Green Lantern nº 29

Titulo: El Juicio de Hal Jordan (VII): Epilogo
Autor: Gabriel Romero
Portada: Esteban Decker
Publicado en: Julio 2011

¿Qué ha sido del Universo después de la batalla? ¿Qué quedará en pie ahora que el Mal ha sido derrotado? En este número el destino de todos los agentes implicados en esta batalla: Kyle Rayner, John Stewart, Guy Gardner, Carol Ferris, Donna Troy, Siniestro, Ganthet y Alia, Coast City, los Green Lantern Corps y el mejor defensor del anillo que ha habido nunca: ¡Hal Jordan!

Nacido sin miedo y honrado a carta cabal. Dos requisitos indispensables para convertirse en el mayor defensor
de la verdad y la justicia por todo el Universo. Para vestir los colores y el anillo de poder de…


Hal Jordan creado por John Broome y Gil KaneLos Cuatro Fantásticos creados por Stan Lee y Jack Kirby
Kyle Rayner creado por Ron Marz y Darryl Banks
Los Nuevos Dioses creados por Jack Kirby


Resumen de lo publicado: Por fin, la Guerra de la Luz y la Oscuridad ha terminado, y el Bien ha vencido. Es hora de sanar las heridas, y repasar cuánto queda en pie después de la batalla. Y quién patrullará el Universo en adelante.



Carol y yo nos cogemos de la mano entre sonrisas, y seguimos a los demás hacia la sala principal de Oa. A nuestro lado camina lo más granado de los héroes del Universo Conocido y Desconocido, la mayoría vistiendo los sagrados colores esmeralda de los Green Lanfern Corps, y casi todos con un anillo de poder en su dedo. Hay Dioses de Nuevo Génesis y Piratas del Sistema Estelar de Vega, presencias inmateriales de Bgtlz y hasta Delfines Espaciales como los que acompañaban a Lobo. Creo que incluso he visto a Lobo rondando por alguna esquina, seguro que para ver si saca tajada, no porque se merezca estar aquí. En un lado están aquéllos que pelearon junto a nosotros pero no son Green Lanterns (la Liga de la Justicia, Takión y los suyos, los reconvertidos Darkstars), y al otro las comitivas de los mundos que se han desplazado hasta Oa para dar la bienvenida de nuevo a los Guardianes (hay representantes de casi todos los Sectores Espaciales, incluso los más alejados y recónditos, los que habitan en una oscuridad eterna y sólo se comunican mediante sonidos, las grandes Ballenas del Hiperespacio que miden kilómetros de largo y nunca detienen su incasable viaje más rápido que la luz, los místicos del Mundo de los Hechiceros, y algunas razas que hasta yo las creía extinguidas).

En un extremo de la sala descubro a unos cuantos Psiones escondidos, sin duda buscando el modo de beneficiarse de este regreso. O tal vez sólo quieran presentarse ante Ganthet y recordarle sus viejos pecados. Su especie entera no existiría sin los macabros experimentos genéticos de los Guardianes, igual que pasa con los Marcianos. Sin embargo, J'Onn J'Onzz ha logrado una paz de espíritu que éstos no desean, y que por culpa de eso tendremos que sufrir todo el Universo.

Pasamos al lado de los Omega Men, los revolucionarios de Vega a los que conocí en el tiempo en que estuve exiliado fuera de la Tierra, por mandato de los Guardianes. Buenos tipos que han sufrido mucho, tanto por culpa de los Psiones como del Enjambre Araña. Hay tiranos e imperios a los que nunca conseguimos derrotar, igual que sucede con los Khunds o los Dominadores, o esos malditos Thanagarianos a los que casi destruyo cuando era el Espectro. Sus actos son demasiado horribles para acordarme, pero el precio de acabar con ellos es algo que tampoco nos podemos permitir. Los Corps no son asesinos, ni lo serán nunca.

Finalmente entramos a la Gran Sala Central de Oa, y la sorpresa es enorme. Su forma también es circular como era antes, pero no se parece en nada más. Ganthet y Alia flotan en el medio de un gigantesco torbellino de energías verde y violeta, mientras a su alrededor las paredes se construyen y deshacen a cada momento hechas de pequeños ladrillos de emociones. Hay suelos y muros de felicidad, de alegría generosa y valor, de amor a los hijos y afecto entre hermanos. Hay estatuas construidas de empatía, fuentes hechas de entrega a las obligaciones y honradez, y hermosísimos puentes de justicia. Los Guardianes han aceptado por fin los sentimientos como parte de su propia doctrina, y nosotros también flotamos en torno a ellos, sintiendo un infinito gozo por la victoria.

Todos somos parte de un mismo Universo, de una raza única de seres pensantes, de un origen común sembrado en las estrellas. Y en la medida en que esta sensación se perpetúe, nunca jamás volverá a haber guerras, porque todos sentimos que somos hermanos.

Por desgracia, estoy seguro de que el género humano hallará la forma de matarse otra vez, por mucho que los Guardianes pongan de su parte.

Ganthet toma la palabra frente a una multitud que le escucha atenta, y su Voz Esmeralda resuena en todos los corazones a la vez, y en todas las lenguas.

–Escuchadme, Almas que habéis respondido al Grito Cósmico, porque hoy podemos ser felices. Hemos repelido al Mal, lo hemos sometido a su más débil expresión, y lo hemos encerrado en su propio Universo. Qward habita de nuevo en la Antimateria, y no podrá salir a menos que lo consintamos. Su poder es el Mal, y por tanto nunca podremos acabar con él mientras exista la libertad del género humano. Desde hoy será cada mortal quien elija qué doctrina quiere seguir, si el Bien que representa Oa, o la Oscuridad Infinita que significa su Reverso. Y ahí estaremos también nosotros, los nuevos Guardianes del Universo, Ganthet y Alia, un Oano y una Zamaron, para predicar el Poder de la Luz Blanca del Bien, y atraer adeptos a nuestra causa. Como sacerdotes del culto más viejo que existe.

