…
—Tienen un par de buenas razones para comentarla, Langkowski—comentó Puck sin apartar los ojos de la portada de Playboy donde Aurora enseñaba todos sus encantos.
—Miles de tíos estarán babeando sobre sus fotos ¿en qué pensaba?
—La chica es muy coqueta, y se veía venir ¿no crees? Se ha convertido en la reina rosa de Canadá. Los paparazzi no paran de acosarla, y ella parece disfrutar de todo esto.
Walter movió la cabeza negando.
—Justo lo que necesitamos. Esto no nos dará buena prensa precisamente.
—Ya sabes el dicho, que hablen de uno, aunque sea mal—dijo Puck mirando a Walter—. Espera un momento ¿estás celoso?
— ¿Qué? —exclamó Walter.
—Aún sientes algo por ella ¿eh? Después de todos estos años, no has podido quitártela de la cabeza ¿verdad?
—Con Aurora todo es diferente, Judd. Y complicado. Es una mujer muy difícil de olvidar. Pero hace mucho que perdí la esperanza.
—Nunca lo hagas, amigo. ¿Quién hubiese dado ni un céntimo por que Heather y yo acabásemos juntos? Sigue mi consejo, Langkowski, ve a por ella.
—Yo…- Walter dejó de hablar por que sonó una alarma situada en su reloj—Un proyecto personal que necesita ser atendido. Nos vemos en la sala de reuniones.
—Perfecto, pero la revista me la quedo yo, aún tengo que ver las páginas centrales…— anunció Puck riendo y agarrando la revista.

— ¡Madison Jeffries! —exclamó Lobezno—.Vaya, vaya, hacía tiempo que no te veíamos el pelo.
Madison Jeffries, antiguo miembro de Beta Flight, y después miembro de pleno derecho de Alpha Flight. Un mutante con el poder de transmutar el metal a voluntad,  un poder que combinaba perfectamente con el robot Box que llevaba. Madison estaba sonriente, apoyado en el nuevo modelo de Box.
—Me alegro de verte, Logan. No esperaba verte por aquí ¿estas de visita?
—Me temo que vais a tener que aguantarme una larga temporada, Lobezno.
—No estaba seguro de que aceptarías la invitación—comentó Heather que acababa de entrar en la sala.
— ¿Aceptarla? Estoy muy honrado de estar de nuevo aquí, Heather. Así que volvemos a ser independientes. Nada de departamento H ni de directrices del gobierno.
— Estamos mejor solos, siempre lo dije— observó Lobezno mientras se encendía un puro.
—No queremos más manipulaciones ni que nos usen para lo que quieran. Alpha Flight protege a Canadá, pero no somos el perrito faldero de ningún gobierno—apuntó Heather.
— Yo no lo hubiese dicho mejor— dijo Jeffries.
— ¿Nadie te ha dicho que el nuevo Box parece un cylon de Battlestar Galáctica? —añadió Estrella del Norte.
—Yo también me alegro de volver a verte, Jean Paul—dijo Jeffries antes de ponerse en fase e introducirse en Box, que en un instante se movió como vuelto a la vida—.Hay que ir actualizando tanto el diseño como los mecanismos, no se puede uno quedar atrás.
En ese momento entró Aurora. Todos se quedaron sorprendidos por el atuendo que llevaba, o más bien la falta de él. Sólo llevaba encima un minúsculo bikini de dos piezas que apenas dejaba nada a la imaginación.
— ¡Aurora! ¿Qué te he dicho de la forma de vestir en la mansión? — dijo enfadada Heather.
— Oui, Heather. Lo siento, he venido directamente de una sesión de fotos para el calendario Pirelli y no he podido cambiarme. Monsieur Jeffries ¿eres tú?
—El mismo, Aurora. Yo he cambiado de carrocería, pero tú sigues tan estupenda como siempre.
Aurora pasó un dedo por la superficie metálica del robot de Box, lo hizo de una manera sensual y provocativa.
— ¿Mmm Siempre me he preguntado como seria hacerlo con un robot ¿sabes, Madison? — observó Aurora antes de apartarse de su lado lanzándole un beso.

 Box miró a Aurora y después a Vindicator.
— Esta bromeando, ¿no?
— ¿Con una chica como Aurora, nunca se sabe, Madison—añadió Heather sonriendo al intentar imaginarse la cara de Jeffries dentro del robot Box.
Puck aterrizó tras dar una voltereta en el aire.
— Buenas, Jeffries. Es bueno tenerte por aquí— dijo Puck saludándole.
— Gracias, Judd.
— ¿Chicos, tengo una misión para nosotros…
— Puede que deba esperar.
Walter Langkowski, transformado en su álter ego Sasquacth entró en la sala de reuniones.
— ¿Te has puesto pantalones, Sasquacth? —preguntó divertido Lobezno—. Nunca lo hubiese dicho…
—Hmmm Pantalones de moléculas inestables ¿no os gusta?
—Cuanto menos es curioso ver a un Sasquacth con pantalones caminando por ahí— observó Puck poniéndose a reír.
—Al menos no me he puesto capucha ¿es que tienes algo que ocultar, Judd?
—Touché, Langkowski—contestó Puck.
—A mi me parecen muy sexys, cherie— dijo Aurora.
— ¿De verdad?
—Ve al grano—insistió Puck
—Saludos, Jeffries, antes que nada—comentó Sasquacth—Hace meses que creé un programa para detectar y evaluar posibles señales Plodex en todo el mundo. El programa me acaba de alertar de una fuerte señal.
— ¿Plodex? —preguntó Box.
—Lo diseñé para poder averiguar las bases ocultas del Amo. Es una prioridad que creo que nos compete.
—Sin duda. El Amo es asunto nuestro—recalcó Heather—. ¿Y dónde está localizada esa señal?
—La Antártida, más concretamente, lo que llaman la Tierra Salvaje.
—Uau. Puck tenía un caso que investigar, así que será mejor dividirnos en dos equipos— comentó Heather.


