Star Trek La Nueva Generación nº10

Título: La nave que volvió del otro lado de la realidad
Autor: John Schneider
Portada: Gustavo Rubio
Publicado en: Septiembre 2016

El Capitán Picard envía una misión de reconocimiento a la nave alienígena que acaban de encontrar, encabezada por el primer oficial para resolver el misterio de su naturaleza.  La más reciente incorporación a la Enterprise, Yauhkuss, tendrá que indagar en su pasado para ayudar a sus nuevos compañeros,  ¿De dónde viene la nave?, ¿Qué o quienes son los Gushrill? Las respuestas les aguardan en su interior.

“La Uss Enterprise, la nave insignia de la Federación Unida de Planetas entra en una nueva era, con nuevas peligros, nuevas aventuras y nuevas amenazas a las que enfrentarse.”
Gene Rodenberry y Action Tales presentan:

Creado por Gene Rodenberry


El primer oficial La Forge observa con interés la nave a la que se dirigen en la pantalla en la pantalla del transporte. A su lado el oficial científico intercambia notas con Yauhkuss, que ve el viaje con más temor que curiosidad. Algo que no pasa desapercibido para sus compañeros de expedición, especialmente para los miembros de la Elite Force, escogidos personalmente por su jefe Jonathan Boxley.

—Participé en las primeras pruebas de esa nave, por eso reconocí a sus tripulantes. Los creé yo. De lo único que estoy seguro es que ellos tienen las respuestas que buscamos.

— ¿Nota algún cambio en la nave? Ya sé que su estado actual no ayuda y que hace mucho desde que la vio o pensó en ella, pero cualquier detalle podría ayudar.

—Lo sé y por eso he estado esforzándome, pero no veo ningún cambio significativo. El diseño de la nave era correcto. Fue lo que la nave nos mostró…

La Forge se acerca, tras dar unas indicaciones al piloto.

—Debió ser algo perturbador para que decidieran parar el proyecto.

—Lo fue, aunque está claro que alguien decidió seguir adelante.

Yauhkuss parece a punto de describir los horrores que vieron, pero decide guardar silencio. Por el momento. Hasta saber más acerca de los misteriosos Gushrill, no le veía sentido a compartir ese terror que habían sentido. Podían venir de cualquier otra dimensión, no tenían porque ser de aquellas que habían entrevisto. Es más, evitarlas habría sido el rumbo más sensato. Claro que continuar con el proyecto no le parecía una muestra de sensatez. Feynman y La Forge conscientes de la montaña rusa que ha sido su vida desde su reciente despertar dan por terminada la conversación.

Junto al piloto, un oficial con experiencia en misiones de salvamento, ven en silencio cómo llegan a su destino, una abertura en el casco de la nave que da a un acceso directo al puente, que vieron en el último mensaje. En la Enterprise Yauhkuss les había dicho todo lo que sabía de la nave experimental, había identificado el puente de mando y con la información proporcionada por los sensores, habían escogido la ruta de acceso más segura. No obstante, eran conscientes de que las condiciones de la nave podían cambiar en cualquier momento. Su gravedad artificial atraía todo tipo de basura espacial y rocas. Debían actuar rápido.

El transporte, tras evitar un par de rocas envueltas en trozos de metal y plástico entra en la nave a través de un boquete, posiblemente hecho por los enigmáticos gushrill. Tras comprobar que los sistemas de soporte vital de la nave no están conectados ni lo han estado en mucho tiempo, aparcan su transporte y salen, dejando a cargo del mismo al piloto y un miembro de la Elite Force.

Yauhkuss encabeza el grupo a su pesar, para él es como revivir un fracaso que creía haber dejado atrás. Detrás van La Forge y Feynman. Dos soldados de la Elite Force completan el grupo. El pasillo está lleno de pantallas rotas, de las que saltan chispas y humos. Hay algún cuerpo artificial como el del que vieron en el mensaje tirado, sin vida. Parece que hubo una batalla a bordo. El camino hasta el puente transcurre en completo silencio, sólo interrumpido por periódicos mensajes a la Enterprise informando de su posición.

La puerta está abierta. El puente está tan dañado como el resto de la nave. La criatura que envió el mensaje es la única que parece animada. Sus compañeros están derribados y a varios les faltan extremidades. Al verlos, se levanta con gran esfuerzo y avanza hacia ellos a trompicones. Reconoce a su creador y le habla a gritos, incapaz de controlarse.

— ¡Los Gushrill han despertado!

— ¿Hicieron esto? — Le interroga Yauhkuss abarcando con sus brazos el puente, intentando ocultar su nerviosismo.

—Sí, subieron a bordo pero los dejamos atrás al hacer el salto dimensional. - Mira a su alrededor y ve a sus compañeros, por su cara parece que no era del todo consciente de lo que había pasado. - Oh, ahora estoy solo. Mis…

Yauhkuss lo sujeta antes de que caiga, abrumado por la pérdida del resto de la tripulación y sin perder un instante empieza con su reparación mientras le habla. La Forge y Feynman le ayudan, atentos a la conversación.