» Hoy debemos reconocer ante vosotros los errores que condenaron a este Universo. Los antiguos Guardianes menospreciamos el auténtico Poder del Mal permitiéndonos el lujo de ahogar nuestras emociones, entregándonos a una absurda lucha por lo que creíamos el Bien, pero que resultó ser una obsesión irracional que casi nos condena a todos. Por esa razón nos abandonaron las mujeres de Oa, que se volvieron sensibles a una manifestación distinta a la que llamaban la Diosa Zamaron, pero que resultó ser el Bien con otra forma. Y por esa razón también algunos de nosotros cayeron bajo el influjo de un ser maligno y cruel al que bautizaron Control, y que no era sino Qward disfrazado. Ahora todo está claro, por desgracia. La última de las Zamaron ha vuelto a su hogar, y los Dioses del Amor y la Compasión son otra vez el mismo. Los Controladores se han revelado como agentes corruptos del Universo de Antimateria, y han muerto durante la batalla. Les honraremos como se merecen, como hermanos a los que perdimos hace mucho, y que nunca pudieron regresar. Les honraremos... pero nunca olvidaremos lo fácil y atractivo que es caer en el influjo oscuro de nuestros enemigos, que aguardan cualquiera de las flaquezas humanas para alimentarse. Por eso seguiremos luchando, y por eso los Green Lantern Corps deben seguir recorriendo el espacio una vez más.

» Ha sido una batalla dura, hijos míos. Han muerto muchos de los que nos acompañaron en este duro camino, y ahora es nuestro deber continuar su obra para que no caigan en balde. Las víctimas de las guerras son el mayor acicate del héroe para seguir luchando por el Bien. No podemos olvidarnos nunca que Qward vivirá eternamente en el Universo de Antimateria, que su Poder sigue extendiéndose hacia aquí minuto a minuto, y que tiene que haber una fuerza empeñada en detenerlo. La Era de la Oscuridad ha pasado, y se abre ante nosotros el esplendor de una nueva Edad Luminosa donde el Bien reina supremo... pero eso no significa que bajemos la guardia. Hemos pasado momentos duros, tragedias para el Universo que trajeron consigo la muerte de casi todos los Guardianes y de los Green Lantern Corps. Y debo decir que eso en gran parte es culpa nuestra. Los Oanos fuimos estúpidos entonces, confiados de esa pretendida superioridad y esa bien organizada red de policías espaciales que habíamos desarrollado. Pero como había pasado antes ya, con los aquí presentes Manhunters, el Mal y su cachorro el Caos pudieron arreglárselas para corrompernos, para destrozar las ilusiones desde su propia base, y arrojarnos a todos a la desesperación.

» Ahora no nos volverá a pasar lo mismo.

» Por eso desde este día declaro renacida la comunidad de los Green Lantern Corps, para que lleven la Esperanza, el Bien, la Compasión y el Amor a todos los rincones de este nuevo Universo, que ya no es único ni múltiple, sino que es un río de muchos cauces al que llamamos Hipertiempo. Los Corps estarán armados con un anillo esmeralda y una batería de poder, que transmitirán directamente la Energía Verde de la Batería Central de Oa. Los anillos estarán capacitados para generar Luz Esmeralda que puede ser adaptada en la forma que su poseedor imagine, incluso en la creación de materia autolimitada por el pensamiento. Y tal y como sucedía antes, esta Luz será vulnerable a los poderes que provengan como ella de la Fuente, esto es, a la Luz Amarilla de la Fuerza, a la Luz Violeta del Amor, y a la Luz Negra que personifica el Mal. Dado que los Controladores han muerto y que Zamaron nunca más será una enemiga, el único rival verdadero al que tendréis que enfrentaros es la propia Oscuridad que emana de Qward, y a todos los esclavos que nos mande. Aparte de eso, el único límite de vuestro poder es la imaginación. Usad correctamente este don... porque es el honor más grande que puede haber en el Universo.

» Los Green Lanterns serán elegidos, como antaño, en función de dos características fundamentales, y que resultan básicas para las duras tareas que les corresponden: deben haber nacido sin miedo y ser honrados a carta cabal. Sólo aquéllos que cumplan las dos cualidades podrán vestir los sagrados colores de Oa, y portar su Luz.

» Nos espera un tiempo de nobleza, mis caballeros, un tiempo de paz duramente conseguida, y tendremos que ser nosotros quienes la garanticemos. ¿Estáis dispuestos?

Y una multitud ruge con sus anillos en alto, mientras la sala se estremece de fervor.

La Era de la Luz ha comenzado.

Ahora debo nombrar a algunos de vosotros, para otorgarles favores especiales. Hal Jordan de la Tierra, adelántate.

Es mi momento. El corazón parece que me arde en el pecho. Creo que por primera vez en mucho tiempo estoy nervioso, y no puedo decir que sea sin razón. He hecho un largo camino para llegar hasta aquí. Soldado, piloto, astronauta, vendedor de seguros... Green Lantern, agente libre, renegado, Parallax, Espectro... ¿Y ahora? ¿Qué me depara ahora la Vida? ¿Cuál será mi veredicto al final?