Michael Twoyoungmen permanecía con todos sus sentidos físicos y místicos al máximo. Con las piernas cruzadas, flotaba a un metro del suelo, sintiendo el aire que mecía su larga caballera, la tierra bajo sus pies, el agua que caía con fuerza de la cascada, el fuego crepitar en la pequeña hoguera que había encendido.
En la palma de sus manos, un puñado de huesos que lanzó al suelo.  Shaman consultó la forma como habían caído los huesos arcanos. Los huesos presagian malos augurios- pensó Shaman.- Es hora de consultar a los grandes espíritus.
El hombre medicina de la tribu sarcee cerró los ojos y empezó a susurrar una plegaria que sus ancestros recitaban desde tiempos inmemoriales.
Los grandes espíritus le debían decir que era lo que estaba ocurriendo.
— Los huesos nunca mienten, nieto mío—anunció una voz que Shaman hacía mucho que no escuchaba.
Michael abrió los ojos, y la espectral figura de su abuelo. Quien le entrenó y lo guió por la senda que lo llevó a convertirse en el Shaman que era ahora. Haciendo que su mente, cuerpo y espíritu alcanzasen la plenitud necesaria para seguir su legado como Shaman de los Sarcee.


—Me embarga la alegría al volver a verte, abuelo. Pensaba que habías iniciado ya el gran viaje y que no te volvería a ver más en este nivel de existencia.
— Las circunstancias hacen que sea necesaria mi presencia para advertirte, nieto mío. Un gran cataclismo ha sacudido a los planos y barreras místicas. Una guerra entre dioses que lo ha cambiado todo. Las reglas de antaño ya no parecen servir como siempre, y el mal tiene muchas formas de escabullirse por las grietas causadas(3)
- ¿Y qué debo hacer, abuelo? ¿Cuál es tu consejo?
—Ahora eres uno de los pocos que deben prepararse para lo que está por venir.
Las sombras malignas son alargadas, y no cejaran para cubrirlo todo bajo su sombra. Aunque eres un digno hombre medicina de tu pueblo, tu sólo no serás capaz de oponerte al mal que se acerca. Es la hora predicha por las estrellas, nieto.

— ¿Quieres decir lo que yo creo, abuelo?
—En efecto, Michael Twoyoungmen, debes preparar y guiar, como yo hice contigo, a un aprendiz, uno con un enorme potencial para el mundo de los espíritus y capaz de asimilar como nadie la sabiduría de los antepasados. Es hora de que Shaman tenga un alumno.
— ¿Estoy verdaderamente preparado para ello, abuelo? Enseñarle es una cosa, pero prepararle para enfrentarse a un mal como el que insinúas…
—No temas, nieto mío. Pocos hombres-medicina han alcanzado un nivel semejante al que tienes en estos momentos. Serás un buen maestro y mentor, como fuiste un excelente, alumno, créeme. Mi tiempo aquí se termina. Los espíritus te guiarán para localizar al nuevo shaman. Interprétalos correctamente, y la senda será recorrida adecuadamente…
La voz de su abuelo se acalló, y su espíritu volvió al lugar donde procedía, dejando a Shaman sumido en un mar de preguntas e incertidumbres.
Los hechos que llevaron a que su hija Elisabeth se convertirse en Talismán demostraron ser erróneos, pesé a que finalmente su hija fuese digna de la diadema mística de Talismán, pero estuvo a punto de costarle su relación con su hija y volver a perderla para siempre. No debía cometer los mismos errores y truncar la vida de este alumno que debía acoger a su cargo.
Todo esto fue interrumpido por el zumbido del emblema de los Alpha en su cinturón. Sus compañeros lo necesitaban y debía acudir con ellos. Ya tendría tiempo de meditar en las palabras dichas por el espíritu de su abuelo fallecido.
Introdujo su mano en la bolsa mística, y una luminosidad lo envolvió, creando un portal transportador que lo llevaría de vuelta a la mansión Alpha.