—Puedo traerles de vuelta, tan sólo necesito su núcleo y lo diseñé para que pudiera resistir casi cualquier situación extrema. Os creamos para ir a dimensiones con condiciones inhóspitas para la vida. Pero el programa fue cancelado, ¿qué pasó?

—Al principio nos retiraron del servicio activo. Nos dijeron que estaban reevaluando nuestro cometido. Pasamos un tiempo en una instalación subterránea. Solos. Hasta que un grupo vino,

Dijeron que venían en nombre del Consejo, pero nunca hablaban de ti o de nuestros otros creadores. Sospechamos de ellos, pero sólo podíamos obedecerles. Dijeron que habían estudiado los datos que obtuvimos en nuestras misiones de exploración y que habían identificado una dimensión de gran interés.

— ¿Llevaban alguna insignia?, ¿un galesh (tipo de árbol nativo de Kazueri Sigma sin hojas y que crece retorciéndose sobre sí mismo) partido por un rayo quizás?

—Sí, ¿los conoce?

—Tengo el dudoso placer. Financiaron el proyecto, siempre sospeché acerca de sus intenciones, pero el resto del Consejo estaba demasiado contento con su apoyo para hacer preguntas incómodas.

—Fuimos a esa dimensión y siguiendo sus indicaciones contactamos con los Gushrill.

— ¿Cómo son?

—Son criaturas incorpóreas en su estado natural, poseen capacidades psíquicas y puede adoptar forma física por cortos períodos de tiempo. Creemos que lo hacen concentrando energía y transformándola en materia. Se consideran hechiceros guerreros que velan por el bienestar de su hogar.

Feynman hace un gesto con la mano para indicar que desea intervenir. Los dos le miran en silencio a modo de respuesta.

— ¿Qué les hicisteis? Sospecho que vuestros amos os dijeron que les tendierais una trampa para atraparlos y estudiarlos a fondo, ¿me equivoco?

—No, en absoluto. Pero eso no fue el único objetivo. Tras entrar en contacto con ellos, fuimos llevados a un templo, su lugar más sagrado y donde guardan las reliquias de sus antepasados, un conjunto de esculturas que contiene todo su saber y su historia. Nuestros jefes solicitaron una reunión en su templo bajo el pretexto de formar una alianza interdimensional. Lo que hicimos en cambio fue sumirlos en trance y robar las reliquias, que fueron trasladadas a Kazueri Sigma. Cerramos el templo y esta nave quedó para seguir explorando la dimensión y evitar que alguien despertara a los Gushrill.

—No hay que ser adivino para saber que esa última parte no ha funcionado como esperaban.

El único superviviente de la tripulación asiente en silencio, visiblemente cansado. Feynman ayuda a Yauhkuss a acomodarlo, mientras los soldados de la Elite Force vigilan la entrada al puente y La Forge contacta con los del transporte.

—Veré si sigue operativo el puente, puede que en la computadora de a bordo haya información sobre cómo despertaron los Gushrill. - Dice Yauhkuss con ánimo renovado.


— ¿Cuánto tiempo diría que estuvo esta nave vigilando a los Gushrill? - Inquiere Feynman.

—Buena pregunta, creo que en esa dimensión el tiempo transcurre mucho más despacio, es imposible que permanecieran funcionales la nave y la tripulación tanto tiempo en un lugar ignoto. De hecho,...-se dirige al androide.- ¿Qué es lo último que sabes de nuestro hogar?

—Kazueri Sigma vive una época dorada de avances tecnológicos que ha cambiado el rostro del planeta, razón de más para a avisar de la amenaza de los Gushrill. No podemos perder las reliquias.

— ¿Por qué?

—Son la clave del progreso. - Agotado, el tripulante artificial cierra los ojos y queda en silencio, dejando al resto sumido en un mar de dudas.


Tras un rato trasteando con las partes menos dañadas del puente, consiguen restablecer el contacto con la Enterprise, pero la memoria de la nave parece demasiado dañada. En la pantalla aparece el Capitán Picard, acompañado del oficial de seguridad y el jefe de la Elite Force, que no ocultan su mutua antipatía.

—Me alegro de que hayáis contactado, primer oficial, nos habéis cogido justo a punto de llamaros. Pero primero deme un informe de la situación.

—Capitán, estamos en el puente y tenemos al único superviviente de la nave. Nos ha hablado de los Gushrill lo suficiente para saber por qué querrían atacarles. Parece ser que los habitantes de Kazueri Sigma se hicieron con objetos de gran valor para ellos, reliquias además de atraparlos en su propia hogar sumidos en hibernación.