–Hal Jordan de la Tierra, tu contribución al día de hoy es infinita. Tú fuiste una de las víctimas del influjo homicida de Parallax, igual que Krona, Jon Kane y muchos de los Guardianes del Universo, pero fuiste el único capaz de sobreponerte a él y rechazarlo, de creer en el Amor por encima de todas las cosas, y por esa fe nos ha sido devuelta la esperanza. Hal Jordan, ¿aceptarás volver a servir en las filas de los Green Lantern Corps y transmitir tu fe a las nuevas generaciones?

–Eeehh... Claro, Ganthet... Será un honor, pero... no tengo anillo.

–Eso es cierto. Tu anillo de poder, el mismo que te entregó Abin Sur hace tantos años, y que yo salvé del ataque inmisericorde de Parallax, ha sido destruido en la batalla. Sin embargo, eso no es un problema para los Guardianes del Universo. Se ha decidido que portes el que fuera anillo del Sector 1417, el anillo de poder de Jon Kane, y que fue empleado para cometer actos atroces por toda su galaxia. ¿Te parece bien? ¿Estás dispuesto a equilibrar la balanza y devolver algo de justicia a ese anillo?

Trago saliva. Mi amigo, mi maestro, se dejó convencer por el Mal y denigró lo que significaban los Guardianes. Es hora de que yo cambie su legado y lo traiga al buen camino.

–Sí... Sí, será un honor portar el anillo de Jon Kane.

–Decidido, entonces. Por este acto, Hal Jordan, te proclamo oficialmente Green Lantern, Líder de la Guardia de Honor de los Corps y Voz de los Guardianes en el Universo. De los cargos que se te imputaron en este Consejo quedas definitivamente absuelto, y tu nombre será otra vez escrito en el Muro de los Grandes de Oa, por toda la eternidad.

Sonrío, y me aplauden. Estoy libre del Mal, y por una vez desde hace mucho tiempo, vuelvo a sentirme yo mismo. Ahora sí que esto va a empezar a funcionar como debe.



–Adelántate, John Stewart de la Tierra.

Mi viejo amigo se ve poderoso y confiado en el día más grande de los Corps. Se separa del grupo de GLs que han luchado juntos en Qward, y afronta su destino con orgullo.

–Tu pertenencia a la tropa de élite de Oa fue cuestionada al principio. Se te eligió como el sustituto del sustituto del Sector 2814, en un tiempo en el que ambos se encontraban imposibilitados. Sin embargo, pronto tu valía despuntó más que la de muchos otros, aunque también tus pérdidas fueron grandes, y la tragedia en ocasiones te ha perseguido. Hoy tu papel ha sido imprescindible, y gran parte de esta victoria te la debemos a ti. Tu empatía hacia los humanos es la mayor que hemos visto en nuestra larga existencia, y por eso te reservamos el título de Voz de los Hombres en el Universo. ¿Deseas asumir ese cargo y volver a defender el Poder de Oa?

–Sí, por supuesto que sí. Muchísimas gracias.

–Gracias a ti. Será un placer volver a luchar a tu lado.

–Ganthet... Quisiera hacer una petición... Querría poder participar activamente en la formación de los nuevos Green Lantern Corps. Yo también fui un Darkstar, y sé lo perdidos que pueden llegar a sentirse ahora mismo. Me gustaría poder ayudarles con mi experiencia personal.

–Desde luego. No ha sido dicho con anterioridad, John Stewart, pero tú eres el único humano que ha servido en ambos grupos, y tan solo el anillo de poder pudo protegerte en esta Guerra de caer también bajo el influjo de los Controladores. Has sido afortunado.

–Cuando los Corps desaparecieron... bueno, la verdad es que en aquel entonces creíamos en lo que estábamos haciendo, y que los Darkstars podríamos ser unos buenos sustitutos. Nunca pensé que sirviéramos al Anti–Monitor, ni que nuestros actos estaban volviendo al Universo un poco más maligno de lo que era.

–El Mal sabe disfrazarse con las apariencias más banales. Los Controladores buscaron ganarse la confianza de todos, para luego asestar este golpe que pretendían definitivo.

–Una pena. Fue un sueño bonito, mientras duró. Pero ahora sé que estoy en el bando correcto, y que tenían que volver los Corps.

–Y tú con ellos, John Stewart, como debe ser. Vuelve con el grupo, y siéntete honrado por este Consejo.


–Kilowog de Bolovak Vix, da un paso al frente.

Su figura es la más grandiosa de todas, no sólo porque su tamaño sea el doble o el triple que el de un humanoide normal, sino porque su pecho está hinchado como si se fuera a tragar todo el aire del planeta. Pocas veces se ve sonreír al viejo maestro de los Corps... y hoy seguramente sea el día que más lo parezca.

–No sé qué es más notable en ti, Kilowog, si tu impresionante historial en esta organización o tu contribución a la batalla contra Qward. Llevas años formando reclutas en los Corps y enseñando cómo usar el anillo debidamente. Algunos de tus alumnos más famosos han sido los propios Green Lanterns terrestres, Abin Sur y el rebelde Jon Kane. Pero es que además no habríamos podido triunfar hoy sin tu ayuda. Incluso perdido en un universo lejano, te las arreglaste bastante bien para identificar la amenaza de Qward y combatirla, hallando los fragmentos de una batería equivalente a la de Oa y construyendo un faro cósmico para que pudiéramos localizarte. E incluso transformaste a un simple héroe en un semi–dios que fue determinante para vencer al peón de Qward en ese plano. ¿Eres consciente de la magnitud de tu triunfo?