                                                               




La omninave sobrevolaba el cielo, pudiendo observar a su paso el maravilloso paisaje lleno de volcanes, frondosas selvas y la ingente vida que poblaba esta zona remota del mundo. Una vida como no se veía en todo el planeta, al menos en los últimos millones de años.
—Ya hemos llegado, chicos. Bienvenidos a la Tierra Salvaje—Dijo Vindicator.
Heather, que se encontraba a los mandos de la nave de Alpha Flight, se volvió hacía el resto de sus compañeros de equipo: Lobezno, Estrella del Norte, Shaman y Box.
Madison Jeffries, más conocido como Box. Le sonrió. No sólo era un viejo amigo, si no también antiguo amante. Se alegraba de que hubiese decidido a acompañarlos en esta misión, tras tanto tiempo sin estar en el grupo.
El robot de Box se hallaba transmutado en un asiento donde estaba sentado Jeffries gracias a sus habilidades mutantes.
—La señal es cada vez más fuerte, estamos cerca—comentó Madison haciendo un gesto con un dedo y un mapa tridimensional se formó desde el reposabrazos de la silla robótica.
—Estamos contentos de tenerte entre nosotros, Madison. Y pensar que la última vez que nos vimos estabas intentando matarnos(4)... - observó Shaman con rostro serio.
El rostro de Madison se ensombreció durante un instante, para luego dibujarse una sonrisa en su cara.
—Que te secuestren y te laven el cerebro y te conviertan a la fuerza en un miembro del Zodiaco no es del gusto de nadie, Michael. Si no hubiese sido por la ayuda de Shield no hubiese podido volver a ser yo mismo(5).
—No entiendo qué diablos hacemos tan lejos de casa—protestó Estrella del Norte malhumorado.- Aquí no se nos ha perdido absolutamente nada.
— ¿Es que  tienes algo más importante que hacer, Estrella? ¿Esquiar, quizás?—observó Lobezno.


Le has dado donde más duele, Logan— pensó Heather— Aún estaba muy reciente su fracaso como entrenador de profesionales del esquí.
— ¿Te parece poco importante averiguar si el Amo sigue con vida? La señal que detectó Walter hace poco tenía inequívoca la marca de la tecnología Plodex que está bajo el control del Amo—dijo Heather.
— ¿El Amo esta muerto! ¡Esto es una estúpida pérdida de tiempo! —gritó Estrella estallando.
— ¿Cuántas veces le hemos dado por muerto en el pasado, Jean-Paul?
— Mala hierba nunca muere—apuntó Madison—Este vivo o no el Amo, hay algo más importante.  Destruir las bases del Amo.
— ¿Destruirlas? —preguntó Lobezno.
—Durante el conflicto con Kang, el Amo hizo un impresionante despliegue de tecnología y fuerza que no resultó ajeno a las grandes potencias del mundo. Si esa tecnología cae en malas manos, mucha gente puede sufrir—explicó Madison—. Hace poco el grupo de héroes de la Unión Europea se adentró en una de las bases del Amo en Groenlandia e incluso parece que se encontraron con el Amo revivido, algo que debemos confirmar(6).
— ¿Y quién nos dice que aunque este de nuevo con vida lo encontraremos? — dijo Estrella.
— Aunque no lo encontremos, puede que podamos averiguar algo más examinando sus instalaciones y sus ordenadores— aclaró Heather— Sea como sea, es de vital importancia explorar ese complejo.
— ¿Y que se le habrá perdido al Amo en la Tierra Salvaje? —comentó Lobezno.
—El Amo tiene bases ocultas por todo el globo terráqueo, Logan. Tiene tantas que podemos pasarnos el resto de nuestras vidas intentando localizarlas…—dijo Shaman.
—Estupendo. Buena manera de desperdiciar nuestras vidas—refunfuñó Estrella resoplando. 
Lobezno se encendió un puro, y tras darle una fuerte calada, soltó el humo cerca del rostro de Estrella del Norte, que lo fulminó con la mirada
—Deja esa cara de amargado para otro momento, Estrella. Piensa un poco y alégrate de estar rodeado de amigos.
—Jean Paul, a veces parece que estas peleado con el mundo— apuntó Heather.
— ¿A veces? — soltó con sarcasmo Lobezno.
—Fin del camino. Estamos sobre la base del Amo—anunció Madison.
En el monitor de la nave apareció la ladera de un volcán.
— ¿Un volcán? ¿Vamos a tener que meternos en un volcán? — fijo Vindicator.
—Mirad bien— dijo Madison—Desciende sobre la boca del volcán, Heather.
— ¿Estas seguro? la lava…
— Confía en mí
La nave descendió sobre el mar incandescente, atravesándolo, para sorpresa de Heather sin daño alguno para la omninave.
—Un holograma para evitar ojos indeseables— dijo Madison— Se podrá decir cualquier cosa sobre el Amo, pero no que no es listo.