—Eso explica lo de que habían despertado y venían a por ellos. Tengo información para vosotros, hemos detectado anomalías gravitacionales en las proximidades y se acercan a vuestra posición. Debéis abandonar la nave de inmediato y regresar a bordo. No quiero correr riesgos. El estado de la nave indica que los Gushrill deben contar con potencia de fuego suficiente para ponernos en peligro.

—Y eso que aún no sabe lo que nos ha dicho el superviviente de la tripulación sobre su naturaleza. Vamos, no hay ni un momento que perder.


A bordo de la Enterprise observan simultáneamente la nave dañada y la anomalía en silencio. La tensión hace que cada segundo parezca durar una eternidad. Los dos encargados de seguridad a bordo de la nave se intercambian miradas, intentando evitar que el Picard se dé cuenta, aunque saben que es inútil pues su enemistad no es algo que vaya a desparecer de buenas a primeras y todos lo saben.

En el momento en que el transporte se desacopla de la nave de Kazueri Sigma, algo sale de la anomalía. Parece una criatura viva, su forma recuerda a un cetáceo y sus colores fluorescentes a una criatura abisal. Deja tras de sí un rastro de energía que señala el punto de origen de la brecha interdimensional por la que ha entrado. A primera vista no se reconoce más allá de lo que podrían ser ventanas o sensores. Es imposible saber si está armada o de estarlo cómo serían.

Consciente del riesgo que corre el transporte, Picard da de inmediato la orden de salir a su encuentro, sin perder vista al recién llegado.

—Consejera Dax, intente establecer comunicación.


La consejera, que ha permanecido en un segundo plano, repasando la escasa información que tienen sobre la historia de Kazueri Sigma, empieza a barrer las frecuencias, pero muy pronto comprende que los visitantes no están intentando comunicarse ni responden a ninguna señal. Se dispone a comunicárselo al Capitán cuando la parte delantera de la nave Gushrill se abre y sale una burbuja de energía disparada hacia la nave daña que está dejando atrás el transporte. Como una célula alimentándose, absorbe el aparato de exploración de Kazueri Sigma. Progresivamente cambia de color, alternando tonos de azul claro con rojo brillante, y de repente, implosiona, destruyendo la nave.

—Traigan a bordo el transporte cuanto antes.

—Señor, la nave Gushrill no responde…

—No parecen interesados en hablar, en cuanto estén dentro, suban los escudos y preparen las armas. No sabemos a lo que nos enfrentamos.


El transporte, apurando al máximo su posibilidades entre en la Enterprise, aparentemente ignorado por los Gushrill, cuya nave se ha detenido por completo.

— ¿Qué diablos fue eso? - Pregunta uno de los soldados de la Elite Force.

—Es un ser vivo, los Gushrill los crían y los usan como naves de guerra. Creemos que quedan pocas.

— ¡Qué suerte que justo nos toque una!

—Mantenga la calma, ponernos a gritar no va a hacer que estemos más seguros ni va a hacer que los Gushrill se vayan. - Le corta Feynman, disgustado con la actitud del soldado.

Georgi La Forge se acerca a Yauhkuss y verbaliza una idea a la que ha dado vueltas desde que escuchó el relato del único superviviente de la nave.

— ¿Cree que las reliquias pueden seguir en Kazueri Sigma?

—Si las escondieron en una estructura como en la que yo estaba, es posible que sigan, y sospecho que su valor es muy elevado si sus dueños han venido a buscarlas desde su dimensión. Pero, será una búsqueda a ciegas…

—Como encontrar una aguja en un pajar.

Yauhkuss le mira confundido.

—No se preocupe, es un dicho popular de mi especie. Tengo una idea que debería hacer más fácil la búsqueda, pero necesitaré la ayuda de ustedes dos. - Señala a Feynman y Yauhkuss. - Necesitamos analizar esa nave viviente o lo que sea y obtener algún tipo de patrón que nos permita identificar a los Gushrill y su tecnología.

Yauhkuss tarda un momento en responder.

—Suena bien, al menos la nave parece tener pautas energéticas únicas.

—Así me gusta, ese es un comienzo. Nos perdamos un segundo, nosotros dos iremos al laboratorio. Usted vaya al puente y ponga al tanto al Capitán. Nos toca volver a Kazueri Sigma.

— ¿Y qué hacemos con la nave Gushrill?

—No se preocupe por eso, La Forge, estoy convencido de que nos seguirá. Es la opción más lógica.

—Espero, señor Feynman, que tenga razón, no me gustaría dejar eso suelto.

La predicción del oficial científico no tarda en confirmarse, pues poco después de que Picard dé la orden de regresa al hogar de Yauhkuss, la criatura de los Gushrill vuelve a la actividad, igualando el rumbo y velocidad de la nave de la Federación, pero manteniendo una distancia de seguridad para ambas. Lo que no cambia es su silencio, dejando la duda de si hay alguien realmente a bordo o sólo es un animal siguiendo órdenes.

Concluirá…Desenterrando el pasado.

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