–No, Guardián, todo lo contrario. Por mi culpa vino a este universo el Doctor Muerte, que creíamos que había sido destruido en la batalla contra Orión, y en cambio encontró la manera de infiltrarse en su Madre Caja y luego llegar a Apokolips para hacer un pacto con Darkseid. No estoy muy contento de lo que he hecho hoy.

–Umm... ¿Realmente confías tan poco en la sabiduría de los Guardianes, Kilowog? Nosotros lo teníamos todo planeado desde un principio. Tu exilio inesperado sirvió para que identificaras los intentos de Qward de extenderse a otros planos, y empezamos a movernos deprisa. Logramos la alianza de Takión y los Dioses de Nuevo Génesis, pero no así la de Darkseid, que únicamente se mueve por intereses propios, así que permitimos la ocurrencia del Doctor Muerte al infiltrarse en la Madre Caja de Orión a sabiendas de que su poder maligno sería el golpe definitivo contra Qward, y que lograríamos su apoyo y el de Darkseid tan pronto como vieran la auténtica magnitud de la amenaza.

–Pero... ¿eso no fue un poco... temerario? No quiero parecer atrevido, Guardianes, pero... ¿liberar un poder como el de Muerte en nuestro Universo a la espera de que trabaje a vuestro lado? ¿Y si no hubiera sido así?

–Todo fue temerario en esta batalla, Kilowog, también el ataque de Hal Jordan al cañón de antimateria, o su paso por el Limbo Negro. Darkseid ya había luchado contra el Anti–Monitor en la Crisis en Tierras Infinitas, y ahora rezábamos para que volviese a hacerlo. Y funcionó. ¿Y si no hubiera sido así? Bueno... entonces habríamos sucumbido al Mal, y ya no estaríamos teniendo esta conversación.

–Reconozco vuestra sabiduría. Tenéis razón. Los generales tienen que tomar a veces medidas desesperadas.

–Y nosotros reconocemos tu valía. ¿Seguirás a nuestro lado una época más? ¿Serás el Patriarca de los Corps que necesitamos, y el Director de la Academia de Oa?

–Desde luego. Estaré aquí siempre que me llaméis.

Baja la cabeza, y recibe un estruendoso aplauso, mucho mayor que el de cualquier otro. Adoran a Kilowog, y puedo entender la razón.



–Kyle Rayner de la Tierra, preséntate al Consejo.

–Sí, Guardianes.

–Poco puedo decir de ti que no se sepa, humano. Tú llevaste la Luz Esmeralda cuando nadie podía creer en ella, en la Edad más Oscura que han vivido los tiempos. Te enfrentaste solo a Parallax y a Siniestro, a Crisis que habrían hecho retroceder a cualquiera, y a tus propios dramas personales. Y lo hiciste bien. Eres el único Green Lantern de la Historia nacido con miedo, y el que siempre fue capaz de superarlo. Cuando estuvimos indefensos porque el Mal se había infiltrado en todo el Cosmos, tú volviste a asumir los colores de Oa y lo encaraste, a pesar de que eso le costara otra vez la vida a la mujer que amas, e hiciste posible que estemos hoy aquí. Por eso el agradecimiento del Consejo hacia ti es mayor que hacia ningún otro con el que podamos hablar. Tu pertenencia a los Corps es enormemente valiosa. ¿Querrás unirte a esta nueva organización, de cara a las futuras batallas en las que sin duda nos harás falta?

–Sí, Ganthet. He... perdido muchas cosas desde que me diste el anillo, pero sé que también he podido equilibrar la balanza. Sí, seguiré aquí, y veremos qué es lo que nos espera a todos.

–Nos alegramos. En tal caso, Kyle Rayner, por esta orden te nombro de nuevo Green Lantern oficial del Sector 2814, con todos los derechos y obligaciones que eso conlleva, y...

–¡¿Cómo?!

El grito viene desde el fondo de la sala, y al girarnos vemos una rapidísima estela esmeralda que vuela hacia los Guardianes, y en su vértice un hombre extremadamente cabreado.

–¡No voy a permitir que me lo volváis a hacer! ¡Primero fue Jordan, luego Stewart, y ahora también me queréis colar al niñato de Rayner! ¡Sabéis que me merezco la Tierra, que soy el único Green Lantern verdadero y el que puede manejar el anillo como nadie, así que más vale que lo reconozcáis de una vez y me deis el puesto que me he ganado!

Ganthet le observa con una mezcla de paciencia infinita y superioridad ofendida. Es consciente de que él siempre fue así, y que no va a poder cambiarlo a estas alturas. Sin embargo, eso no le da derecho a interrumpir las decisiones del Consejo.

–Guy Gardner de la Tierra... aún no has sido convocado. Espera a tu turno, y los Guardianes dirán lo que piensan de ti.

–Ya sé lo que piensan de mí los Guardianes: ¡me creéis imbécil! ¡Nadie se merece ser el Green Lanten de la Tierra más que yo, y no pienso dejar que lo sea nadie! Abin Sur iba a pasarme su anillo a mí, pero su nave se estrelló en California, y eso le dio a Jordan todos estos malditos privilegios. Ahora que él se va a instalar en Oa, lo más lógico es que me entreguéis a mí el Sector Espacial.

–Guy Gardner... por favor... El Consejo reconoce tu valía, tanto en el pasado como ahora en esta batalla. Sin embargo... el puesto que hemos pensado para ti es otro.

–¿Cuál? A ver, ¿cuál?

–Aunque no debería decir esto, porque es el momento de Kyle Rayner... hemos decidido proponerte que seas el responsable máximo de la seguridad de Oa, y Líder del Escuadrón de Manhunters. La integridad de los Guardianes recaerá por completo en tus manos.