El agente de policía Robert Audrey resoplaba aburrido por lo que estaba haciendo. Vigilando que nadie superase el cerco policial ¿y quién iba a hacerlo? No estaban en la ciudad, esto era un lugar tranquilo y nadie se metía en los asuntos de los demás.
Notó que algo le tocaba en la pierna, bajo la pista y vio a un hombre de pequeña estatura que lo miraba con gesto serio. Vestía un peculiar traje de color púrpura.
— Buenas, agente ¿le importaría dejarme pasar? Necesito hablar con su jefe.
Audrey sonrió entre divertido y burlón.
— ¿Quién te piensas que eres, pequeño? Nadie puede pasar.
El hombrecillo frunció el ceño.
— Ahora escúchame, amigo. Me llamo Puck, puede hayas oído hablar de mí, soy de Alpha Flight. — dijo Puck señalándose a sí mismo.
— ¿Alpha Flight? No me hagas reír, no recuerdo haberte visto nunca—comentó el agente despectivamente.
—Pues puede que a mí me reconozcas—dijo una voz grave a sus espaldas.
 Audrey elevó la vista y su cara se volvió pálida al observar a un gigantesco antropoide  de color anaranjado.

El agente huyó despavorido.
— Corre como si le persiguiese un demonio— comentó Ave Nevada.
— Tiene suerte, estaba empezando a enfadarme ¿eh? — ¿dijo Puck.
— ¡Judd!
— Tardes, Jules—dijo Puck al hombre al agente de policía que se le acercaba. El policía, ya veterano, sonrió al situarse cerca de Puck y se agacho para darle un fuerte abrazo.
Puck le tenía afecto a este hombre. Eran muy buenos amigos desde hacía más de veinte años, y habían compartido todo tipo de historias, tanto buenas, como malas.
— Aquí la gente apenas ve la tele ni usa Internet, no te extrañe que Audrey no sepa quién eres, Judd—explicó Jules— .Me alegro mucho de que hayas venido.
— Como no iba a venir, viejo amigo. Ha llovido ya mucho desde que investigamos el caso Byrne ¿eh?(7)
Jules asintió. Un escalofrío le sobrevino al recordar ese hecho del pasado, aún tenía algunas  pesadillas relacionadas con ese caso. Intentó apartar ese recuerdo y concentrarse en el presente.
— ¿Veo que has venido con refuerzos, Judd —observó Jules.
— ¿Nunca se sabe cuándo se pueden necesitar ¿eh? Te presentó a Sasquatch, Ave Nevada y Aurora. Alpha, este es mi viejo amigo Jules Everett.
Jules hizo un gesto de saludarlos inclinando su sombrero.
— ¿Un placer tener a los famosos Alpha Flight por una localidad tan humilde y pequeña como Wesboro.
— ¿El placer es nuestro, señor Evereth— Le dijo Sasquacth— .No siempre podemos visitar a menudo un lugar tan agradable como su apacible localidad.
—Los hombres en el campo son fuertes y bronceados, ¿verdad, mon cheri? — Le dijo Aurora a Sasquacth guiñándole un ojo.
—No te creas todos los tópicos, querida.
— ¿Podemos echar un vistazo, señor Evereth? — preguntó Ave Nevada.
Jules asintió y les hizo un gesto para que le siguiesen.
— En todos los años que llevo de policía, jamás había visto algo semejante.

Tras introducirse en el interior de la base, se dispusieron a explorar las instalaciones.
Recorriendo los pasadizos del complejo, llegaron a una zona sumida en la más completa oscuridad. Box encendió varios focos de su armadura.
—Parece que estamos en una zona donde hay escapes de energía— Indicó Box.
Lobezno captó algo con su sentido del olfato.
—No estamos solos.
Se escucharon unos pasos de pies sobre el frío metal, y con rapidez, Box enfocó hacía donde provenían los sonidos. Dos figuras se recortaban en las sombras, que inmediatamente se apartaron, como asustados.

— ¡Por el gran espíritu! ¿Qué son esas cosas? —exclamó Shaman.
Avanzaron con precaución, hasta llegar a lo que parecía una encrucijada de pasadizos y fosos. Ante su vista, iluminados por la leve luz de los focos de  la armadura de Box, observaban a docenas y docenas de humanoides que caminaban de un lado a otro. Totalmente indiferentes a su presencia, parecían estar totalmente absortos en todo tipo de obligaciones. Eran pequeños, de no más de metro cincuenta, delgados e iban desnudos, aunque eran totalmente asexuados. No tenían ningún vello en todo el cuerpo, y su cabeza era ligeramente más grande. Sus ojos eran blancos, y en lugar de boca, esta era sustituida por dos protuberancias de color verde.
— Santo Dios…—susurro Heather— .Pobres criaturas…
—Sin duda son una creación más del Amo. Un mago de la ingeniería genética como él, no deja de crear nuevas formas de vida para que le sirvan—observó Box.
— ¿Y para que las crearía? Parecen totalmente indefensos—dijo Estrella del Norte.
—Es probable que sean obreros. Dedicados al mantenimiento de las instalaciones. Sin quejarse, sin descansar ¿Quién no los querría? — apuntó Lobezno.
Una de los humanoides dejó la ocupación que tenía entre manos y cambiando de dirección, se acercó a donde estaban ellos.
—Parece que al fin hemos llamado su atención—dijo Shaman.
La criatura, dio dos pasos vacilantes y se puso delante de Heather. Con timidez, empezó a acercar sus manos a la cara de la líder de Alpha Flight.
—Cuidado, Heather—observó Lobezno adelantándose, pero la mano de Shaman lo detuvo.
—Espera, Logan.
Las manos del humanoide empezaron a palpar el rostro de la mujer.
—Por eso esta parte del complejo está totalmente sin luz. No la necesitan, son ciegos—comentó Shaman.
El humanoide, tras analizar unos segundos el rostro de Heather, pareció perder interés y siguió con sus faenas habituales.
—Me dan lastima, pobres criaturas infelices—consiguió decir Heather.
—A mi me resultan del todo repulsivas—observó Estrella del Norte con cara de disgusto.
—Madison, ¿puedes buscar si hay algún panel de control donde poder ver si hay luces? —le indicó Heather a Box.
—Puedo intentarlo. Siendo tecnología Phlodex, hasta un simple interruptor puede ser difícil de encontrar.
Estrella del Norte torció el gesto al ver como varios humanoides comenzaron a rodearle.
—Parece que les gustas, Estrella—dijo con sorna Lobezno tirando su puro al suelo y apagándolo con su pie.
—No le veo la gracia, Logan. Su contacto… es tan desagradable…
—Puede que ellos piensen lo mismo, amigo—comentó Lobezno.