–¿Cómo? ¿Qué... qué mierda es ésa? ¿Jefe de un puñado de latas andantes, y recluido en Oa para siempre por si les pasa algo a vuestros cuerpecitos? ¿Ése os parece un final digno para mí?

–Cuidado, Gardner, rallas la insubordinación. Y puede que en esta nueva época seamos distintos en nuestra forma de proceder con los Green Lanterns, pero no toleraremos la rebeldía.

–Como si eso me importara mucho. Si algo he aprendido en estos años, es que a los Guardianes no os quita el sueño lo que pensemos los humanos.

–Bueno... si tan mal te parece nuestra forma de trabajar... eres libre de marcharte cuando quieras.

¡Oops! Ultimátum. Nunca pensé que llegaría a ver esto, pero ha ocurrido. Guy acaba de forzar a Ganthet a que elija entre Rayner y él, y los Guardianes han preferido no ceder ante nadie. En cierta forma estaban obligados. Si ahora se desdicen de los cargos entregados, perderán autoridad delante de todos sus nuevos efectivos, y esto sería el final de los Corps antes incluso de que comenzaran. No, tenían que mantenerse firmes, tenían que conservar la autoridad antes de que todos se rebelaran contra ellos, empezando por Qward y Parallax y el resto del Universo de Antimateria. Lo siento por Guy, pero ha actuado como un niño cabezota, y ahora sólo puede tragar o marcharse sin anillo.

En ese momento Alia flota desde su pedestal hasta delante del rostro furioso de Guy, y le pone sus pequeñas manos azules sobre los hombros, transmitiendo una infinita dulzura.

–Ya es suficiente, humano. Hoy no nos hemos reunido para pelear, sino para un festejo. Mi hermano y yo queremos que seas feliz por la victoria alcanzada, y agradecemos tu contribución, que ha sido valiosa. Mira al frente, y siente el Amor de Zamaron que baña tu alma.

Pero el rictus de la Guardiana se ensombrece, y su aura violeta no consigue penetrar en el alma de Guy.

–Siento... una gran furia en ti. Una que ni siquiera mis poderes son capaces de aplacar.

–Porque ya estoy harto de actuar de segundón. El apoyo cuando más hace falta, la caballería que acude al rescate... ¡Ya está bien! Veo que no os parezco muy necesario, así que vosotros a mí tampoco. ¡Podéis quedaros vuestras pequeñas baratijas! ¡Yo me marcho!

Arroja el anillo al suelo, y desaparece hacia el fondo de la sala. Yo mismo protagonicé una escena similar hace años, cuando renuncié al cargo para vivir una existencia corriente junto a Carol... y luego nos arrepentimos los dos. Guy siempre fue tozudo, pero nunca pensé que llegaría a tanto. Y por lo que se ve en la cara de los Guardianes, parece que ellos tampoco lo esperaban.

Pero bueno, sé que el pelirrojo se las apañará bien. Lo único que me preocupa es que, brevemente, al pasar junto a mí hecho una furia, me ha parecido ver en sus ojos un sutilísimo brillo rojizo. ¿Significará algo? Espero que al menos no nos traiga problemas.

(Cosa que, viniendo de Guy, tampoco sería extraño).



–Carol Ferris de la Tierra, comparece ante nosotros.

Ahora Alia toma la palabra ante la multitud, y es lógico, ya que es ella quien da el poder violeta a mi chica. Zafiro Estelar luce resplandeciente al observar a su diosa, y el aura de poder crepita ante ella.

–Nos sentimos muy honrados por tu valentía. Tú más que nadie arriesgaste en esta batalla, y tú como nadie ganaste y perdiste. Pusiste sobre la mesa una vida entera, un matrimonio y hasta un fragmento de tu alma, y no tuviste reparos en sacrificarlos con tal de derrotar al enemigo. Eres grande, hija mía. Has hecho honor como nadie a la Luz Violeta de la que te investí, y el camino que se abre en tu futuro es aún más brillante que lo que dejas atrás. Dinos ahora, Hija del Amor: ¿deseas continuar la lucha o prefieres regresar a tu planeta y reconstruir tu vida?

–Prefiero seguir a vuestro servicio, Guardianes. Necesitaré un tiempo para arreglar algunos asuntos en la Tierra, pero después quiero seguir aquí. He descubierto que ésta es mi auténtica vida, y no volveré a negarla.

–Nos alegra. ¿Y quieres seguir siendo Zafiro Estelar, o prefieres integrarte en los Corps y ser una Green Lantern más? Ahora que ambas fuerzas son la misma, podríamos concederte un anillo de poder sin demasiados problemas.

–No. Para ser Green Lantern ya está Hal. Yo soy Zafiro Estelar, y si estáis de acuerdo, seguiré utilizando la Luz Violeta.

–Me agrada enormemente. Sí, hija mía, que así sea. Tú serás la única Zafiro Estelar del Universo, y llevarás la doctrina del Amor por todos los rincones del Cosmos. Y hay una misión que estamos decididos a encargarte. A lo largo del tiempo has pasado por muchas vicisitudes, unas buenas y otras no tanto. En ocasiones has sido heroína, y en ocasiones villana, debido a una impureza en tu poder que te ha corrompido en momentos de debilidad, y a la que llamasteis El Predador. Fue él quien intentó conquistar Oa, y quien asesinó a la Green Lantern Katma Tui, esposa de John Stewart. Ahora estás libre del Predador, porque la Luz Violeta ha sido limpiada de forma definitiva, pero no sabemos qué fue de él ni qué era realmente. Ésa es tu misión, Carol Ferris. Averigua dónde está y cuál es su naturaleza, y atrápalo. Que pague por sus crímenes mediante la justicia de Oa.