                                                               

Los ciervos se retorcían agónicamente, dando sus últimos estertores de vida. Los pájaros caían dando tumbos, derribados en el suelo ya muertos. Las plantas se extinguían, quedando totalmente inertes, los árboles se marchitaban con extrema rapidez. El páramo era un lugar muerto y sin vida, una tierra baldía.
Una sombra, alargada y retorcida se movía inquieta. Al fin, tras tanto tiempo, era libre. Después de que las barreras místicas y entre los mundos se hubiesen debilitado de tal manera, que las grietas en su prisión fueron suficientes para su regreso(8)

A su alrededor, espíritus oscuros y malévolos se arremolinaban satisfechos. La sombra rió, una risa que sin duda no era de este mundo.
Dejando una estela de muerte detrás suyo, la sombra se alejó sin dejar de reírse una y otra vez.




Una chica y un chico salieron por la parte de atrás de la discoteca más de moda en Toronto. Se besaban y acariciaban sin control, dejándose llevar y sin importarles que pudiese haber miradas indiscretas observándoles.
— ¿Así es como malgastas tu talento, Arlette?
Arlette Truffaunt, también conocida como Murmullo se dio la vuelta y vio a alguien en la penumbra del callejón.
Un hombre de avanzada edad, piel pálida, rostros angulosos, nariz fina y profundos ojos azules. Le sorprendió ver que estaba enclaustrado en una silla de ruedas y que a un lado tenía una botella de oxigeno con un tubo que se le introducía en las fosas nasales para ayudarle a respirar.
— ¿Quién es usted?
—Mi llamo Jeremiah Winters. Tienes un gran poder, y un potencial aún mayor y quiero ayudarte a desarrollarlo.
—No me interesa su oferta, monsieur Winters—Se dio la vuelta y le dio un sonoro beso a su acompañante.
—No aceptaré un no por respuesta, Arlette.
—Jason, llévatelo de aquí y después regresa conmigo—ordenó Murmullo.
—Lo que tu digas, Arlette—dijo el chico sumiso.
El muchacho se situó detrás del anciano, y se dispuso a mover la silla de ruedas, cuando notó un malestar en la cabeza y se llevó las manos a su frente. Cayó al suelo, retorciéndose de dolor.
— ¿Qué? — exclamó la joven sorprendida.
— ¿No sé que le has hecho, viejo, pero nadie puede resistir mi contacto—dijo Murmullo con decisión.
 Su mano se posó encima de su frente.
— Ahora te vas a ir y te olvidarás de mí para siempre.
La mano de Winters sujetó la muñeca de la chica con fuerza.
— Creo que no, querida—dijo con una sonrisa que a Arlette se le antojó siniestra.