–Sí, Guardianes, así lo...

¡Un momento! –grita una voz mística por encima de nuestras cabezas–. Ese encargo no debe ser cumplido de este modo.

Y de una gran nube oscura surge la capa y el poder del Espectro, que yo conozco tan bien. Su figura es transparente, como si apenas existiera, pero sus ojos son igual de terribles que otras veces.

–Carol Ferris, tu valor supera cualquiera que haya conocido el Universo. Aceptaste de buen grado vender parte de tu alma para derrotar al Anti–Monitor, y por ello debes ser premiada. Aunque ahora el Espectro cabalgue solo en la áspera senda a la que está destinado, no consumiré lo que tú me diste, ni te tomaré como huésped, pues la Fuente ha decidido que te devuelva aquello que te fue tomado.

–¿Có... Cómo? ¿Me... Me devuelves mi alma?

–Así es. No eres tú a quien el Espectro debe unirse. Y por tu valor se te premia en todo el Universo. Vuelve a estar completa, Carol Ferris, pues así lo mereces.

De su pecho brota una poderosísima luz blanca, una joya hermosa como ninguna que regresa al cuerpo de Carol. Un alma fragmentada, que vuelve a unirse. Pocas veces en la Historia del Universo se ha visto un espectáculo tan impresionante. Y mi mujer luce bellísima, completa al fin.

Los Guardianes observan al Espectro, y sonríen como hermanos.

–Fantasma de la Justicia y el Orden... nos alegramos de verte de nuevo, y en nuestro bando. Tu poder ha sido decisivo, como siempre.

–Qward será mi enemigo en cada una de las batallas a las que nos rete. Ganthet, Alia... me alegro de que hayáis regresado.

–Nos volveremos a ver.

–Estoy seguro. La Guerra de la Luz no acaba nunca.

–¿Y a quién tomarás ahora como huésped? Tanto Parallax como tú necesitáis almas humanas que os guíen.

–¿Quién sabe? El Universo es joven otra vez, y hasta las reglas más antiguas pueden llegar a romperse.

Se esfuma, tapado por su capucha que no deja ver un rostro poderosamente inhumano. Quién sabe lo que ocurrirá después. Hemos reescrito el destino. El Cosmos es una pizarra que aún está por pintar.



–Donna Troy, es tu hora.

No hay mucha gente que vista la armadura de los Darkstars con la misma elegancia y dulzura que la que fue Wonder Girl, y su mirada está llena de esperanza.

–Sabemos que no eres la auténtica Donna Troy, o al menos no completa. En realidad no eres más que un fragmento oscuro de ella que quedó atrapado en poder de Qward, del tiempo en que servías a los Controladores. Hoy gracias a ti hemos recuperado a nuestros Green Lantern Corps, y tú has logrado purificar tu alma. Vemos que aún llevas las ropas de la vergüenza.

–Sí, Guardianes, porque para mí ya no son una vergüenza, sino un motivo de orgullo. Lo que defendíamos cuando empezamos esta historia de los Darkstars aún es válido, y eso no va a cambiar porque nuestros jefes se hayan corrompido. Puede que los demás quieran reconvertirse en Green Lanterns, pero yo seguiré siendo una Darkstar... la única del Universo.

–Sabes que tu destino es reunirte con la verdadera Donna Troy, que lucha ahora una guerra muy distinta de ésta, y alejada unos cuantos universos.

–Sí, es lo que pienso hacer. Y seré esa parte de ella que siempre siga siendo una Darkstar. Supongo que... la soñadora que hay dentro de cada mujer.

–Muy bien. Ve con Donna Troy, y envíale nuestro agradecimiento.

Vuela, en una sala que abre su techo para que ella pueda perderse entre las nubes. Qward fue incapaz de hacerse con la verdadera Donna pero aun así se empeñó en jugar con nuestros sentimientos, y creó una doble con los restos que habían quedado en la armadura de los Controladores. Sé que Kyle la amaba, o al menos creyó que la amaba. Esto ha tenido que ser muy duro para él. Espero que se reponga, o acabaremos perdiéndole como a Guy. Y entonces sí que esto iba a ser un fracaso.


–Liga de la Justicia, presentaos.

Los mejores héroes de mi generación se apartan del grupo, mostrando generosamente sus colores. Ellos son los que nos formaron a todos, los que dieron pie al ideal de heroísmo que no se había visto en la Tierra desde la Segunda Guerra Mundial. Los que iniciaron una época, que hoy ve su nuevo primer día.

–Los Guardianes del Universo os agradecemos expresamente vuestra colaboración en esta batalla. Ha sido uno de los momentos más duros y arriesgados de la Historia de la Humanidad, y por esto tuvimos que tomar medidas desesperadas… aunque estamos seguros de que Hal Jordan no habrá puesto pegas por veros de nuevo. Tuvimos que romper la barrera del tiempo y el espacio, en un universo virgen que Qward había reconstruido a imagen de su propio Mal. Os tomamos de los primeros tiempos de vuestra generación de héroes, cuando todos erais novatos y llenos de pletórico heroísmo. Necesitábamos una marca de poder y grandeza, un símbolo que rompiera su oscura hegemonía. Y lo hicisteis a la perfección. Gracias.

–Siempre estaremos aquí cuando haga falta –dice Superman–. Y en cualquier época donde peligren seres inocentes.

Nos abrazamos, y desaparecen en una bruma de tiempo que les devuelve a hace años. A un tiempo más puro y simple donde todos crecimos, donde los malos eran malos y vestían de colores brillantes, y que acabó cuando dejaron paralítica por gusto a Barbara Gordon. Y cuando torturaron a Canario Negro, y mataron a la novia de Kyle, y nos metimos en la Guerra de Irak, sin motivo.