El agente Evereth destapó con cuidado el cuerpo que estaba cubierto. Incluso Puck, que había visto en su larga vida más que la mayoría de personas se vio sorprendido por la brutalidad y el salvajismo de los restos del cadáver que estaban contemplando.
— ¡Mon Dieu! Creo que me estoy arrepintiendo de haber comido antes de venir—indicó Aurora.
— Estas marcas, estos desgarros, ningún animal que haya conocido es capaz de hacer algo semejante— dijo pensativo Sasquatch.
— Mmm ¿Qué tenemos aquí? — dijo Puck mirando el cadáver.
Una sustancia gelatinosa se hallaba en diversas heridas de los diferentes cuerpos.
— ¿Tienes algo para guardarlo, Jules?
El agente le pasó un frasco de cristal y Puck colocó un poco de la sustancia cuidadosamente. Puck se la pasó a Sasquatch, que la examinó con claro interés.
— Espero que no le moleste que haga uso de su laboratorio forense, agente Evereth.
— Por supuesto, es todo suyo.
—Dime, Jules. No es la primera víctima con estas características que encontráis ¿eh? — preguntó Puck.
—Es la tercera en las últimas semanas. Por eso te llamé, esto no me gusta nada, Judd, aquí ocurre algo que se nos escapa, estoy seguro.
— ¿Se sabe cuánto hace de la muerte y de quien se trata? — preguntó Ave Nevada.
Jules asintió.
—Se trata de Edmond Stiles. Era un joven granjero. Encontramos sus restos junto a lo que quedaba de su bote. Su prometida, Erica, está desaparecida. Quién sabe si también fallecida. Según el primer examen, a pie de campo, se calcula que hace unas seis horas de su muerte.
— Entonces aún hay tiempo para ver qué es lo que ocurrió— apuntó Ave Nevada.
— ¿Puede hacer eso? — preguntó sorprendido Jules.
— Viejo amigo, Narya es una semidiosa del norte, hay pocas cosas que no sea capaz de lograr - Comentó Puck.
Los negros ojos de la hija de Nelvanna se cerraron. Y para ella todo se pareció detener, hasta el mismo tiempo a su alrededor se quedó quieto. Incluso sus amigos parecen haberse quedado paralizados. Finalmente abre los ojos, y sus poderes post cognoscitivos se ponen en funcionamiento.
Un aura brillante sólo perceptible a los sentidos de la semi-diosa se empezó a formar, y el tapiz del mismo tejido del tiempo retrocedió unas horas ante sus ojos.


Un hombre y una mujer ríen mientras permanecen en el bote. El hombre sostiene una caña de pescar, mientras conversa con la mujer. Se nota que se conocen bien y se quieren. La mujer saca unos refrescos de una pequeña nevera y le sirve uno a su compañero.  De pronto, la mujer se lleva la mano el cuello, algo se le ha clavado en él, una especie de espina. Cae por la borda y el hombre grita por ella y se dispone a lanzarse a rescatarla.
Pero no llegó a hacerlo. Algo emergió de las profundidades con violencia. Fue salvaje, veloz y sangriento. Un debatir frenético de manos y pies, una agitación de mandíbulas y dientes tan afilados como navajas, gritos que se ahogaban, y en un instante después las aguas se volvieron de color rojo.
Una mano palmeada, con garras, sujetó a la mujer y la arrastra hacía el fondo del lago, desapareciendo con rapidez, dejando tras de sí sólo los restos del bote y la sangre mezclada con el agua.
La visión se desvaneció finalmente. Ave Nevada se volvió hacía sus compañeros.
— ¿Ya está? Estaba inmóvil, como en trance—balbuceó inquieto Jules.
— ¿Qué  es lo que has visto, Ave Nevada? — le interrogó Sasquatch.
—Algo les atacó, una criatura como jamás he contemplado. Tenías razón, Walter, no se trata de ningún animal. Es algún tipo de ser despiadado y muy peligroso, una criatura anfibia, y por alguna razón me es extrañamente familiar—dijo Ave Nevada.
— ¿A qué te refieres, Narya? — preguntó intrigado Puck.
—No te sé decir, amigo Judd, simplemente, me resulta familiar de un modo que aún no comprendo.
—Una criatura anfibia… ¿No tendrá relación con los Plodex(9)? — observó Aurora.
—No, me era familiar, pero ni sus rasgos ni su apariencia se asemejaban.
—Marrina(10) —comentó pensativo Puck—.Cuan útil nos serian ahora sus habilidades.
Y Puck no pudo evitar recordar con pena a su antigua compañera. Aún hoy día, se seguía sintiendo culpable por no haber estado con ella en sus últimos momentos y no poder haberla ayudado.
—Un monstruo. Ya sabía que hacía bien en llamarte Judd, es un caso que os va como anillo al dedo—observó Jules.
—Hay algo más. La mujer puede estar con vida. La criatura se la llevó bajo las aguas—dijo Ave Nevada.
— ¡Sacre bleu!- Exclamo Aurora—. Si sigue con vida… Puede que no le quede mucho tiempo antes de que…
—No sabemos las motivaciones de esa criatura, Aurora, pero puede que los análisis de las muestras encontradas en el cadáver nos den alguna pista—comentó Sasquatch.
—No hay tiempo que perder ¿eh? Será mejor que nos pongamos en marcha, la vida de esa mujer está en juego—dijo Puck.


Erica se despertó con frío y temblando. Durante los primeros instantes intentó recordar donde estaba y que hacía allí, y entonces recordó todo lo ocurrido y las lagrimas y el dolor por lo que había pasado le sobrevinieron.
Cuando los sollozos terminaron, intentó levantarse, al hacerlo, palpó algo, era viscoso y frío, hasta que tocó lo que parecía la cara de una persona.
Una leve luz, le hizo vislumbrar que el lugar donde se encontraba estaba totalmente llenó de restos humanos en descomposición.
No pudo evitar tener arcadas ante el hedor a carne putrefacta. Escuchó pasos sobre la roca, algo se acercaba.
Dos criaturas similares a la que le había capturado se acercaron caminando un poco encorvadas, su piel era brillante y resbaladiza, de un color azul oscuro, sus manos con membranas entre sus dedos, acabados en garras como de animal. Tenían agallas en el cuello, y en el lomo una serie de afiladas espinas. Sus ojos eran grandes y rojos y luminiscentes, pero lo que más le turbo era la boca con varias filas de dientes, como los de un tiburón.
Una de las criaturas la agarró de la pierna y empezó a arrastrarla por el suelo, Erica lloró y pataleó sin ningún resultado, gritó con todas sus fuerzas, con la vana esperanza de que alguien la escuchase.
Sus gritos se fueron volviendo inaudibles mientras era arrastrada hacía un destino incierto.
                     
                                    

Vindicator estaba intentando otear en la semi oscuridad que los rodeaba, cuando para su sorpresa, las luces del complejo se activaron.
La cabeza de Box se puso a su lado, boca abajo, colgando de su cuello extensible.
—He activado las luces y más cosas, Heather. Será mejor que subas aquí arriba— indicó Box.
— Eres un genio, Madison— observó Heather sonriente.
Vindicator se impulsó con un campo electromagnético creado por su traje y en un instante llegó a la parte superior del complejo donde se encontraban. La sala estaba llena de todo tipo de monitores y complejos paneles de control. En el centro, se hallaba una imagen holográfica en tres dimensiones que dejo boquiabierta a Heather.
— Dios santo ¿de qué se trata, Madison?
Box conectó un filamento de uno de sus dedos, transmutado por su habilidad para el control del metal y lo conectó a una consola. La imagen aumento en intensidad y pudieron admirar hasta los más precisos detalles.
—Es un complejo holograma, el más perfecto que he visto nunca. Creo que se trata de algún tipo de mapa estelar. Una cartografía de galaxias enteras— comentó Box.
— ¿Para qué querrá el Amo cartografiar el espacio? – Empezó a decir Vindicator y se paró por que le vino un pensamiento.- Los Plodex(11).  Debe tener que ver con ellos.
—No será nada bueno tratándose del Amo, de eso no cabe duda—apuntó Box.
—Me gusta tenerte de vuelta, Madison, te echábamos de menos, quería que lo supieses.- Dijo Vindicator mirando a la cabeza metálica de Box. La luz energética del visor pareció fluctuar al mirar a Heather.
— ¿Os va bien a ti y a Judd ¿verdad? El bueno de Judd siempre estuvo loquito por ti y al final consiguió conquistarte el corazón. Me alegro por ambos— Dijo Box con sinceridad.
— Estamos muy bien, Madison. Nosotros tuvimos nuestros momentos ¿verdad?
— ¿Si, Heather, los tuvimos, fueron buenos tiempos— contestó Box.
— ¿Cómo está Lil(12)? Hace mucho que no tengo noticias suyas— preguntó intrigada Heather por saber cómo les iba al matrimonio.
—No sé donde estará… Nos separamos hace poco— dijo Box con una voz que a Heather le sonó triste incluso con el tono metálico de los altavoces de la armadura.
— Lo lamento, Madison—añadió Heather—No lo sabía.
—Estas cosas ocurren, por dolorosas que sean. Venir aquí y estar de nuevo en el grupo me vendrá fenomenal para olvidarme de todo y aclararme un poco las ideas.
En la parte inferior del complejo subterráneo, Shaman examinaba concienzudamente a varios de los humanoides.
— ¿Qué esperas encontrar, Shaman? —observó impaciente Estrella del Norte.
— ¿No sólo soy un shaman de mi pueblo, también soy médico ¿recuerdas? — comentó  Shaman sin dejar de mirar con interés la fisonomía de los seres.
Estrella no disimuló su desagrado.
—Son inofensivos e indefensos. Sospecho que el Amo los creaba en serie. Quien sabe cuánto tiempo llevan en este lugar, sin nadie que se preocupe por ellos o les dé instrucciones de algún modo.
Las manos de Michael Twoyoungmen tocaron el rostro de un humanoide y tomaba notas mentales sobre la extraña fisiología de las criaturas.
De repente, el humanoide dio un respingón, y se quedó totalmente quieto, con la mirada perdida hacía arriba, al igual que sus brazos.
Enseguida se dio cuenta de que todos y cada uno de los humanoides estaban haciendo el mismo gesto y tenían la mirada como perdida, como si estuviesen esperando algo.
— ¿Qué les sucede? —indicó Estrella.
— Esto no me gusta—anunció Lobezno con un mal presentimiento.
Las dos protuberancias que tenían las criaturas sustituyendo allí donde debía haber una boca, se empezaron a hinchar, hasta que comenzaron a emitir un potente zumbido que resonó por todas las instalaciones, haciendo que se llevarán las manos a los oídos para protegerse del estruendo atronador que escuchaban hasta en su mente, como un eco psíquico.
Lobezno fue el primero en recuperarse, y aún aturdido, pudo ver como los ojos aparentemente ciegos de los humanoides se habían tornado rojos y la expresión de su rostro, se había tornado en una expresión agresiva y desencajada.
¡Snikt! ¡Snikt!
De los nudillos de las manos de Lobezno salieron sus mortíferas y letales garras de adamantium.
— Habéis golpeado primero vosotros, ¡ahora es mi turno! —exclamó Lobezno antes de lanzarse rápidamente ante la inmensidad de oponentes.