Pero ahora empezamos de nuevo. Es una época distinta, otra vez brillante y luminosa, y no necesitamos padres que nos guíen ni figuras heroicas. Cada uno seremos nuestro propio héroe, nuestra moral y nuestro destino. Ahora hay una nueva Liga de la Justicia, que será igual de brillante o más que ésta que ahora se esfuma ante mis ojos, y unos nuevos Corps, y un tiempo que nos regalan para hacer el Bien.

Y no pienso desperdiciarlo.



–Habitantes del Universo Eternidad, acudid al centro de Oa.

A ellos apenas los conozco, pero su aura de grandeza me llega hasta aquí. Los llamados Cuatro Fantásticos... y su némesis.

–Gracias. Lo único que puedo deciros es gracias. Mi nombre es Reed Richards, y... realmente no es que seamos representantes de todo nuestro Universo. Sólo cuatro personas con habilidades especiales, que hacen lo que deben.

–Conocemos vuestro historial. Habéis salvado la Tierra–616 un número incalculable de veces, y también otras Tierras paralelas. Cualquier otra persona con vuestros mismos poderes no se sacrificaría del mismo modo.

–Bueno... Queremos pensar que sí, Guardianes. Nuestra idea cuando empezamos a ser los Cuatro Fantásticos no era estar salvando gente toda la vida, sino fomentar que cada uno se esfuerce por los demás en la medida de sus propias posibilidades.

–No darles un pez, sino enseñárselo a pescar. Una meta loable, profesor Richards.

–Organizar un Cuerpo de Policías Galácticos durante milenios tampoco se le queda atrás, Guardianes.

–¿Y qué hay de vuestro peor enemigo? ¿Qué tienes que decir ante este Consejo, Víctor von Muerte?

Su aspecto aún sigue siendo temible, con esa monstruosa armadura gris y la elegante capa verde que denota su posición. Es un rey, un demente, un villano y un científico creativo, sin duda el hombre más inteligente de su generación, venerado y denostado a partes iguales. Y por un día ha sido también el salvador de todo el Cosmos.

–Mis actos hablan por mí, Ganthet de Oa.

–Siempre hemos considerado que las intenciones de un alma son mucho más importantes que sus actos. ¿No te parece?

–No.

–Sabemos que no atacaste a Qward por estar en nuestro bando, sino porque Darkseid y tú teníais planes para apoderaros del Universo tras su derrota. Los Guardianes lo sabemos todo, Víctor von Muerte.

–Entonces no sé por qué debería responderos. Ya sabéis lo que voy a decir.

–No, no lo sabemos. Podemos escuchar las palabras del alma tan claramente como las de la razón, pero los hombres seguirán siendo libres para siempre. Por eso no te castigaremos por lo que ha ocurrido hoy, ya que en último término has trabajado para el Bien, sino que te devolveremos a tu Tierra bajo la estricta observación de los Cuatro Fantásticos.

–Ya encontraré la forma de volver.

–No nos cabe duda. Incluso hemos restaurado tu cuerpo original, que fue destruido en la batalla con Orión, para que compruebes nuestra buena voluntad. Sin embargo, nos extraña ese deseo tuyo de conservar las cicatrices que marcan tu rostro. Con la ciencia oana podrían ser erradicadas sin problemas.

–No. Las cicatrices tienen su función. Yo también podría haberlas borrado hace tiempo, si quisiera. No sois tan especiales.

–Víctor von Muerte, sabemos que no respetas a este Consejo, ni a ninguna otra figura de poder... pero siempre habrá un hueco para ti en nuestras filas. El Bien podría engrandecerse como nunca si decidieras unirte a Oa.

–Ya he tenido mucha experiencia con dioses... Suelo utilizarlos para drenar su poder y alimentar mis máquinas.

–Como quieras. Por el Poder de Oa, regresad a la Tierra–616, y sed felices.



–¡Adelantaos, nuevos Green Lantern Corps, y presentaos ante Oa!

Un centenar de jóvenes camina orgulloso con sus flamantes anillos de poder, y tienden hacia el cielo sus luminosas auras esmeralda.

–Habéis aceptado un camino tortuoso, y por desgracia no todos llegaréis a viejos. La esperanza de vida de un Green Lantern no es muy larga, y eso es porque, aunque os parezca que sois terriblemente poderosos, siempre hay alguien más poderoso todavía. Aprended la lección de la batalla de hoy: al enfrentarse a los Dioses del Cosmos, hasta los Guardianes pueden perecer. Decidnos, teniendo eso en cuenta: ¿deseáis seguir adelante con esta vida? ¿Deseáis aceptar el anillo?

Y de la multitud nace un grito al unísono, un “sí” espontáneo y real que hace que Ganthet sonría.

–Sois grandes. Desde este día proclamo que no habrá rincón donde pueda esconderse la injusticia, no habrá víctima que no cuente con ayuda, ni planeta al que no ayudemos a prosperar. Desde hoy vuelven a existir los Green Lantern Corps, ¡y que tiemblen los malvados! ¡Recitad vuestro juramento, Defensores de Oa! ¡Decidle al Cosmos por qué lucháis!

Levantamos las manos, y conforme suenan las palabras, los anillos empiezan a cobrar vida uno tras otro, iluminando la noche en el Centro del Universo. Iluminando la Verdad.

En el día más brillante,

en la noche más oscura,

ningún mal escapará de mi vigia.

Que los adoradores del poder del Mal

tiemblen ante mi poder:

¡la Luz de Green Lantern!