Enfurecido, Lobezno dispersó a humanoides, golpeando a diestro y siniestro, derribándolos con sus garras, que al perforar la piel de las criaturas, se derramaba un líquido azulado. Las criaturas no se quedaban inmóviles e indefensas, si no que luchaban ferozmente.
Shaman se incorporó, y pudo ver como Lobezno se hallaba sepultado bajo una auténtica montaña de seres. Lobezno seguía clavando y cortando con sus garras, y no se dio cuenta de que el suelo bajo sus pies estaba cediendo bajo el peso de los innumerables humanoides que amontonaban unos encima de otros para derribarlo por el peso del número.
Finalmente el suelo cedió y Lobezno junto a muchas criaturas, desaparecieron por el boquete hecho al resquebrajarse el suelo.
— ¡Logan! — gritó Shaman.
Metió su mano en su bolsa de medicina y sacó un largo bastón con dos plumas en el extremo, inmediatamente golpeó el suelo, generando una explosión de energía mística que apartó como una ola a docenas de humanoides.
Estrella del Norte voló a la velocidad del viento, lanzando una andanada de golpes en apenas una milésima de segundo.
Aterrizó al lado de Shaman, que miraba el lugar por donde se había caído Lobezno.
—Tenía razón con estas repulsivas criaturas—comentó Estrella, vigilando como los humanoides se reorganizaban para atacarles de nuevo.
—Puede haber caído de un altura de al menos cientos de metros—inquirió Shaman observando el agujero.
Un rayo de plasma pasó por encima de la cabeza de Shaman, impactando en un humanoide que había saltado para atacarle.
Vindicator, envuelta en su campo de energía, descargaba sus rayos contra las criaturas, mientras Box, con sus manos mecánicas transmutadas en cañones de protones, disparaba ráfagas, dispersando a los ahora hostiles obreros.
Enseguida se reunieron con Shaman y Estrella del Norte.
—Michael, ¿Qué demonios les ha ocurrido? Eran inofensivos, y ahora…

— ¿Revelaban su verdadera naturaleza, pues no en vano, son creaciones del único y verdadero ¡Amo del Mundo!—anunció una potente voz detrás de ellos que reconocieron perfectamente.



Lobezno abrió los ojos y vio que estaba sobre los cuerpos inertes de media docena de criaturas. Se levantó y miró hacia arriba, dándose cuenta de la distancia por la que había caído.
Observó con atención el lugar donde se encontraba, buscando una salida para volver con sus compañeros. Parecía algún tipo de complejo laboratorio, con toda clase de equipos de alta tecnología que escapaban a su entendimiento.
Sus ojos se posaron en lo que parecían un grupo de capsulas de un material similar al cristal. Su sentido del olfato detectó un olor familiar en una de ellas. Se acercó con cautela, y limpió la superficie de la capsula. Su rostro mostró sorpresa al contemplar su interior. En posición fetal, y con varios tubos introducidos en su cuerpo, flotaba en un líquido de color verdoso, una joven cuyos rasgos Lobezno reconoció muy bien a pesar del tiempo transcurrido.
— ¿Marrina? — pronunció Lobezno preguntándose si tal cosa era posible.

La joven se removió, agitándose, y después abrió los ojos, mirando fijamente con ellos.

Próximo Número: ¿Cuáles son los planes del Amo?  ¿Se tratará realmente de Marrina? ¿Qué se oculta en las aguas de Wesboro?


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Referencias:
1 .-     El regreso de Ave Nevada ocurrió en el Alpha Flight:Crepúsculo de los Dioses.
2 .-     James Hudson, alias Guardián.
3 .-     El gran cataclismo al que se refiere es el Crepúsculo de los Dioses, saga relatada en la serie de Thor.
4 .-     En el  volumen 2 de Alpha Flight de Steve T. Seagle.
5 .-    En el mencionado volumen 2. Esta historia de la recuperación de Madison no se ha contado...
6 .-   Campeones del Viejo Mundo#2 al 4
7 .-    Un caso que quizás algún día salga a la luz… O no.
8 .-    Debido a lo  ocurrido en el Crepúsculo de los Dioses, las barreras entre los planos son mucho más débiles
9 .-   Raza alienígena conquistadora de mundos que ha salido en muchas ocasiones en la serie. Marrina es originaria de esta especie
10 .-    Marrina, antigua miembro de Alpha Flight, de la raza alienígena Plodex, pero criada en la Tierra. Fue esposa de Namor y murió por la mano de su esposo. Al  convertirse  en un leviatán marino que lo arrasaba todo.

11 .-   De nuevo la raza alienígena conquistadora de mundos que ha salido en muchas ocasiones en la serie. Marrina es originaria de esta especie.
12 .-  Diamante Lil, antigua componente de los Omega Flight y después miembro de los Alpha Flight y pareja de Madison. 

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