Y desde hoy el Cosmos entero sabe que hemos vuelto.

Para siempre.



Epílogo primero:


Carol y yo somos ahora compañeros fijos en esta batalla interminable, como la llamaba Superman. Volamos de vuelta a la Tierra, y sé que por fin se abre un nuevo horizonte de posibilidades ante mí. He sido perdonado por el mismo Dios Oa, y encumbrado a la posición más importante dentro de estos nuevos Green Lantern Corps. Kyle se queda la Tierra, Kilowog la Academia y yo la Guardia de Honor. Todos hemos ganado.

Pero de pronto hay una sombra en el rostro de Carol conforme entramos en la atmósfera, y sé perfectamente de qué se trata.

–Hal... tengo que hablar con Gil antes de seguir adelante. Sé que soy Zafiro Estelar, y de eso ya no me cabe duda... pero él aún es mi marido, y le debo una explicación.

–Lo entiendo. Es tu vida, y te mereces arreglarla.

–No, es nuestra vida, Gil es sólo un espejismo que tuve una vez. Como el Predador. Partes que creía que eran mías.

–¿Y luego? ¿Qué haremos después? ¿Querrás vivir en la Tierra?

–Podemos hacer lo que quieras... aunque hay cierto aeródromo que podríamos levantar ahora que los dos tenemos poderes. Tal vez sea hora de que Ferris Aircraft también resucite, y con su mejor piloto de pruebas. ¿No?

–¡Je, je! Muy bien, veremos qué se puede hacer. Ahora vete. Nos vemos en Coast City, cuando estés lista.

Nos separamos, aunque sea sólo de momento, y yo encaro hacia mi único y verdadero hogar, esta ciudad hipermoderna que apenas conozco, y que ahora tiene un nuevo ordenador central y un alcalde para miles de especies diferentes.


Epílogo segundo:


Las agujas rompen un cielo brillante y luminoso, y los ascensores espaciales garantizan unas buenas vistas a los daxamitas, que siempre necesitan ver el espacio. Floto sobre las cabezas de millones de alienígenas curiosos, y veo una enorme plataforma antigravitatoria que se dirige hacia mí, con el Alcalde Tom Kalmaku y su equipo de Gobierno sonriéndome con una placa en las manos.

–Hal Jordan, bienvenido a tu casa. El Estado de California se enorgullece de tenerte como héroe local, y Coast City en concreto siempre te ha considerado su hijo predilecto. ¿Querrás aceptar otra vez nuestra hospitalidad, y volver a vivir entre nosotros?

–Pero... Yo...

–Ahora todo queda claro, amigo. Sabemos lo que ha pasado en Oa, lo hemos... sentido. Siempre supimos que eras inocente, y ahora también lo saben los Guardianes. ¿Quieres que empecemos de cero, un héroe y su ciudad, como era al principio?

El anillo luce rutilante, y la máscara desaparece de delante de mis ojos. No más identidades secretas, no más mentiras ni esconderse.

–Sí, Tom. Será un honor para mí.



Epílogo tercero:


El momento ha llegado. Su entrenamiento acaba aquí, y una nueva hornada de reclutas Green Lantern salen al Universo a defender el Bien. Llevan meses aprendiendo a las órdenes de Kilowog y John Stewart, y hoy por fin se considera que están listos. Algunos son antiguos Darkstars reconvertidos, a otros se les escogió por su gran potencial, pero lo que sí resulta obvio es que todos son dignos del trabajo.

Kilowog los observa, consciente de que alguno morirá de forma prematura, pero de que siempre harán honor al entrenamiento que recibieron de él.

Jóvenes Green Lanterns –dice Ganthet, envuelto en un halo de amor paternal–, desde este momento os enfrentaréis a las peores amenazas que pueda crear el Enemigo, y siempre con vuestro valor infinito y vuestra honradez a prueba de todo. Contáis con el arma más poderosa de la que ha dispuesto nunca un mortal en la Historia del Universo, pero eso no es nada comparado con vuestro inmenso corazón. Recordad, allá donde estéis, y os enfrentáis a los demonios que haya que enfrentaros, que lo realmente importante no es el poder, sino el hombre que lo emplea. Y vosotros, no me cabe duda, sois los mejores hombres para usar un anillo. ¡Adelante, Green Lantern Corps! ¡El Cosmos es vuestro!

Y desde este día las galaxias estarán plagadas de anillos esmeralda, y en el corazón de los mortales volverá a haber nueva luz.




F I N

1 comentario:

  1. "Leído el juicio de Hal Jordan. Diré primero que las ilustraciones estuvieron interesantes, cada una adecuada y muy atractiva. Me gustaron mucho y mis respeto a los dibujantes.

    En cuanto a la historia, pues fue un periplo largo pero interesante. Los primeros números resultaron ser muy largo y el segundo algo difícil de tragar, pero cuando va por la mitad y los últimos se hacen más manejables.
    La historia destila mucha imaginación y creatividad por parte del autor, amén de demostrar el dominio que tiene este sobre GL y sin duda el universo marvel. Ese crossover quedo interesante. Sus personajes correctos y honorables, y su historia supera con creces el desastre que realizaron con la guerra de la luz en la mismísima DC.

    Me ha encantado el final, de verdad muy emotivo. Pero sobre todo me impacto la actitud de Guy, ese giro de tuerca fue realmente impactante e interesante. Quedo genial.

    En fin, un arco interesante que de verdad vale la pena leer. Un despliegue de talento e imaginación. "

    Comentario publicado originalmente por el usuario "William Darkgates" con fecha 28/09/2013

    ResponderEliminar